El problema de liquidez que afronta la comisionista de bolsa Interbolsa, lleva a Rodrigo Jaramillo, su presidente y fundador, a entregarle la empresa a la Superfinanciera y a María Eugenia Polanco, superintendente encargada, para resolver el problema y conseguir nuevas fuentes de financiación.
Hace 22 años, Rodrigo Jaramillo no conocía las dimensiones a las que podía llegar Interbolsa, que nació en Medellín y hoy es la comisionista más importante del país. Jaramillo es ingeniero químico y, a pesar de no estar ligado a su profesión, decidió apostar a este mercado desconocido en 1990.
En los últimos años, Interbolsa comenzó con un nuevo portafolio de negocios: préstamos para adquirir un carro y mercado de hipotecas. Compró en 2005 Inversionistas de Colombia, que para ese entonces era la segunda comisionista más importante del país, y comenzó a armar su imperio. Interbolsa tiene presencia en Medellín, Bogotá, Barranquilla, Bucaramanga y Manizales.
Desde finales de 2011 y todo 2012, Jaramillo ha salido a los medios de comunicación a dar la cara sobre quién sería el nuevo socio estratégico que compraría parte de Interbolsa. Pero hasta el momento no se ha confirmado si alguien está interesado.
Este jueves, los rumores sobre un posible comprador de Interbolsa quedaron en duda, pues la empresa publicó un comunicado de prensa en el que se declaran temporalmente ilíquidos y están buscando una salida al problema. Aseguran, también, que los capitales de los inversionistas no se verán afectados y que la sociedad cuenta con un patrimonio de 139 mil 470 millones de pesos y un nivel de solvencia del 21 por ciento.
Rodrigo Jaramillo todavía no ha escrito el libro de Interbolsa que tanto quiere y recontará la historia de su sociedad, la que comenzó en Medellín en 1990. Por ahora, deberá esperar a ver cómo se resuelve la crisis de la comisionista más sólida que tenía el país y si su libro puede tener un final exitoso.
