El abogado del cadáver

El abogado del cadáver

10 de diciembre del 2010

La oficina de Rodolfo Ríos es una trinchera construida con cerca de mil libros. Doscientos son de la vida, obra y lucha del libertador Simón Bolívar. Y el resto son de Marx, Jean Rousseau, el General Santander, Tolstoi, Gaitán, Hegel y Foucault. También tiene una edición de lujo de El arte de la guerra, de Sun Tzu, y varias enciclopedias de historia del arte y el cine.

Ríos es un abogado penalista boyacense de 52 años, egresado de la Universidad Libre. Desde hace quince años ha combinado su actividad como abogado litigante con su militancia en el Partido Comunista de Colombia y participación en la fundación de la Unión Patriótica, en 1985. Fue fiscal del Partido y su actividad lo ha llevado a defender a presos políticos, guerrilleros rasos detenidos en las cárceles y dirigentes de las Farc como Rodrigo Granda o el “Negro Antonio”, quien es su cliente en la actualidad.

La nueva misión de Ríos consiste en que la familia del “Mono Jojoy” pueda enterrar al cadáver en el municipio de Cabrera, Cundinamarca. Y trabaja en ello bajo la mirada de un cuadro de Simón Bolívar que mide 1.5 m de alto por 1 m de ancho, que saluda y le hace venias cuando pasa a su lado. Al lado de sus libros también tiene una boina chavista, una bandera  en su puerta de la República Bolivariana de Venezuela de gran tamaño, una escopeta usada en la guerra de los Mil Días y cerca de treinta cámaras fotográficas de finales del siglo XIX. En medio de los libros hay réplicas de pinturas de Vincent Van Gogh, fotografías de líderes revolucionarios colombianos y  mexicanos como Pancho Villa, Emiliano Zapata y José Antonio Galán, líder del movimiento comunero.

¿Cómo lo contactó la familia del “Mono Jojoy”?

La familia me contactó y me dijeron “queremos reclamar el cadáver de Jorge Briceño como nuestro familiar y no como un guerrillero, y todo el mundo nos hablado de usted”. Habían oído hablar de mí porque en 2007 se realizaron una serie de capturas y vincularon con las FARC a personas que viven en Cabrera. En ese caso logré comprobar que lo que le habían hecho era un montaje a esas personas. Esas mismas personas me recomendaron con la familia del “Mono Jojoy”. Todos los sindicados fueron absueltos y en la región se conocen con todos, pero Lucero Suárez Ibos, sobrina del “Mono Jojoy”, y el hermano, me contactaron por medio de una de las personas que defendí.

A mí me preocupa que la Fiscalía está asumiendo un papel político y han tenido a Jorge Briceño como un trofeo de guerra del Estado colombiano. Sobre todo porque en Colombia no existe una norma dentro del Derecho Interno, como tampoco una norma del Derecho Internacional que prohíba que se entregue el cuerpo a los familiares de un guerrillero. Sobre todo, cuando una persona es muerta violentamente, lo único que exige la ley colombiana es que la persona no deba cremarse, para adelantar averiguaciones posteriores, pero aquí no hay nada que averiguar.

¿Cuál es la pelea?

La entrega del cuerpo ya se ordenó. El ADN del medio hermano, Aníbal Peralta Rojas, quien se presentó a reclamarlo, coincide con el de Jorge Briceño. Lo que no quieren permitir es que sea enterrado en Cabrera, sino que se debe enterrar donde la Fiscalía quiera. Eso no es así, porque el cuerpo no es de esa entidad. Quieren además que el cuerpo deba enterrarse donde ellos digan en el cementerio, y no en el lugar en el que la familia disponga.

¿Por qué la familia no acepta el cuerpo del Mono Jojoy en Bogotá?

Los familiares del “Mono Jojoy” no quieren tener al guerrillero, sino que quieren tener al hijo, al hermano, al tío y al primo para darle cristiana sepultura en su pueblo natal.

Pero ¿por qué cree que el Gobierno lo quiere enterrar en Bogotá?

El trasfondo de no dejar entregar el cuerpo a los familiares para que sea enterrado en Cabrera radica en que el gobierno es muy arrogante y prepotente. Dice “yo lo maté, yo le  gané la guerra a Jorge Briceño y quiero tenerlo acá como trofeo de guerra”. No hay otra explicación, porque legalmente no existe ninguna prohibición.

¿Por qué aceptó defender al “Mono Jojoy”, alguien que representa lo peor de un ser humano?

Tengo un concepto distinto. Para mí Jorge Briceño es producto de las desigualdades sociales, la miseria, el hambre y la descomposición social, porque están mal distribuidas las riquezas y ese conflicto armado ha generado la creación de las guerrillas, entre esas la de las FARC. Y él era un luchador de esa causa.

¿Cuánto le pagan por llevar el caso del “Mono Jojoy”?

Lo que la familia del “Mono Jojoy” me paga es una cosa muy representativa, casi que mínima. Me pagan 800 mil pesos. La familia ha hecho desde rifas, bazares y venta de productos de belleza para poder recoger dinero y poderme pagar. Yo defiendo a la familia del “Mono Jojoy”, para que sea entregado su cuerpo por un acto de humanidad.

¿Qué es lo más triste de los casos que ha defendido?

Lo que más me duele es que la gente sea retenida por pensar diferente, y lo que no puedo admitir y aceptar es que las personas, cuando sean retenidas, ni siquiera puedan ver a sus familias. Eso permite que los hogares se desintegren, los hijos tomen rumbos diferentes y se dediquen a los vicios.

¿Cuáles son los guerrilleros más reconocidos que usted ha defendido?

Entre mis defendidos más reconocidos están Bernardo Mosquera Machado, alias “El Negro Antonio”;  Miguel Ángel Beltrán, alias “Jaime Cienfuegos”, capturado en México y recluido en la Cárcel La Modelo; Telmo Pulido, alias “Ricardo Emisora”, y también a los “correos humanos” de las Farc: Leidy Johanna Ramírez, alias “Cindy Julieth Tumay”, y Humberto Montaño.

¿A usted quién le paga los honorarios de los casos de los guerrilleros?

Yo de las FARC nunca he recibido dinero. A mí me pagan los familiares de los guerrilleros. La que me escoge para defender a los guerrilleros es la familia, nunca lo hace la guerrilla.

¿Qué le apasiona de este oficio?

Creo que mi misión de abogado lo hago como un apostolado, es casi una misión altruista con la sociedad. Vivo la abogacía como una misión y, por ende, es poco lo que gano. Los abogados deben prepararse para realizar misiones sociales y no ser un pícaro, y mucho menos un oportunista.

En el derecho no existe verdad revelada. Se deben conocer las tesis y los postulados teóricos para contar con buenas herramientas. Así se hace más fácil el proceso de los casos y eso me permite entender lo que la gente hace, cómo se comporta y por qué lo hace.

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