Bruce Lee: el dragón del Tao

Bruce Lee: el dragón del Tao

6 de noviembre del 2018

En 1972 en Colombia, el Canal 7 de Inravisión, transmitía los primeros capítulos de la serie norteamericana: “El Avispón Verde”, que logró cautivar a los colombianos por tener una trama emocionante, llena de acción y suspenso. El protagonista se llamaba Britt Reid (Van Williams), dueño del periódico “El Centinela”, quien al enterarse de las noticias de delincuencia, salía en la noche a recorrer la ciudad  junto con su ayudante y chofer Kato interpretado por el actor Bruce Lee, en el automóvil blindado al que llamaban “Betsabé” en busca de los criminales. Cuando los encontraban, se producían unas fantásticas peleas, donde el “Avispón Verde”  se lucía por sus fuertes puños y Kato por sus ágiles y potentes patadas de Kung Fu.

Foto: Cortesía Armando Martí La famosa serie de televisión: “El avispón verde”

Esta serie fue el primer contacto visual que tuve con el más increíble pionero de las artes marciales, además de ser el impulsor de las actuales modalidades de combate de la UFC (Ultimate Fighting Championship): Bruce Lee, que nació el 27 de noviembre de 1940 en la ciudad de San Francisco, California, y murió repentinamente a los 32 años el 20 de julio de 1973 en Kowloon, Hong Kong. Posteriormente, en 1975 en el Teatro Embajador de Bogotá, me maravillé con las fabulosas habilidades físicas y psíquicas de este gran hombre, en la película “Operación Dragón”, en donde interpretó a un monje Shaolin (Señor Lee) y Maestro del Camino del Tao, reclutado por la CIA para neutralizar al villano Han en su isla privada, por sospechas de trata de blanca y narcotráfico.

“Operación Dragón” se convirtió en una película de culto, la cual he visto más de 50 veces sin dejarme de asombrar, llegando a tal punto mi fanatismo por este genial actor, que uno de mis hijos Juan Pablo (realizador de cine, documentales y televisión), hoy radicado en Guadalajara, México, es casi la copia exacta de él, por eso creo que la mente siempre influencia sobre la materia. Incluso las tendencias a las artes marciales y el deporte en general, son una de las muy especiales características de mi hijo.

Foto: Cortesía Armando Martí
Juan Pablo Martí, productor y realizador de cine, televisión y documentales. Hoy está radicado en Guadalajara, México, junto a su esposa Patricia Mora.

Como si fuera poco, Lee fue practicante del camino del Tao sexual, además de filósofo, poeta, actor, guionista, director, productor, artista y experto en artes marciales; asimismo, ejercitaba su cuerpo ocho horas diarias, meditaba y creaba nuevas formas y métodos de defensa personal. Su proceso de autodescubrimiento interior y evolución espiritual, están plasmados en sus profundos y poderosos escritos, pues era un pensador ávido de experiencias espirituales y conocimientos herméticos. También conocía el milenario arte de la transmutación de la energía creativa para la salud y la larga vida, a través de la retención seminal (como maestro del Tao sexual, Bruce sólo eyaculaba dos veces al año).

Foto: Cortesía Armando Martí
El venerado maestro de Bruce Lee: Yip Man

Precisamente su misteriosa muerte que ha sido motivo de muchas especulaciones y cábalas, se cree que fue causada durante las prácticas taoísta que esa noche realizaba con la artista Nora Miao, quien lo acompañaba como protagonista en casi todas sus películas. Lee con mucha disciplina y concentración, desarrolló además, un increíble control mental sobre su cuerpo y percibía desde la intuición los pensamientos e intenciones de las personas. Su magnetismo personal era innegable, así lo percibían quienes se acercaban “al pequeño dragón”.

Foto: Cortesía Armando Martí El actor Bruce Lee junto a la actriz Nora Miao.

Durante sus últimos años, gozó de abundancia económica, lucidez mental, amor y sobre todo con la admiración de millones de personas que lo adoraban, al igual que miles de discípulos que seguían sus enseñanzas. Pocos meses antes de su muerte, Bruce Lee escribió un artículo titulado: “A mi manera”, en donde abiertamente se sinceró ante todo el mundo exponiendo sus más profundos sentimientos, libre de prejuicios y mucho menos de soberbia; plasmando sus vivencias y éxitos en la vida pero desde la orilla del ser humano, y no desde la leyenda en la que el mundo lo convirtió.

Este artículo, quizás fue una herramienta de crecimiento interior pues no llegó a publicarlo. Se conocen tan sólo apartes de su contenido: “Mi vida… (decía), me parece una vida de auto examen, un ir retirando capas de mi ser, poco a poco, día a día”. Lee cursó estudios en la Universidad de Washington, pero su estructura más íntima fue autodidacta, como incansable lector de todos los géneros, especialmente los de tendencias espirituales y contenidos terapéuticos.

Por otra parte, este hombre trascendido, guardaba una especie de diario privado, en donde anotaba a mano las impresiones que le causaban las ideas de personas con las cuales conversaba o  se relacionaba durante el rodaje de sus películas. En realidad, más allá del héroe asiático que proyectaba en sus épicos films, fue un pensador que orientó su energía hacia el reencuentro de sí mismo para poder sintetizar el pensamiento de oriente y de occidente,  creando nueva formas de percibir la realidad humana.

“A mi manera”

Por: Cortesía Armando Martí Carta original escrita por Bruce Lee acerca de sus reflexiones sobre la vida.

A continuación, un exclusivo aparte del artículo que en vida Bruce Lee no publicó y salió a la luz, gracias a su esposa Linda Lee Cadwell, en su libro “Bruce Lee, Artista de la vida” con la edición de John Little (Madrid, España). Esta inmortal sabiduría del “Maestro del Tao”, muestra una valiosa puerta de entrada al camino del Tao de la respiración, de la alimentación y de la sexualidad, en donde es posible cambiar los hábitos más nocivos y tóxicos, para lograr una larga vida de plenitud, sencillez, sobriedad, sosiego mental y paz interior:

“Cualquier intento de escribir un artículo algo significativo sobre alguien, es decir, cómo se siente y piensa, es ante todo una tarea muy difícil. Escribir sobre uno mismo, de manera significativa, es aún peor. Como las cosas difíciles no son lo suficientemente difíciles, estoy preparando una nueva película: Operación Dragón, junto con una empresa conjunta entre Concord y Warner Brothers, además de otra producción de Concord: Juego con la muerte, que está a mitad de camino. He estado ocupado, pero este artículo merece toda mi atención en este momento. Si de alguna manera puedo comunicarme con alguien, estoy satisfecho, si no, no puedo evitarlo (…)”. (In my own way, Bruce Lee). 

¿Qué es el Tao?

Originalmente, el taoísmo fue considerado una práctica espiritual. Sin embargo, la historia completa no se puede rastrear a través de registros escritos, pues el taoísmo es en gran medida una tradición que se ha transmitido por medio de la oralidad, es decir, de maestro a alumno, de generación en generación. El taoísmo es una práctica de cambio, que apela al instinto y la consciencia para gobernar la conducta, razón por la cual, ha sobrevivido durante tanto tiempo, ya que, siempre se adapta con el tiempo mientras mantiene algunos conceptos claves del Tao.

El texto por excelencia se le conoce como el Tao Te Ching, escrito por Lao Tzu (老子) que literalmente significa el “viejo maestro”, quien fue un filósofo importante en la antigua China. La leyenda dice que Lao Tzu era el Guardián de los Archivos en la corte imperial de la Dinastía Zhou y se encontraba cansado de la decadencia moral de la ciudad y desilusionado por la falta de voluntad de los hombres para seguir el camino natural hacia la bondad, Lao Tzu se aventuró al oeste de China a vivir recluido a la edad de ochenta años, en lo que hoy se conoce como el Tíbet. En la frontera de Hank Pass, fue reconocido por un centinela, quien le pidió que plasmara su filosofía para la posteridad. Esto llevó a los ochenta y un dichos del Tao Te Ching, el clásico más traducido del mundo junto a la Biblia.

La sabiduría de Lao Tzu

Lao Tzu creía que la vida humana, como todo lo demás en el universo, estaba constantemente influenciada por fuerzas externas. Para ilustrar este pensamiento, desarrolló el concepto de “Tao” o “el orden orgánico subyacente y estructurarte, que abarca toda la existencia”, como él mismo lo describe. El Tao Te Ching se escribió hace más de 2400 años y es una serie de poemas que pueden considerarse una obra de filosofía, un tratado sobre cómo dirigir un gobierno, un manual de instrucciones para lograr una vida equilibrada o el reflejo de un sabio de la humanidad y el cosmos.

Es por esto que el Tao, se considera indefinible, eliminando todos los problemas en su definición, ya que, la percepción no puede revelar directamente lo que no está definido; mientras vivimos, todavía nos estamos moviendo a través de la vida, una gran parte de la naturaleza humana es indefinible hasta el final de la vida. Asimismo, el Tao y Dios se fusionan hacia el mismo concepto cuando la definición de Dios es indefinible debido a su grandeza y omnipotencia, que abarca todo bajo un mismo principio de amor, equilibrio y perdón.

Algunas ramas del taoísmo tienen dioses, pero estos suelen ser muy tangibles: caminan a nuestro lado, comparten té con nosotros, ríen, juegan y pueden alterar la realidad. Un dios taoísta representa a un inmortal iluminado que ayuda a otros seres conscientes a trabajar hacia la gracia. En el taoísmo, los dioses se muestran como guías e inspiración hacia cómo encontrar la iluminación.

Principios Taoístas

El principio taoísta personifica los opuestos básicos de la vida (Yin y Yang, Femenino y Masculino, Interno y Externo) y la conexión entre estos dos componentes que son interdependientes, en otras palabras, un símbolo para mostrar la forma en que el ser humano interactúa con el Yo, los demás y su entorno, adquiriendo el papel del observador y el observante, al mismo tiempo.

Según Lao Tzu: “Todas las cosas llevan a Yin y mantienen a Yang, con la energía interactiva para equilibrar la relación”, lo que significa que el gran paradigma del mundo es buscar la unidad entre los opuestos, incluyendo las fuerzas femeninas y masculinas, internas y externas, el agua con el fuego, la noche y el día, de manera pasiva y activa, así como recibir y acercarse. Visto de otra manera, el camino del Tao, procura eliminar las barreras entre el Yo, ellos, naturaleza y entorno, para integrar todo con el universo.

Lo esencial del Tao

Por lo anterior, el fin último del tao, es crear y mantener armonías mentales e interpersonales, a través de la regulación de todos los sistemas interactivos como el Yo como individuo, el Yo y el ambiente, el Yo y la pareja, y el Yo con los otros; así la mente intenta equilibrar y evolucionar hacia interacciones sanas que no estén bloqueadas o dispersas por las intenciones egoicas de dominio, control, manipulación y placer. Por eso la consciencia elevada es aquella en conexión con el Tao, pues tiene la capacidad de impregnar todo con respeto y armonía interior, abarcando los patrones, estándares, reglas, criterios, normas, regulaciones y otros sistemas de creencias que definen, gobiernan y regulan a los humanos. 

En otras palabras, estos esquemas internos denotan explicaciones implícitas o explícitas de las estructuras causales de las experiencias cotidianas, el mundo y el comportamiento humano. Por ejemplo se preguntan: ¿por qué el Yo y los demás actúan como lo hacen? Y ¿cuál es el propósito de ciertas experiencias? De esta forma, le dan un sentido a las vivencias a nivel individual y social, comprendiendo al fin, los comportamientos positivos y negativos de la existencia, así como también, la paz y el conflicto de la cotidianidad.

En resumen el Tao es una disciplina que ayuda a ubicar al individuo en su entorno, logrando una coherencia en medio de la incoherencia de las situaciones, la dualidad entre la aceptación y la negación, entre la acción y la reflexión, entre la calma y la tempestad, mientras todas interactúan entre sí simultáneamente sin perder el centro de calma y sosiego interior.

Los niveles de consciencia regulan las acciones y la consciencia taoísta ve a cada individuo como un ser elevado en constante transformación, y considera que sus acciones están reguladas por un grado de entendimiento de la realidad humana, es decir, un nivel bajo de consciencia denota una interacción incongruente entre la mente y la realidad, pues la persona emplea categorías (juzgamientos), creencias y otros conocimientos que distorsionan la representación del mundo, sin darse cuenta de la incongruencia en la que está, debido a que tan sólo son creaciones de la mente y no características de la realidad. Por eso, al conectar la esencia con el Tao, cambiamos nuestras acciones y experiencias.

El poder del Tao

El verdadero poder de unión para las relaciones mentales e interpersonales, implica discernir desde la intuición para rectificar la distorsión del racionamiento conectando “el microcosmos con el macrocosmos transformador”, teniendo en cuenta que existen dos tipos de interacción humana hacia el despertar de la trascendencia: la interacción que sostiene y valida las distorsionadas ideas de la mente y la que invalida y modifica la tergiversación de la realidad, como decía Lao Tzu: “conocer a los demás es sabiduría y conocer el Yo es iluminación”.

Como practicante del Tao desde hace más de 25 años, puedo asegurar que esta forma de vida me ha beneficiado grandemente, pues en la actualidad gozo de buena salud física, emocional y mental. Además, tengo reservas energéticas que me ayudan a superar los desequilibrios de mi sistema inmunológico, ya que, la enfermedad se manifiesta en primera instancia cuando las defensas inmunológicas se disminuyen o bloquean. En cuanto a otras áreas de desempeño, poco me fatigo, obsesionó y desgasto con el sexo, pues el Tao enseña las técnicas para trasformar el impulso erótico sexual básico, por amor sanador y transmutacion de la energía sagrada en la pareja.

Como lo escribí en algunos textos, epifanías y metáforas de mi más reciente libro “Viajero Interior: Un Camino Simple hacia la Serenidad Personal”: ¿Cuál es la fuerza que sobrevive al tiempo y a la muerte? !La del amor! Que nos eleva sobre nuestras miserias y nos da el vigor, la resistencia y la voluntad para regresar por fin a nuestro verdadero hogar, donde nos encontraremos con el cálido y protector amor de Dios. Aparentemente frágil, pero especialmente eterno, poderoso en su interior y conectado al espíritu de la Luz, así es la grandeza del ser humano”.