“Bienvenido Obama, aproveche y agarre lo que se le dé la gana”

“Bienvenido Obama, aproveche y agarre lo que se le dé la gana”

12 de Abril del 2012

Me encuentro en estado casi beatífico en la antesala de que el jefe del mundo hoye con su pie monumental el suelo de esta patria que es la suya. Y no lo digo de manera eufemística ni en tono de chacota: Barak Obama por derecho propio, como socio mayoritario de Colombia y de todo este continente zarrapastroso, debe ser reconocido cual propietario de esta larguero lleno de indios que va desde el estrecho de Bering en el Norte hasta el de Magallanes en el sur.

Todo lo que contiene esta América es de él, de los inversionistas, industriales y comerciantes de los sagrados Estados Unidos de América. ¡In Dólar we trust!

Y por no ser una colonia directa como Puerto Rico, es que estamos fregados, sin los magnos beneficios que el Águila Imperial nos podría proveer, si no hubiera sido por el zambo del Bolívar que en mala hora se inventó una Independencia que ni queríamos ni nos convenía. Lo que hubiéremos debido hacer en el siglo XIX tendría que haber sido independizarnos de España y convertirnos inmediatamente en un Estado de la Unión. Cómo me hubiera encantado llamarme por ejemplo en la linda lengua anglo sajona “Godfred Cinic Casp”.

En aras del paulatino pero seguro camino que nos conduce a que Colombia sea absorbida y tragada por los Estados Unidos, propongo ir traduciendo a la simpar lengua de Ronald Reagan, algunos inconvenientes nombrecillos de hispánica pacotilla que aun conservamos.

De una vez que algunos de nuestros departamentos cambien de nombren para congraciarnos con nuestros benefactores:

Departamento del Atlantic, capital Barrancuila.

Departamento de Madeleine, capital Saint Martha.

Departamento del Cauca Valley.

Departamento del Bitchmayo

Departamento de I am going en lugar del protervo Boyacá

Departamento de Sugar en lugar del horrible Sucre.

Que el Amazonas se pronuncie Lovezones.

 Que el Caquetá sea simplemente Shit, llena de guerrillas. Y su capital, Florence.

 Que al Chocó se le llame Crash.

Y Saint Andrew and Providence, en lugar del nombre castellano de ese veraneadero de enmanillados, cuya única ventaja es que los libertos ya hablan inglés

 Que los indios de la Guajira se llamen Why You en lugar del pagano vocablo Wayúu. Y que en ese de salvajes pintarrajeados se pronuncie bien el nombre de la ciudad de Mi Cow, o sea mi vaca y no Maicao. Que a su capital se le conozca como Axeriver.

Que la capital del Vaupés se llamara Mi Too, y verán que no se la vuelven a tomar.

El Meta deberá llamarse Goal, la capital de Nariño, Grass, la capital del Guaviare Saint Joseph, la de Córdoba Laught mountain, y la de Caldas Man y sales.

Y que la capital del país sea traslada con todo y Barrio Santa Fe, pues a Miami.

Me dirán ustedes que al estar enamorado de Barak como lo estoy, estoy traicionando mi natural y justificado racismo al hacer el elogio de un negro. Pero es que los negros con plata y poder son otra vaina. Qué diferencia entre un Barak Obama y un José Prudencio Padilla, otro veneco subversivo. Entre un ex senador perseguido por ser de la cuerda del uribismo como Juan Carlos Martínez Sinisterra y unos pata al suelo decadentes como los sediciosos marxistas de ChocQuibTown. Obama es un hombre de bien, con maneras de blanco, que es lo que vale

Si, tiene demasiada melanina para mi gusto pero es el comandante supremo de nuestro destino, quien nos permite el desarrollo, quien nos da platica para lo de la guerra estable, tan linda que nunca se acaba. Es nuestro protector, mentor y guía. Bienvenido míster a esta su tierra. Aproveche y agarre lo que se le dé la gana que todo es suyo. Desde las mulatas de Cartagena hasta el petróleo negro y con enorme valor como usted. Presidente Obama ¡siga y siéntese!´

Todo lo de la Cumbre de Cartagena que comienza me tiene encantado. No puedo dejar de registrar con hondo placer la decisión de los gobiernos nacionales y locales de barrer debajo del tapete, haciéndole homenaje a esa linda y vieja costumbre aséptica.

Me refiero desde luego a la sabia decisión de coger escobas, cepillos y máquinas limpiadoras para ocultar debidamente debajo de las alfombras todas las lacras sociales de La Heroica: nada mejor que esconder a los ñeros, desadaptados, habitantes de la calle, desechables y demás, para meterlos donde sea con tal de que nuestros ilustres huéspedes no los vean.

Esa medida de limpieza social debería extenderse permanentemente a todas las temporadas de Cartagena y hacer sana metástasis en todas las ciudades y municipios del país. La pobreza hay que esconderla, la miseria hay que encaletarla. Es la única manera, no de acabar con ella, pero por lo menos de que no esté presente todos los días. Los pobres y mendigos lo son por perezosos y dañados.

 Esta sociedad ofrece toda la gama de posibilidades de triunfo y ascenso y solo la holgazanería y el ocio hacen que la gente tenga hambre y viva en la calle. Aquí hay empleo para todos, pero como esos revoltosos quieren que les paguen el mínimo legal, pues ni modo. Ya lo hemos dicho los analistas y economistas del neoliberalismo uribista, que una persona puede vivir holgadamente con 150.000 pesos diarios. ¿Quieren más? ¿Que se quiebren las fábricas, los comercios? ¿Que los dueños de las vainas no puedan tomarse tres meses de vacaciones en Miami? ¡Ni más faltaba!

No solo hay que encerrar a buen recaudo a ñeros y pordioseros, sino a buena parte de la pobrecía, que lo que hace es dañar los lindos paisajes de la patria exponiendo sus miserias a los cuatro vientos. El ejemplo de Cartagena debe ser seguido paso a paso en toda la nación. Que toca alimentarlos y vestirlos. Eso no es tan caro. Se les da agua panela y calao diario y listo. Están acostumbrados. El gastico es mínimo y la ganancia enorme al limpiar calles y plazas de esa gaminería que daña el comercio y el espacio público. La relación costo beneficio favorece al capitalismo.

De tal manera que, Barak Obama reconocerá a Cartagena como una ciudad de amplias mayorías blancas y lograremos echar debajo del tapete a escobazos a todos esos descendientes de los Palenques, cimarrones subversivos. Nada mejor que un buen blanqueador para despercudir la mugre. ¡Viva Columbia!