La carta con la que Marta Lucía Ramírez se despidió de los colombianos

8 Agosto 2022, 08:23 PM
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En el escrito la exvicepresidenta detalla los aciertos que tuvo su gestión en materia de equidad, inclusión femenina y restablecer relaciones diplomáticas con otros países.

El gobierno del Presidente Iván Duque terminó y a su vez, la labor desempeñada por la vicepresidenta y canciller Marta Lucía Ramírez también llegó a su final. Fueron cuatro años en los que la abogada estuvo al frente de diferentes proyectos e iniciativas, principalmente en lo que tenía que ver con el fortalecimiento de programas que ayudaran a la población femenina del país.

Igualmente, fue delegada en el último año de mandato de Iván Duque, de hacerse cargo del Ministerio de Relaciones Exteriores, esto con el objetivo de generar lazos diplomáticos con los países de la región y a nivel mundial.

Marta Lucía, haciendo un balance de lo que fue su trabajo en estos cuatro años, le escribió una carta abierta a los colombianos donde les agradeció por su voto de confianza y enfatizó en los logros alcanzados en su administración.

Esta es la carta:

“Al concluir nuestro mandato constitucional, tengo el honor de manifestarle mis más sinceros agradecimientos por el apoyo y cooperación brindados durante estos cuatro años en los que tuve el honor de desempeñarme como Vicepresidenta de los colombianos gracias al voto popular y, en este último año, como Ministra de Relaciones Exteriores, designada por el Presidente de la República, Iván Duque Márquez.

Ocupar estos cargos ha sido el mayor honor de mi vida, pues me permitieron liderar en Vicepresidencia, un equipo pequeño que logró un impacto enorme a través del desarrollo e implementación de políticas transformacionales en materia de equidad para las mujeres, crecimiento económico y generación de empleo, lucha contra la corrupción, aprovechamiento sostenible de los océanos, inclusión de las personas en condición de discapacidad y generación de oportunidades para la población informal, especialmente, los vendedores ambulantes.

De igual manera, en la Cancillería, con un equipo más grande, fortalecimos el diálogo y las relaciones con diferentes países y regiones para impulsar iniciativas de beneficio común, con una visión de mediano y largo plazo, de cara al desarrollo de nuevas alternativas de comercio, inversión, transferencia científica y tecnológica, así como cooperación en materia de desarrollo sostenible, fortaleciendo el Estado de derecho, mayor relevancia internacional y defensa y profundización de la democracia.

Si bien mantener la senda de la inclusión, requiere de esfuerzos permanentes, dejamos abonado un terreno boyante para que las mujeres tengan el papel de liderazgo que les corresponde en la sociedad, en la economía y la política; para que los trabajadores informales puedan acceder a los beneficios formalidad y contar con garantías de una vida digna; impulsamos la interconectividad vial desde los campos hasta las ciudades; ampliamos el abanico de posibilidades productivas con los pactos por el crecimiento y la generación de empleo; y promovimos un espacio de reflexión, en el marco de la conmemoración del Bicentenario de la Independencia, para conquistar nuevas libertades y reivindicar las luchas de nuestros antepasados.

Antes de dejar este cargo, quiero enviarle un agradecimiento infinito y compartirle algunas páginas del capítulo que escribimos juntos en este libro llamado Colombia, para que ustedes, como hacedores activos de la nación, puedan apropiarse de estos frutos y seguir cultivándolos, con miras a que florezcan y trasciendan de las primeras cosechas, que dan cuenta del legado de un gobierno que hizo de la equidad su casa y prioridad.

Les entrego un capítulo de este libro que aún no concluye, para que continúen delineando las páginas de un futuro justo e incluyente para las nuevas generaciones. Aunque a veces no lo dimensionemos, cada uno de nosotros, desde su entorno grande o pequeño es responsable de una importante cuota para la construcción diaria de esta nación, que es una suma de esfuerzos de cada ciudadano que se levanta a diario a trabajar abnegadamente, cumpliendo con su deber de sembrar confianza y optimismo en un mundo donde la esperanza pareciera entenderse como un privilegio.

¡Gracias por ayudar a avanzar hacia la mejor versión de Colombia!”. Finaliza el escrito.

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