Fotos de Isabella Bernal y Hotel Karmairi.
Escondido entre matorrales y frente a una playa privada en Manzanillo del Mar, se encuentra uno de los destinos recomendados por
Conde Nast Traveler, la famosa publicación de viajes que descubre lugares únicos en el mundo. El efecto que produce Karmairi se prolonga, incluso, cuando los visitantes ya están lejos de allí. Celebridades como Catalina Aristizabal, Carolina Cruz, el cantante mexicano Cristian Castro y Tatiana de Los Ríos (quien se casó en ese lugar) han quedado deslumbrados con este paraíso.

Cartagena, por ser uno de los lugares más populares del mundo para vacacionar, puede resultar abrumadora debido a su elevado número de turistas. Playas atiborradas de bañistas y bullicio por doquier. Pero a solo 15 minutos de la ciudad, en Manzanillo del Mar, queda Karmari; un hotel boutique que busca desconectar a sus huéspedes de la rutina.

El spa de Karmairi está situado dentro de la zona social, donde camas de playa y cabinas de masaje están rodeadas de un paisaje rústico y se arrullan con el rugir del mar. Sólo hay 13 habitaciones, diseñadas como pequeñas cabañas de playa.
Azul, el restaurante del hotel, tiene una carta diseñada por los dueños de Karamairi junto a Roberto Carrascal. Recetas balanceadas que cuentan con la experiencia del reconocido chef peruano. El ingrediente principal son los pescados de mejor calidad en Cartagena.

Karmairi tiene dos habitaciones con sistemas de sueño Nikken, que a través de electrodos ubicados en las almohadas, colchón y duvet, logran que el cuerpo regule su energía para un mejor descanso. Los rituales para relajación duran de 45 minutos a 3 horas. El lugar se construyó con materiales tradicionales de la zona y el mobiliario fue traído, casi en su totalidad, de Bali e Indonesia, con el fin de dar una sensación de exotismo suntuoso.

Descanso absoluto y relajación de los sentidos se puede experimentar como huésped, visitando el restaurante o en el spa sin necesidad de alojarse. Pasar un día en el hotel cuesta 100 mil pesos e incluyen un coctel de bienvenida y 50 mil pesos consumibles en cualquiera de los servicios. Las camas de playa, la música y la vegetación han convertido a Karmairi en un sitio predilecto para parejas, por lo que también hay planes exclusivos para bodas.
