Duro castigo al senador Merlano

Duro castigo al senador Merlano

16 de octubre del 2012

“Reconozco y confieso mi imprudencia e intolerancia frente a la actuación de la Policía. Admitiendo eso les pido a los procuradores tener en cuenta que mi voluntad no fue dirigida dolosamente a entorpecer la función de la Policía”, dijo el senador Eduardo Merlano antes escuchar la lectura del fallo en su contra por tráfico de influencias.

La procuradora delegada para la Vigilancia Administrativa, María Eugenia Carreño, y el procurador de la Sala Disciplinaria, Juan Carlos Novoa, encabezaron la audiencia. Carreño es la misma que ha inhabilitado y destituido a decenas de altos funcionarios por irregularidades en la función pública. Merlano quedó impávido con el fallo. Fue suspendido e inhabilitado por diez años.

Por ahora, la vida política y administrativa del senador se acabó. Su pecado: conducir en estado de embriaguez  y sin licencia de conducción en la madrugada del 13 de mayo de 2012. También haber utilizado su investidura para evadir un retén de tránsito en Barranquilla.

La Procuraduría hizo un recuento de los hechos y dijo que aunque esa madrugada el senador no estaba obligado a hacerse la prueba de alcoholemia, la irregularidad consistió en no permitir que se realizara el procedimiento policial, que se vio interrumpido por las gestiones que hizo Merlano con altos oficiales de la Policía.  “Sabía que se estaba valiendo de su cargo y sabía que su comportamiento era contrario a derecho”, dijo la Procuraduría.

Políticos Borrachos
Este fue el momento en el que el senador discutió con los policías que lo retuvieron en la madrugada del 13 de mayo de 2012. 

Según la investigación, el senador Merlano amenazó a los policías con iniciar acciones en su contra. La Procuraduría dejó claro que no pudo concluir que el senador se encontraba en estado de ebriedad, pues el Senador nunca se quiso someter a una prueba de alcoholemia.

Durante las horas en que leían los detalles del fallo, Merlano masticaba chicle y desaprobaba cada cosa que leía la procuradora Carreño. El congresista no le quitó la mirada de encima a la funcionaria. Sus abogados estaban incómodos y por momentos parecían no prestarle atención a la lectura de la providencia. Los asistentes a la sala estaban cansados. Las horas pasaban y los procuradores leían sin pausa.

Al cabo de siete horas la procuradora dio la noticia: el Congresista fue destituido e inhabilitado por el término de diez años.