Danza negra de Holanda

Danza negra de Holanda

29 de marzo del 2012

Desde mi palco de buen acomodo aguzo mis miradas para abarcar el público asistente y el escenario abierto de donde surge una neblina densa que invade el teatro Jorge Eliécer Gaitán. Un enigmático vapor que enfría cuerpos y obstaculiza la visibilidad. Atisbo sin embargo, que el teatro está lleno en su parte superior (boletería de menor costo) y casi vacío en el parterre (boletería de elevado costo).

Esta noche, negra azabache, la danza se viste de negro, el turno en el Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá es para la pieza “Conjunto di Nero” de la compañía holandesa conformada por Emio Greco y Pieter C. Scholten quienes fungen de coreógrafos y directores.

Desde antes del inicio de la función, una bailarina danza entre la penumbra con movimientos sencillos y repetitivos, un aperitivo que apenas se vislumbra entre la escasez de luz y la neblina circundante. El entremés nos lo ofrece luego otra bailarina, de gran técnica dancística y que armada de zapatillas de ballet nos ofrece un solo que en sus primeros minutos anuncia un buen plato principal, sin embargo, este solo, dura, dura y dura, y la paciencia frente a la exagerada repetición de sus sencillos y trillados movimientos fatiga, fatiga y fatiga, y ni su admirable trabajo de puntas logra disipar la molestia causada.

El plato de resistencia se sirve; imposible no detectar su desabrido gusto; es sin duda de variedad “nouvelle cuisine”: servida con aspavientos en grandes platos y siempre escasa, pero, eso sí, bien etiquetado el nombre del chef, por si acaso se osa no disfrutarlo. Un escenario de cámara negra en donde se desarrollan circunvoluciones típicas de la danza contemporánea cuatro bailarines vestidos de negro, bajo una iluminación blanca y bastante estática. Los ingredientes ideales para perder el apetito.

Minimalista de principio a fin y en todos sus aspectos: una música cuasi inexistente que es interrumpida por bochinchosos ruidos urbanos e industriales; la originalidad, dicen los expertos, es la luz, ya lo he dicho: ni es suficiente ni está enfocada en los intérpretes. Ah, es que olvido que la pieza se apellida “di Nero”. A falta de visibilidad y de movimientos originales y cautivantes me consuelo pensando que se trata de una alegoría a un mundo en penuria: el que nos tocó

Como ocurre en algunas piezas de danza contemporánea lo importante es el movimiento y la estética creada por éste, sin importar que haya ausencia de historia por contar o mensaje por comunicar. Es aquí concretamente el caso, no hay en esta pieza una historia narrada por abstracta que sea. Entonces, ¿a qué acudir como consolación? ¿Al movimiento? ¿Acaso a las luces? ¿De gracia, a la banda sonora? Triste panorama, sin respuesta clara…  dos coreógrafos necesitó esta creación.

Minimalista de principio a fin y en todos sus aspectos. La originalidad de esta obra, dicen los expertos, está en la luz.

Una hora y quince minutos soportados estoicamente con la esperanza de una mejora que nunca llegó.  Lastima Holanda que tiene tradición de buena danza, ésta no es francamente el caso; y ahora que no nos vengan los eruditos y teóricos de la danza a hacernos creer que lo que hemos visto tiene unas profundidades inescrutables que nuestros pobres ojos y entendimiento fueron incapaces de discernir; lo que vimos es real: algo que no merece mayor detenimiento y que a duras penas se divisa entre la penumbra.

Como postre, así sea agridulce,  déjenme creer que esta infortunada función se debió a la ausencia del virtuoso Emio Greco quien apenas llegado a nuestro país, tuvo que regresar intempestivamente a su tierra por razones personales y por tanto no puedo hacer parte de la interpretación que quedó así, lo sospecho, descuadernada.

Ah, y la guinda sobre el postre: hay tantas y tan maravillosas obras en este Festival que es mejor orientarse hacia otra escogencia.

Notícula: debo aclarar que soy fanático de la danza contemporánea, la de la estética, la del movimiento, la de la dramaturgia, la del movimiento, la que tiene algo por contar o comunicar.