Fotos: Isabella Bernal.
Un grito al cielo en un clásico juego de niños. De aquí nace el nombre de este café-restaurante-charladero hecho por cuatro jóvenes colombianos que abrió sus puertas hace tres semanas en el Parque Portugal de Chapinero Alto (cra4 # 57-28).
María Elena Márquez, Sebastián Pinzón y los hermanos Juan Manuel y Sebastián Ortiz se unieron para crear un lugar donde se pudiera compartir alrededor de una buena taza de café. Juan Manuel, barista de profesión, después de vivir 10 años en Australia y estudiar las técnicas del café, regresó con ganas de incentivar una cultura extraviada en Colombia. Llegó con la idea de darle al café su justo ambiente, un ambiente cálido y confortable.

Salvo Patria es una idea espontánea fundada sobre la amistad, que reúne a un grupo de jóvenes creyentes en la libertad, en torno a una mesa libre, en la que incluso se puede compartir el plato con un extraño. Es una suerte de comedor comunal adonde perfectamente puede ocurrir que dos grupos de personas, que llegaron por su lado, terminen departiendo juntos. La casa solo tiene una mesa en su interior y unas cuantas en el patio. El lugar tiene un cupo máximo de treinta comensales. Es un lugar privado que rompe con las tradicionales formas de restaurante, donde el contacto con la mesa vecina es hermético. Un espacio para gente sencilla y sin prejuicios que no le teme a compartir un libro o una conversación con un desconocido.
Detrás de cada pieza del restaurante, hay una historia que contar. Todo ha sido construido entre amigos, desde las sillas y las mesas hasta la carta de postres.

El chef Sebastián Ortiz dice hacer cocina creativa; no cocina gourmet. Por eso sabe que el resultado de calidad lo garantizan sus proveedores. Desayunos con granola hecha en casa, yogurt griego, huevos, tostadas francesas, ensalada de frutas acompañados del mejor café de Bogotá son algunos de los alimentos que se pueden encontrar en las mañanas de Salvo Patria. Además de la deliciosa panadería artesanal: rollos de canela, pan de chocolate, croissants de almendras, disponibles a todas horas del día.

Los horarios de atención son de martes a domingo, de 10:00 a.m. a 10:00 p.m., y la carta incluye platos para compartir y platos fuertes, o la opción del menú del día, que cuesta $15.000 y que puede ser desde un estofado de res, cous cous con succini, ensalada de la casa y jugo, hasta ceviche de mero, arroz con coco, tostadas de plátano y jugo. También hay servicio de catering. Pronto habrá programación de catas de vinos, café y clases de cocina. Vale la pena conocer el lugar de la Mesa Libre.