Alejandra Borrero y la intimidad que se hace teatro

Publicado por: Erika Mesa Díaz el Dom, 06/12/2020 - 22:10
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Erika Mesa Díaz
A propósito de 'Gaia y el árbol de los favores', la obra que Casa E estrenará en la noche de velitas, Kienyke.com habló con la actriz sobre su activismo y los cambios en el teatro tras la pandemia.

Es extraño acudir a una cita en un edificio insignia de las artes escénicas con la idea de que saldremos de allí sin ver una puesta en escena o un grupo de estudiantes repasando sus libretos. Casa E tenía las puertas entreabiertas para que su directora, la actriz Alejandra Borrero, pudiera responder con líquido y burbujeante entusiasmo a las preguntas que los periodistas hacían sobre ‘Gaia y el árbol de los favores’, la obra de teatro digital que la compañía estrenará esta noche de velitas a las siete de la noche

La imagen de los equipos de sonido y video montándose y desmontándose a toda velocidad, los periodistas repitiendo accidentalmente las mismas preguntas y la actitud infatigable de Alejandra para coquetear con la cámara al responderlas era, en sí misma, una escena. Kienyke.com también extendió una duda común en estos tiempos: ¿cuál es el futuro del arte y el teatro tras esta pandemia? Su respuesta a esta y otras preguntas están en esta entrevista.

Hacer teatro lejos de las tablas

En un mundo ordinario, los últimos días antes del estreno de una obra son un bello caos. Las promesas de la actuación que otrora habitaban los corredores de Casa E estarían corriendo de aquí para allá y ultimando detalles para el gran día. “Generalmente, en este momento estaríamos todos aquí, comiendo juntos, con los músicos, con los artistas invitados que generalmente traemos. Eso genera una cosa muy bella, de mucha expectativa, de nervios, de todo eso”, recuerda Alejandra.

Como es sabido por todos quienes hayan logrado la hazaña de sobrevivir hasta diciembre de 2020, la pandemia de la covid-19 empujó a la virtualidad toda iniciativa educativa que reuniera a más de diez personas en el mismo lugar. A su vez, algunos estudiantes que no eran de Bogotá regresaron a sus sitios de origen. Alejandra describe la experiencia de hacer teatro a la distancia como rarísima

El primer factor que hace de esta una obra compleja es el logístico: “tengo gente en Putumayo, en Cali, en muchos lugares del país, y desde su casa hemos tenido que montar esta pieza. Ya quisiera preguntarles a ellos cómo lo han sentido, porque, por ejemplo, si estamos mirando algo y decimos ‘hm, faltaría como que hicieran un plano, no  sé, abriendo los ojos’, entonces los llamamos: ‘chicos, tienen que hacer un plano abriendo los ojos’”.

Además de la formación como actores, una actuación también se crea por el público que está frente al actor. Alejandra reconoce el gran esfuerzo de los actores al producir arte escénico sin una audiencia: “por ejemplo, si alguien te produce ternura, todo lo que hagas va a llevar eso ahí contigo. Si alguien te da rabia, seguramente tu discurso tendrá otra manera de expresarse. Es muy difícil realmente poder transmitir y producir en ese silencio en mi cuarto, así que fueron muy valientes. Cada ejercicio que hicimos no era fácil. Realmente les exigimos mucho y los chicos estuvieron ahí, a la pata”.

El trabajo para producir ‘Gaia y el árbol de los favores’ requirió una exigencia especial: la de actuar natural, porque la obra está pensada para retratar la cotidianidad: “por supuesto, si yo les hubiera dicho ‘haga payasadas en el baño’ sería muy diferente. Para ellos también ha sido muy difícil, muy extraño. Llevan seis meses preparándose para expresar y les decimos ‘no, no, al revés, guárdatelo’”. 

Retrato de la intimidad

La virtualidad terminó de romper con el concepto de intimidad, que con las redes sociales ya era bastante frágil. Ahora, todos estamos a un clic de distancia de casi cualquier casa ajena en el mundo. Los involucrados en esta obra de teatro no fueron la excepción: a través de las cámaras web, Alejandra pudo entrar en las casas de sus actores y ellos en la suya.

“Es una cosa muy especial. Solamente ver la habitación de todos, cuando estamos empezando un ejercicio y ver el cuadro donde los tengo a cada uno, y voy viendo cada cuarto, veo de cada uno tantas cosas, cómo todavía son unos niños, cuando les veo esa cobijita rosada peludita, o cómo uno está lleno de vainas y se les ve porque está ese cuarto lleno de cosas” confiesa.

Otros relatos sobre la intimidad en tiempos de pandemia son menos alegres. Por ejemplo, los de las violencias ejercidas contra las mujeres en el interior de sus hogares: “la pandemia ha hecho mucho daño con este tema de no violencia. Ha subido la violencia de una manera absurda, las mujeres viven con sus victimarios y no solo eso: la impunidad hace que los hombres se sientan tan seguros de estar violentando a una mujer, así que cada día los golpes son peores, cada día las mujeres tienen que quedarse más tiempo en el hospital. Eso habla de mucha rabia, mucha fuerza en el momento de violentar”.

Como la líder de la campaña “Ni con el pétalo de una rosa”, Alejandra debe escuchar muchas historias crueles e inenarrables de violencia contra las mujeres. Aunque este año no pudieron llevar a cabo la séptima edición del Festival Ni con el Pétalo de una Rosa, el concepto de ‘Gaia y el árbol de los favores’ fue pensado para abordar el tema: “‘Gaia’ y todo lo que hago busca esa manera diferente de hablar sobre este tema, sin victimizar, sin golpear, sencillamente empoderando”.

El futuro del arte

Alejandra no ha dejado de trabajar durante la pandemia. Al ser una abanderada de la no violencia contra las mujeres, ha estado en contacto permanente con muchas mujeres y ha trabajado con organismos especializados en el tema desde la virtualidad. Aunque es indudable que su activismo sigue vigente, su nombre fue tendencia hace unos meses por la crisis del proyecto de sus sueños, Casa E. 

Apenas se estaban recuperando del golpe del año pasado tras el retiro de la socia y expareja de Alejandra, Katrin Nyfeler, cuando cayó la pandemia y fueron impuestas las restricciones a los eventos con público. Tras seis meses sin espectadores, Alejandra hizo pública la decisión de poner en venta la casa. Sin embargo, según ella, aún no se ha concretado esa idea. 

“Aquí sigo, mi amor. Realmente no he mantenido la casa en pie; está quietica, como suspendida en el tiempo. Un poco todos estamos como suspendidos en el tiempo. La casa, como la ves, está pidiendo que volvamos, pero vamos a ver qué sucede. Realmente no es tan sencillo. Hay varias posibilidades interesantes, pero vamos a ver qué pasa. Cuando analicemos cada una y miremos a ver qué, veremos qué decisiones tomar”, sostiene Alejandra. 

Con las restricciones de eventos masivos a medio levantar, y con la amenaza latente de restringirlos del todo si suben los contagios, era pertinente hablar con ella sobre el futuro del arte escénico tras esta crisis. Ella tiene una teoría esperanzadora: que el arte vivo no desaparecerá. 

Vea la respuesta completa aquí:

‘Gaia y el árbol de los favores’

La obra de Casa E e Idartes será proyectada por única vez en la noche de las velitas, el 7 de diciembre, a las 7 p. m. Se podrá ver desde el sitio de Facebook de Casa E, así como en su canal de YouTube.

Póster de Gaia y el árbol de los favores
Créditos:
Facebook - Casa E

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