La materia prima del vestido son pezones de yak, que por lo general son desechados por las curtiembres. La diseñadora los recicló para crear este diseño. Los activistas animales están furiosos y el Parlamento francés opinó que era un espectáculo desagradable, enfermizo y grotesco. La diseñadora se defiende argumentando que está usando partes del animal que suelen considerarse basura. Según ella, es preferible aprovecharlo todo y no mal gastar los materiales.


