Sí a la vida a pesar de todo: cómo dejar de temer al futuro y aprender a vivir el presente

Mié, 03/06/2026 - 09:22
La mayoría de los problemas que nos angustian hoy no están ocurriendo realmente. Están ocurriendo en nuestra imaginación.
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La vida nunca prometió certezas

Muchas personas pasan años esperando sentirse seguras para empezar a vivir. Esperan que desaparezcan los problemas, que llegue la estabilidad económica, que la salud mejore, que aparezca la pareja ideal o que el futuro se vuelva más predecible. Sin embargo, la vida rara vez funciona de esa manera. Siempre existe alguna preocupación, algún desafío pendiente o alguna pregunta sin respuesta.

Quizá el problema no sea la incertidumbre. Quizá el problema sea creer que necesitamos eliminarla para poder ser felices.

Hace muchos años, un psiquiatra austríaco llamado Viktor Frankl encontró una respuesta extraordinaria a este dilema humano. Su mensaje sigue siendo tan vigente hoy como entonces: la vida tiene sentido incluso cuando no entendemos todo lo que sucede.

¿Quién fue Viktor Frankl?

Viktor Emil Frankl nació el 26 de marzo de 1905 en Viena, Austria, y falleció el 2 de septiembre de 1997. Fue neurólogo, psiquiatra y fundador de la Logoterapia, una corriente psicológica basada en la búsqueda de sentido.

Su pensamiento no nació únicamente en las universidades o en los libros. Durante la Segunda Guerra Mundial fue prisionero en varios campos de concentración nazis. Allí perdió a sus padres, a su hermano y a su esposa. A pesar de semejante tragedia, descubrió que algunas personas lograban conservar la esperanza incluso en las circunstancias más terribles.

Aquella experiencia le permitió comprender que el ser humano puede soportar casi cualquier situación cuando encuentra una razón para seguir adelante. De allí surgió una de sus frases más conocidas: “Sí a la vida, a pesar de todo.”

El futuro: un lugar donde casi siempre sufrimos de más

La mayoría de los problemas que nos angustian hoy no están ocurriendo realmente. Están ocurriendo en nuestra imaginación.

Pensamos en enfermedades que no tenemos, en pérdidas que aún no han sucedido, en fracasos que quizá nunca llegarán y en escenarios negativos que solo existen en nuestra mente. Mientras tanto, la vida continúa pasando delante de nosotros.

La ansiedad suele aparecer cuando intentamos vivir un mañana que todavía no existe. El resultado es que dejamos de disfrutar el único momento real que tenemos: el presente.

La ilusión de controlar la vida

Uno de los mayores desgastes emocionales consiste en querer controlar aquello que no depende de nosotros.

No podemos controlar cuánto durará nuestra vida.

No podemos controlar las decisiones de otras personas.

No podemos controlar todos los cambios que ocurren a nuestro alrededor.

Lo único que realmente podemos controlar es nuestra respuesta frente a cada situación.

Cuando comprendemos esto, dejamos de gastar energía luchando contra lo inevitable y comenzamos a utilizarla para construir una vida con más serenidad y significado.

Cinco caminos para vivir con más tranquilidad

1. Aceptar la incertidumbre

La incertidumbre no es un enemigo. Es parte de la existencia. Aceptarla reduce una enorme cantidad de sufrimiento innecesario.

2. Enfocarse en lo que sí depende de nosotros

Las decisiones, las acciones y la actitud personal siempre estarán bajo nuestra responsabilidad. Allí es donde vale la pena invertir energía.

3. Practicar la gratitud

La gratitud nos recuerda que la vida no está compuesta únicamente por problemas. También está formada por personas, experiencias y oportunidades que merecen ser valoradas.

4. Volver al presente

Un café compartido, una conversación sincera, una caminata tranquila o un abrazo pueden contener más felicidad que muchas de nuestras metas futuras.

5. Buscar sentido

La pregunta más importante no siempre es qué quiero de la vida. A veces la pregunta correcta es: ¿qué espera la vida de mí en este momento?

Todo lo que amas es temporal

Existe una verdad que solemos evitar: todo lo que amamos es temporal.

Las personas.

Los momentos.

La juventud.

La salud.

La propia vida.

Pero lejos de ser una tragedia, esa realidad es la que les da valor. Precisamente porque nada dura para siempre, cada instante merece ser vivido con más atención, más gratitud y más amor.

La impermanencia no le quita significado a la vida. Le da profundidad.

Una razón para seguir adelante

Decir sí a la vida no significa negar el dolor ni fingir que todo está bien. Significa reconocer que incluso en medio de las dificultades siguen existiendo motivos para amar, aprender, crecer y agradecer.

Viktor Frankl comprendió que el sentido de la vida no depende de que todo salga como esperamos. Depende de nuestra capacidad para responder con dignidad, valentía y esperanza a lo que nos toca vivir.

Tal vez nunca tengamos todas las respuestas sobre el futuro. Tal vez la incertidumbre siempre nos acompañe. Pero eso no impide que disfrutemos un amanecer, que abracemos a quienes amamos, que ayudemos a alguien o que encontremos propósito en los desafíos cotidianos.

La vida sigue siendo un regalo imperfecto, frágil y maravilloso.

Y mientras tengamos un nuevo día por delante, siempre habrá una razón para repetir las palabras de Viktor Frankl:

Sí a la vida… a pesar de todo.

Creado Por
Armando Martí
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