El genocidio de los rohinyás

18 de octubre del 2017

La etnia estaría siendo perseguida y eliminada sistemáticamente por el estado birmano.

El genocidio de los rohinyás

El mundo no aprende. Después de horrores como los genocidios en Ruanda, en Camboya o en Armenia, se esperaría que algo así no pasara de nuevo. Pero está pasando ante los ojos impávidos de la sociedad global. Miles de rohinyás han sido desplazados. La cifra de muertos podría estar cerca de los 1000. Los desplazados son más de 600.000.

Genocidio, de acuerdo al diccionario, es la “aniquilación o exterminio sistemático y deliberado de un grupo social por motivos raciales, políticos o religiosos”. Parece que contra los Rohinyás hay tal nivel de discriminación, que incluso se habla de limpieza étnica.

“Los rohingyas son probablemente la gente con menos amigos del mundo”, dijo Kitty McKinsey, alto comisionado de las Naciones Unidas para los refugiados. Detrás de la frase hay una realidad preocupante: miles de personas están huyendo de Myanamar (antes Birmania) por la persecución que el ejército de ese país ha desencadenado contra la etnia de los rohinyás.

¿Quiénes son los rohinyás?

Los rohinyás son un grupo étnico musulmán bengalí que se ubica en el estado de Rakaín, al occidente de Myanmar (antes Birmania). Han estado en esa región desde el siglo VII. Con la colonización británica, en el siglo XIX, se estimuló a la población musulmana a que se estableciera en esas zonas fértiles, lo que fomentó que el lugar se poblara con migrantes provenientes de varios países de Asía.

El hecho de que los rohinyás fueran practicante del Islam agravó las relaciones con los habitantes de Myanmar, que en su mayoría son budistas. Así, desde 1942 se ha desarrollado una guerra, cuyo objetivo era formar una nación islámica en Rakaín. En aquella ocasión se asesinaron más de 20.000 budistas.

Buscando una integración con una nación musulmana, los rohinyás pidieron a Muhammad Ali Jinnah, fundador de Pakistán, que les permitiera hacer parte de su territorio. Después de la negativa, y desde entonces, se han formado distintos grupos radicales –algunos han sido calificados de ‘terroristas’–, que buscaban la creación de una república independiente.

En octubre de 2016, en la frontera entre Birmania y Bangladés, se dieron enfrentamientos entre las autoridades birmanas y el grupo Harakah al-Yapin, de origen rohinyá. Desde entonces se han registrado ataques focalizados contra militares birmanos y contra civiles.

De acuerdo a Amnistía Internacional, por las diferencias religiosas y culturales, desde 1978, los ronhinyás han sido víctima de violaciones a los derechos humanos por parte del gobierno birmano. Además, desde 2012, el movimiento antimusulmán 969 se ha encargado de perseguirlos y asesinarlos. Hasta ahora, los enfrentamientos han dejado más de 300 muertos. Medios internacionales informan que el gobierno ha sido cómplice de esa ola de violencia.

Conflicto y Genocidio

Para los budistas de Muanmar, los ronhinyás son “intrusos”. Kelly Arevalo, investigadora del Centro de Estudios sobre India Contemporánea y Asia Meridional de la Universidad Externado de Colombia explicó que el hecho que no hayan sido reconocidos como etnia los convierte en “un pueblo sin estado”. No se les permite comprar tierras, y no pueden viajar o casarse sin permiso del gobierno.

La persecución los ha obligado a migrar a sobretodo a Bangladés y Malasia. “Sin embargo –explicó la experta–, también han migrado a todo el sur de Asia, y a algunos países del Golfo Pérsico”. En ese sentido, los países a los que llegan han tenido que enfrentar una crisis muy complicada porque no cuentan ni con la logística ni con la infraestructura para atender un flujo migratorio de esas proporciones.

Actualmente hay cerca de 600.000 rohinyás que han migrado a Bangladés. Sethépane Dujarric, portavoz del secretario general de la ONU ha pedido “acelerar las ayudas para las personas (rohinyás) que están atrapados en Bangladés. La situación actual de refugiados es la que más rápido se agrava en el mundo y es una emergencia humanitaria que puede convertirse en una catástrofe si no se gestiona adecuadamente”.

Soraya Caro, directora del Centro de Estudios sobre India Contemporánea y Asia Meridional de la U. Externado dijo que en “Myanmar, su élite militar y aún su meritorio liderazgo democrático son incapaces de contener a la mayoría que desea una hegemonía étnico-religiosa (del budismo) y este sentimiento se ha reforzado luego de los ataques del grupo terrorista por la “salvación rohinyá” que surgió en la última década”.

Además explicó que “el problema es complejo y la acción de la comunidad internacional ha sido insuficiente frente a la operación de ‘limpieza étnica’ con masacres y genocidios. Lograr preservar la vida y un espacio para la convivencia con la minoría musulmana con supervisión internacional sería lo mínimo deseable, aunque la migración y el desplazamiento están produciendo una diaspora irreversible”.

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