El zar de las corbatas de Colombia

16 de junio del 2017

Dejó un cargo bien remunerado por un emprendimiento del que se convirtió en líder.

El zar de las corbatas de Colombia

Aunque el negocio de las corbatas ha descendido, hasta el punto de asustar a quienes viven de él, Carlos Mario Gutiérrez, uno de los más grandes comerciantes de este artículo, dice que seguirá adelante, porque siempre habrá alguien que necesite, por una u otra razón, una buena corbata.

Gutiérrez empezó con las corbatas como casi siempre comienzan los grandes y prósperos negocios, por casualidades y oportunidades que llegan sin ser buscadas. Después de estudiar en el exterior llegó a Colombia y empezó a trabajar en SKF, una de la mejores compañías de rodamientos del país. Tenía un buen cargo, un buen sueldo y gracias a sus buenas estrategias, la empresa empezó a crecer en ventas, por lo que se convirtió en poco tiempo en el empleado consentido de la compañía.

Un día, hace más de 20 años, un amigo suyo que vivía en Estados Unidos le habló del negocio de las corbatas italianas e insistentemente le pedía que se uniera con él para abrir ese mercado en Colombia. Carlos cuenta que por mucho tiempo ignoró a su amigo hasta que un día, más por pena de volverse negar que por verdadero interés, le dijo que le enviara algunas unidades.

La encomienda llegó con 100 corbatas italianas. Carlos Mario, que tenía su tiempo ocupado entre sus obligaciones laborales y familiares, no sabía qué hacer con toda esa mercancía, de la que no tenía la más remota idea de vender. Era todo un ejecutivo y no tenía la necesidad ni la intensión de ponerse a vender al detal un par de corbatas.

“Las corbatas, que eran bonitas, bien presentadas y finas, duraron en la parte trasera de mi carro por mucho tiempo. Compré un par para mí y las otras quedaron ahí en el carro. Al cabo de un tiempo, y sin darme cuenta, el número de corbatas iba disminuyendo. Los amigos cercanos, que subían a mi carro empezaron a comprar de a dos,  de a tres, de a cuatro; la verdad es que en un par de meses ya había vendido las 100 corbatas”.

Carlos, emprendedor, como buen paisa, llamó a su amigo a Miami, quien conseguía las corbatas desde Italia, y le dijo que había vendido toda la mercancía y pidió otra encomienda. Le solicitó 500 unidades. La ganancia que le dejaba el producto era muy buena. En otro par de meses vendió las 500 y pidió más.

En Colombia no había importador de corbatas de tan alta calidad y después de vender el tercer pedido sin mucho trabajo, Carlos no lo pensó dos veces para renunciar a su gran puesto de ejecutivo, a su seguridad laboral y económica para dedicarse a vender corbatas italianas. Aunque su jefe le prometió duplicar el sueldo Carlos ya tenía en mente en convertirse en el más grande importador y comerciante del artículo masculino. De eso hace ya 25 años.

Gutiérrez, administrador de empresas, como dice el dicho, ‘tomó el toro por los cuernos’. Para conseguir precios más cómodos y para conocer su producto a fondo, viajó directamente a Italia, a la empresa que surtía a su amigo de Miami. Allí se dio cuenta que las corbatas eran elaboradas con material italiano pero hechas en China y viajó a China y allí se dio cuenta que las corbatas eran hechas en Taiwan y viajó a Taiwan. Encontró el mejor precio y la misma alta calidad de las corbatas que le vendían como hechas con el sello ‘Made in Italy’.

No fue fácil entrar al mercado grande. Lo logró. La calidad de la mercancía y sus precios competitivos lo empujaron a cumplir su sueño, y llegó a ser uno de los más grandes importadores de corbatas italianas de altísima calidad del país. Trabaja con las firmas de trajes más importantes del país, a las que les ha fabricado desde hace muchos años sus corbatas personalizadas.

Carlos, en conversación con Kienyke.com confiesa que el mercado ha bajado bastante. Las nuevas maneras de vestir, un poco más informal; el clima más caluroso de Bogotá, su principal plaza, y otros factores, han alejado un poco a los hombres de usar este artículo. Pero su moral es que siempre habrá hombres que quieran vestir elegante y ocasiones que necesitan el uso de una buena corbata o corbatín, otro de los productos que ahora comercializa.

Hoy en día Carlos Mario no solo vende corbatas, corbatines, también entró al mercado de toda clase de vestuario y artículos para hombre, como blazers, zapatos, vestidos y camisas. Todo ropa importada de alta calidad.

“En el closet de un hombre no pueden faltar tres corbatas, una negra, una azul oscura y una roja. Esas tres lo sacan de cualquier apuro”, dice el empresario que en su armario tiene más de 500 corbatas para uso personal.

“La corbata siempre tiene que llevar el color de la camisa, así sea una pequeña pinta, pero el color de la camisa debe estar en la corbata, esa es una regla básica que siempre ayuda a escoger la corbata para determinada pinta; así  como otra regla es usar los zapatos y el cinturón del mismo color”, son consejos que el empresario ofrece.

Carlos Mario Gutiérrez tiene local comercial en la Cra. 13a con calle 78, cerca al centro comercial Atlantis, en el norte de Bogotá, desde donde vende al mayor y al detal.

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