Bogotá, Medellín y Cali están entre las veinte ciudades más contaminadas

Bogotá, Medellín y Cali están entre las veinte ciudades más contaminadas

29 de enero del 2013

“Si el agua está contaminada, yo puedo decidir tomarla o no; pero en cambio, si el aire está contaminado, no puedo decidir si respirarlo o no”, asegura el profesor Rodrigo Jiménez, ingeniero químico e investigador de la Universidad Nacional.

En el último reporte consolidado de la Organización Mundial de la Salud, Bogotá, Medellín y Cali están entre las veinte ciudades más contaminadas de América Latina. Por invitación de la Universidad Nacional y el Proyecto International Global Atmospheric Chemistry (IGAC), la química atmosférica, cambio climático y calidad del aire serán temas a discutir en un encuentro de la comunidad científica de países como Estados Unidos, Brasil, Ecuador y Colombia. Allí se hablará de las acciones globales en favor de asuntos como la calidad del aire. Un asunto que afecta directamente la salud de las personas.

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Para Néstor Rojas, profesor y director del grupo de investigación Calidad del Aire de la Universidad Nacional, es muy importante el enlace entre el comportamiento de las personas y la política pública. “Por ejemplo, en el tema del transporte público, los ciudadanos debemos exigir más regulación en este tema, pidiendo que se mejore, que emita menos contaminación; es importante utilizarlo y no sumarle al ambiente la contaminación del transporte privado”.

Bogotá contaminada

La comunidad científica pretende que el Gobierno dicte políticas públicas de protección, prevención y atención para minimizar los niveles de contaminación. 

Por su parte, Rodrigo Jiménez afirma que debe cambiarse el “paradigma de consumo. Podemos usar productos derivados de materias primas renovables, en vez de los basados en petróleo, así el impacto será menor”. Y agregó:“si uno tiene una pintura a base de agua, y no solvente de origen petroquímico, esa pintura va a tener menor impacto ambiental, quizá se demore más en secar, pero es el precio que hay que pagar para la sostenibilidad”.

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El cambio climático será otro de los puntos a discutir. “Nuestra responsabilidad es investigativa, de alerta, de levantar la bandera y decir: aquí hay un problema; definir su seriedad y entregar recomendaciones para atacarlo”, dice Jiménez.

El objetivo de la reunión de la comunidad científica es discutir sobre lo que se ha hecho y se está haciendo en el campo de la química atmosférica. También se plantearán estrategias para promover estudios colaborativos entre países y grupos de investigación.

Fuente: Agencia de noticias de la Universidad Nacional (Unal)