Salud mental: ¿Qué es la depresión y qué tipos de depresión existen?

13 Octubre 2022, 08:00 AM
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La depresión es una enfermedad silenciosa y muy estigmatizada que cobra la vida de miles de personas al año en todo el mundo.

Actualmente, los trastornos mentales han sido estigmatizados y minimizados en la sociedad y, así mismo, quienes los padecen. Por su parte, la depresión es una enfermedad silenciosa y muy pocos saben identificar sus síntomas y consecuencias, lo que la hace aún más peligrosa. 

Según las cifras del portal web especializado ‘Consultorsalud’, más de 300 millones de personas en el mundo sufren o han sufrido de depresión y 800 mil de estos casos terminan en suicidio al año

Kienyke se comunicó con la psiquiatra Laura Villamil, quien aseguró que “Antes creíamos que la depresión era una enfermedad puramente psíquica y que no causaba la muerte, a menos que el paciente llegara al suicidio”.

“Hoy en día sabemos que la depresión es una enfermedad biológica y sistémica que tiene una gran repercusión psicosocial. Tiene bases anatómicas, fisiológicas y endocrinas”, agregó la experta. 

Villamil explicó que, como cualquier enfermedad, la depresión puede afectar el sistema cardiorrespiratorio, el sistema inmune, el sistema nervioso central y el sistema nervioso autónomo: “Tiene repercusión en todo nuestro cuerpo”. 

En ‘Consultorsalud’ se argumenta que existen dos tipos de depresión:

Trastorno depresivo recurrente y trastorno efectivo bipolar. El primero hace referencia a episodios repetitivos, los que se manifiestan por una pérdida significativa de interés por disfrutar e interactuar alegremente con las demás personas del entorno. También se puede presentar cansancio, falta de sueño y apetito, síntomas que duran mínimo una semana.

El segundo tipo corresponde a episodios maníacos intermitentes -es decir, que vienen y van-, mediante los que el paciente puede sentir irritabilidad, ira, hiperactividad, logorrea y deficiencia de sueño. 

Valeria Mendoza, una joven de 23 años, fue diagnosticada con depresión a los 12 años y, según reveló a Kienyke, su trastorno tuvo un detonante químico y hereditario: “Mi papá y mis hermanos sufren de depresión, por lo que mis médicos me dijeron que me había producido un desbalance químico en mi sistema nervioso”

Mendoza relata que tuvo que ser internada en una clínica psiquiátrica, donde tuvo que ser tratada en repetidas ocasiones con fármacos. El principal signo de alerta que notaron en ella fueron sus conductas autodestructivas y autolesivas, por lo que su familia decidió llevarla con un especialista.

El caso de esta joven es un trastorno depresivo intermitente y sus recaídas pueden desencadenarse por factores externos: “A veces una discusión o un episodio de estrés pueden generar un descontrol en el cerebro”.

La psiquiatra Villamil señaló que el primer paso para ayudar a una persona con depresión es que ella misma esté dispuesta a recibir ayuda y que, de lo contrario, será muy difícil tratarla. 

También hizo referencia al deber de los familiares y cercanos cuando identifiquen a un paciente con depresión: “Hay múltiples ayudas. Incluso el 123 puede ser una red para este servicio”

“Si el paciente acepta que tiene un problema, es necesario acudir a un servicio de urgencias o pedir una cita prioritaria con psiquiatría para descartar que no haya tenido alteraciones en su glándula tiroidea o a nivel orgánico que estén generando síntomas afectivos”, añadió la experta. 

Tanto Mendoza como Villamil están de acuerdo en que para ayudar a una persona con depresión es fundamental la empatía y no juzgar. 

“Lo primero es la escucha. Nosotros no somos superhéroes y no estamos esperando a que nos solucionen nuestra situación, pero con solo escuchar y entender que estamos necesitando algo (...) es suficiente. A veces el silencio vale más que mil palabras”, expresó la paciente. 

Por su parte, Villamil expresó que el estigma hacia la salud mental es muy fuerte y que no es fácil de romper, pero se puede hacer desde una enseñanza asertiva y de mostrarle a los demás la importancia de expresar sus emociones.

“Es necesario validarlos no solo cuando se quieren sentir felices, sino también cuando se sienten tristes. Es normal sentirse triste o ansioso. No siempre debemos pretender estar felices”, afirmó. 

La experta resaltó la importancia de las redes sociales y los medios de comunicación en la pedagogía para desestigmatizar las enfermedades mentales, puesto que son un gran canal para informarle a las personas de la responsabilidad sobre sus emociones y de cómo manejarlas sin minimizarlas.

Por último, Villamil concluyó que las, aunque la mente no es un elemento tangible en el cuerpo, tiene exactamente la misma importancia que cualquier otra parte y se puede enfermar como cualquier órgano, por lo que se le debe dar la misma importancia. 

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