El endurecimiento de los controles por parte de Meta sobre el uso empresarial de WhatsApp encendió las alertas entre miles de micro, pequeñas y medianas empresas en Colombia que utilizan esta aplicación como su principal canal de ventas y atención al cliente.
Según el informe técnico Stopping Abuse: How WhatsApp Fights Bulk Messaging and Automated Behavior, la compañía suspende más de dos millones de cuentas cada mes. Más del 75 % de estos bloqueos se ejecutan automáticamente mediante sistemas que detectan comportamientos masivos o automatizados, sin necesidad de denuncias previas.
En América Latina, donde gran parte del tejido empresarial depende de esta herramienta para operar, una suspensión puede significar la interrupción inmediata de la actividad comercial.
Un riesgo que muchas empresas no identifican
En la práctica, muchas mipymes gestionan WhatsApp de manera informal. Las conversaciones suelen quedar repartidas en celulares personales, con accesos compartidos y, en algunos casos, integraciones no oficiales con sistemas externos.
Aunque estas dinámicas han sido habituales durante años, hoy representan un riesgo operativo creciente. Cuando una cuenta es bloqueada, la empresa pierde el historial de conversaciones, clientes activos y ventas en curso.
“Las empresas necesitan una línea empresarial que no dependa de un solo teléfono”, señala Juan Camilo Rodríguez, vocero de Inmobo. Según explica, el desconocimiento sobre el uso de integraciones no autorizadas puede exponer a los negocios a sanciones automáticas.
Rodríguez advierte que muchas compañías no saben que algunas herramientas externas pueden incumplir las políticas de la plataforma, lo que incrementa la probabilidad de bloqueos sin previo aviso.
Reglas más estrictas y control automatizado
Meta establece que el uso empresarial debe hacerse a través de la aplicación oficial de WhatsApp Business o mediante su API autorizada con proveedores certificados. Cualquier conexión que no cumpla estos requisitos puede ser detectada por los sistemas de la compañía.
Aunque estas reglas existen desde hace años, la diferencia ahora es el nivel de automatización en la supervisión. Los algoritmos permiten identificar patrones irregulares de forma masiva, reduciendo el margen de error para quienes operan fuera de los lineamientos oficiales.
Sectores especialmente expuestos
El sector inmobiliario es uno de los más vulnerables, ya que la mayoría de los contactos comerciales provienen de portales y campañas digitales que redirigen directamente a WhatsApp. En muchos casos, los mensajes quedan en dispositivos personales de los asesores, sin respaldo institucional ni control centralizado.
Más allá de un sector específico, el fenómeno evidencia una necesidad estructural: profesionalizar la gestión de los canales digitales.
El endurecimiento de los controles marca un punto de inflexión para las mipymes. En un entorno donde las plataformas automatizan sanciones y aplican reglas de forma inmediata, la continuidad del negocio puede depender de qué tan formalizada esté su operación digital.
