El verdadero rostro del Almirante Padilla

El verdadero rostro del Almirante Padilla

22 de mayo del 2011

El primer retrato del José Prudencio Padilla, el máximo héroe de naval de la historia de Colombia, fue pintado 52 años después su muerte. El cuadro data de 1880 y es de autoría de un artista llamado Francisco Vargas, quien dibujó a un Padilla blanco, de rasgos españoles y largas patillas, más parecido a un militar realista que a un marino colombiano nacido en la Guajira y descendiente de negros e indígenas. “Ese no puede ser Padilla”, dice el vicealmirante Carlos Ospina Cubillos, quien valiéndose de modernas herramientas de identificación de la policía logró dar con el rostro y la figura más parecidos a los del histórico personaje.

Cerca de una enorme lámpara de faro, sentado en diagonal a una escafandra de buzo, el vicealmirante Ospina cuenta cómo fue que empezó su investigación. Ospina se dio cuenta de que había grandes contradicciones en las obras que representaban a Padilla. Durante dos siglos, su figura fue desdibujada. Cada artista, cuenta Ospina, plasmaba lo que creía que era Padilla: “No lo que era en realidad”.

Varios de los rostros de Padilla. Abajo a la derecha, el modelo sobre el cual se trabajó.

La versión que se tomó como oficial del rostro de Padilla fue una que se adornó unas estampillas hace muchos años. Pero aquel rostro no convencía a Ospina, quien decidió pedir ayuda en la Dijín para, de una vez por todas, ponerle una cara justa y real a héroe. Ospina se sentó en la silla de testigos, como en cualquier investigación. Comenzó por el aspecto genealógico. Luego de introducir los datos,  la computadora arrojó un resultado sorprendente: un hombre con muchos rasgos indígenas. La razón: la madre de Padilla es india, y el gen indio es dominante, mientras que el negro es recesivo.

Se le pusieron las cejas, se le alargó la boca. La computadora, una máquina no comercial traída de Estados Unidos, proporcionaba cada detalle. Pero había que darle peso a la memoria colectiva, al rostro que, con todas sus contradicciones, quedó para la historia. Pensando en eso, Ospina comenzó a trabajar sobre la imagen de las estampillas. La computadora advirtió que era muy desproporcionada: la cabeza no correspondía con los hombros, los brazos era muy delgados. Nada cuadraba.

En tres meses, el vicealmirante Carlos Ospina le dio un nuevo rostro al Almirante Padilla.

Los documentos históricos describen a Padilla como fornido: se le robusteció el pecho, se le ancharon los hombros. También explican que el almirante tenía una cicatriz muy visible en el ojo: se escogió el ojo derecho. Con cada modificación, todos los detalles cambiaban –el ancho de una oreja el largo de los dedos de las manos– para ajustar así las proporciones del personaje.

Uno de los problemas que surgió fue que el cuadro representa al Almirante Padilla a los treinta años y, hace doscientos, años una persona de treinta parecía una de cuarenta de hoy. Hubo entonces que envejecerlo un poco, ajar la piel y dibujarle algunas arrugas.

Después de tres meses de trabajo, de mezclar la memoria colectiva con los modernos sistemas de a policía, el vicealmirante Ospina presentó el nuevo rostro de José Prudencio Padilla. Pero no hay nada más difícil que modificar los símbolos. Muchos pusieron el grito en el cielo. Pero el Consejo de Historia Naval aceptó la nueva imagen como la oficial de la Armada Nacional de Colombia. Ahora el gran héroe de la campaña de independencia de Colombia tiene nuevo rostro.

Este es el nuevo rostro de Padilla, aprobado por el Consejo de Historia Naval de la Armada.

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