La ciudad se paralizó por completo, el martes 19 de enero. El colapso se extendió como un río revuelto, mientras la gente se preguntaba por las autoridades, que parecían haber desaparecido de la escena. Por fortuna no hubo hechos de violencia que condujeran al caos.
La muerte, por infarto, de la señora Rubiela Chivará, en plena calle (durante un año estuvo suplicando una cirugía que autorizaron pero no ejecutaron) desencadenó –como en un juego de naipes- el insólito hecho.
El deceso se produjo hacia la una de la tarde, a la altura de la 116 con autopista. Una hora después llegaron los familiares y vivieron el duelo. Pero a las 5 de la tarde el CTI de la Fiscalía no había realizado el levantamiento del cadáver.
Los familiares entraron en crisis y muchas personas recomendaron hacer “algo” que estremeciera la ciudad, que empujara una solución. Y fue ahí cuando Samuel Parra se puso frente a un bus de Transmilenio y paralizó el servicio.
Parra clamaba a voz en cuello por la presencia del CTI, a pocos metros del cadáver de su madre, que no lo es realmente. Doña Rubiela era su suegra, pero el mensaje resultó más contundente. La occisa era una mujer pobre, que residía en Bosa. Parra convive con una de sus hijas hace tres años. Es docente en Bogotá.
Daniel Mejía, Secretario de Seguridad de Bogotá.
Un cortocircuito
Fue un cortocircuito, explica el Secretario de Seguridad de Bogotá, Daniel Mejía. Y explica: Hubo una falla de la Fiscalía, que se demoró cinco horas en llegar al lugar donde falleció, infortunadamente, la mujer. Con el Alcalde, le pedimos a la Fiscalía y a la Policía de Bogotá que revisen los protocolos para atención de estos casos y que lleguen de manera mucho más pronta a levantar los cadáveres de las personas que mueren, no sólo en vía pública sino también en sitios privados.¿Qué explicaciones da la Fiscalía?
El informe que tenemos -continúa Mejía-, no sólo de Fiscalía sino de la Policía es que hubo un corto circuito y eso es lo que estamos pidiendo que se revise, primero en la recepción que hace la línea de emergencias 123, que despacha al centro automático de la Policía y que solicita la presencia de un sistema médico de reacción de la Secretaría de Salud. Esta reacción no puede tener tantos eslabones. Si hay una persona que falleció en vía pública, por una muerte violenta o por una muerte natural, no puede haber 20 eslabones antes de que haya un despacho de un cuerpo médico o de investigadores, de la Sijín o de la Fiscalía, que lleguen al lugar de los hechos a hacer el levantamiento del cadáver. Cortos-circuitos como el ocurrido no se pueden repetir. Lo sucedido no nos puede volver a pasar.La fragilidad del transporte público
¿Quedó claro que una persona o dos pueden detener Transmilenio y paralizar la ciudad? El Alcalde Peñalosa y el General Penilla, de la Policía, han dicho -responde Mejía- que no podemos pasar a las vías de hecho. Hubo un error que estamos corrigiendo. Hemos dispuesto una mesa de trabajo para revisar los protocolos de reacción, pero no vamos a permitir las vías de hecho, ni que se tomen el transporte público. Entendemos el dolor de la familia. Cuando uno comete errores tiene que salir a admitirlos y el martes hubo un error de las entidades que deben responder ante estos casos, pero nuestro pedido a la ciudadanía es que no tomen las vías de hecho porque causan daños mayores. Las ambulancias que llevaban enfermos por la Autopista no pudieron circular y sufrieron otras personas y otras familias. Si bien hubo un error, le pedimos a la ciudadanía que entienda que las vías de hecho, de paralizar una vía tan importante como la autopista no pueden seguir.
Daniel Mejía, Secretario de Seguridad de Bogotá.
