Dambe, entre el arte y la brutalidad

Publicado por: sebastian.alvira el Dom, 25/07/2021 - 08:50
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Los nigerianos son los padres de una de las artes marciales más peligrosas y exóticas en el mundo.
Dambe, entre el arte y la brutalidad

En el universo de los deportes de contacto existen diversas variantes que entregan distintos niveles de peligrosidad, el Dambe es quizá una de las más brutales, se originó en los pueblos de la etnia Hausa en África Occidental, y se practica actualmente en Nigeria, en el sur de Níger y en el sudoeste de Chad.

Este arte marcial se basa en una antigua tradición de los carniceros nativos de los pueblos nigerianos, quienes eran los únicos miembros de las tribus locales que tenían permitido matar animales y administrar su carne, cuando llegaban a los pueblos cargados de alimentos eran recibidos con alegría y agasajados con fiestas. En ese contexto le dieron vida al Dambe, una recia disciplina que trasciende de lo deportivo a lo cultural. 

El significado de la palabra Dambe deriva de la palabra Hausa para boxeo; y también se le conoce con el nombre de Kokawa. Históricamente ha sido practicado solo por hombres, mayormente adolescentes, al ser un referente para la masculinidad, al tiempo que instruía a los hombres en el arte de la guerra. 

Consiste en un combate entre dos luchadores quienes se cubren la única mano que se utiliza para golpear con una tela llamada “lanza” y amarrada con una cuerda vegetal denominada “kara”, en tanto la otra mano es usada a modo de escudo para defenderse de los ataques del rival. Los más supersticiosos se aplican mezclas herbales y se cuelgan amuletos para conseguir la victoria. 

Dambe
Créditos:
Flickr

Los combates se realizan en la arena de los barrios más populares de Nigeria, consisten en tres rounds donde los luchadores tienen permitido conectar toda clase de golpes con tal de tumbar a su oponente. Gana el que logra someter a su rival tirándolo al suelo u obligándolo a tocarlo con sus manos o rodillas.

Al ser una tradición tan arcaica algunos creen que es demasiado peligroso para los luchadores ya que no hay ningún tipo de protección, sin embargo, la evolución cultural en África ha ido a un paso más lento que en cualquier parte del mundo y este tipo de prácticas resultan siendo una costumbre más.

Los nigerianos lo han hecho todo por recuperar o, más bien, no dejar morir este deporte. De hecho, actualmente replican casi que de manera exacta los combates. Para tal fin la música se convierte en un elemento fundamental, pues añade una dosis de misticismo a la arena. 

Las percusiones y los cánticos retumban en las tardes de combate. Los hombres tocan los tambores mientras las mujeres y los niños cantan y apoyan su favorito. Siendo esta expresión una forma de acrecentar los ánimos de guerra de los luchadores, incentivar las apuestas y entretener a los espectadores. 

Terminados los combates abundan las cejas abiertas, las narices desviadas y los dientes rotos. El lado más fuerte de esta tradición está escrito a través de cicatrices en los rostros de los luchadores que han pasado años en el ring.

Auta Nafiu Abdullah, uno de los luchadores más reconocidos del sur de Nigeria dijo hace un par de años al New York Times que ganaba, en promedio, unas 100.000 nairas nigerianas, o unos 275 dólares al mes. Una cifra evidentemente alejada de las millonadas que ganan peleadores en el hemisferio occidental como Connor McGregor, Canelo Álvarez o Floyd Mayweather.

Como respuesta al declive de esta práctica, en 2017 se creó la primera liga de Dambe. Reunió a  seis clubes para disputar una temporada de torneos de fin de semana en los que los equipos enfrentan a sus mejores boxeadores entre sí, sin duda, un paso necesario para que la tradición no muriera. 

La liga redactó un conjunto de reglas. Consultó con historiadores, luchadores y fanáticos para codificar generaciones de tradición al tiempo que introducía nuevas regulaciones para controlar las prácticas más salvajes del deporte e incluso incluyó un código de conducta para los espectadores que castiga a los fanáticos ruidosos con una tarjeta roja y expulsión. Lo anterior, con el ánimo de que algún día el Dambe pueda ser un deporte convencional en el que participen todos los países del mundo. 

Ahora, la expansión del internet en algunas zonas de África le ha brindado las herramientas a los organizadores de este deporte para crecer y brindar mejores retribuciones a los valientes que se paran en la arena a destrozar a sus oponentes. 

"Dambe Warriors" es un canal de Youtube con más de 100 mil suscriptores y 24 millones de visitas. Atrae espectadores de Indonesia, Brasil, Tailandia, Filipinas y Estado Unidos. Sus fundadores son Chidi Anyina y Anthony Okeleke, una pareja de aficionados que quieren ahora su propia arena privada para atraer turismo y mejorar la economía de la zona, algo así como ser el UFC de África.

Las ambiciones de los creadores de dicho canal son solo un ejemplo del hambre que tienen los luchadores por sacar a sus familias adelante a través del Dambe, y es que de los casi 200 millones de habitantes de Nigeria, más de la mitad vive sumida en la extrema pobreza, con menos de 1,9 dólares al día, convirtiéndose esta tradición en una alternativa para sacar del atraso a este país.