Las mesitas de noche siempre guardan secretos. En sus cajones se encuentran libros, agendas, tarjetas con teléfonos, pastillas y cosas que sólo incumben a su dueño. Sobre esta mesita siempre habrá una lámpara y, tal vez, un reloj despertador o incluso un vibrador. ¿Un vibrador? Imposible, ese tendría que estar guardado en un lugar que nadie más pudiera descubrir. Pero esta lámpara, aparte de iluminar el espacio, guarda el secreto de una manera bastante discreta y tierna.
Se llama The Love Bird y fue diseñada por el libanes Marc Dibeh, quien logró darle un tono juguetón y picante a un objeto común. La lámpara se enciende con luz amarilla cuando el vibrador está adentro, y cuando se saca se torna roja para dar un ambiente más sexi. El vibrador se camufla al ser insertado en la base de la lámpara, como si fuera la rama de un árbol sobre la cual se encuentra posado un pajarito.
La idea es que la lámpara se pueda vender sin tabúes en cualquier almacén. The Love Bird no sólo cumple dos funciones, su exterior cuenta con las características propias de los objetos creados por diseñadores, mientras que se aleja del estereotipo explícito y colorido de la mayoría de los juguetes que se encuentran en los sex shops.

Se llama The Love Bird y fue diseñada por el libanes Marc Dibeh, quien logró darle un tono juguetón y picante a un objeto común. La lámpara se enciende con luz amarilla cuando el vibrador está adentro, y cuando se saca se torna roja para dar un ambiente más sexi. El vibrador se camufla al ser insertado en la base de la lámpara, como si fuera la rama de un árbol sobre la cual se encuentra posado un pajarito.
La idea es que la lámpara se pueda vender sin tabúes en cualquier almacén. The Love Bird no sólo cumple dos funciones, su exterior cuenta con las características propias de los objetos creados por diseñadores, mientras que se aleja del estereotipo explícito y colorido de la mayoría de los juguetes que se encuentran en los sex shops.

