Ellos tocan obras de Mozart con basura

Ellos tocan obras de Mozart con basura

19 de diciembre del 2012

El chelo está hecho con la mitad de un balde de aluminio de ochenta centímetros; tiene madera desechada y alambres. El saxofón soprano es un tubo de lata galvanizado, con mangos de cucharas, tapas de botellas de aceite y botones. Dos recipientes redondos, como en los que empacan galletas de navidad, componen la guitarra. Los violines son láminas moldeadas con cuerdas sujetadas a un trozo de madera. La flauta es un tubo de PVC con monedas y trozos de cobre. Los instrumentos de percusión (como los tambores) son resultado de una base de madera terciada, con placas de radiografías bien templadas. Con estos instrumentos un grupo de jóvenes de uno de los sectores más deprimidos de Asunción, la capital de Paraguay, ofrecen conciertos con impecables repertorios que incluyen tanto polkas guaraníes como selectas sinfonías de Mozart.

La Orquesta de Instrumentos Reciclados de Cateura no tiene el presupuesto ni la experticia de las grandes filarmónicas paraguayas o latinoamericanas. Pero su innovadora muestra y valiente historia la han hecho merecedora de invitaciones internacionales, de países interesados en su propuesta amigable con el medio ambiente.

Cateura es una marginada localidad ubicada en el sur de Asunción. Hay más de 25 mil habitantes que viven del reciclaje. Las condiciones de pobreza llegan a ser extremas. Es algo así como el basurero de la capital de Paraguay. Por eso se le conoce como el “Tiradero de Cateura”, al que diariamente se arrojan toneladas de desechos y cuya comunidad se ve obligada a reutilizar lo que los demás botan.

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“Hace unos años me llamaron para un proyecto de segregación de residuos en Cateura”, explicó a KIEN&KE Favio Chávez, el director y fundador de la orquesta. “Yo soy técnico ambiental, pero también soy músico de toda la vida. En mi pueblo, que queda cerca a Asunción, yo enseñaba música a jóvenes. Cuando llegué a adelantar el proyecto en Cateura conocí a los hijos de los recicladores cuando estos llevaban la comida a sus padres. Mientras los señores almorzaban, los chicos jugaban entre la basura. Me pareció que podría enseñarle música a ellos y le propuse el proyecto a mis jefes”.

Favio Chávez empezó a enseñar música con una guitarra y dos violines. Cualquier instrumento le servía. Poco a poco el centro de reciclaje fue creciendo y se convirtió en una improvisada academia. “Habían muchos niños y pocos instrumentos. Pero así mismo había chicos juiciosos y otros no tan interesados con aprender música, así que para los que cogían los instrumentos para jugar o dañarlos, decidimos construirles guitarras o tambores con material reciclable”. Y así nació la idea. “Desde entonces nos dimos cuenta de la potencialidad para crear instrumentos de basura con técnicas que íbamos perfeccionando con procesos de ensayo y error constantes. Ahora tenemos 30 instrumentos, pero hemos fabricado unos 200. Al comienzo no sonaban bien, pero ahora son muy nítidos”, comentó el Director.

Musica con reciclaje
Durante casi cuatro años, la Orquesta de Cateura ha perfeccionado sus técnicas de fabricación de instrumentos musicales.
Foto: AP.

Uno de los recicladores del lugar, Nicolás Gómez, a quien apodan “Colá”, se ha convertido en el principal fabricante de música. Conoce de carpintería y se divierte aprovechando la basura que a diario selecciona y procesándola para armar chelos, violines, guitarras y flautas.

“El único que problema que aún tenemos es el defecto del volumen”, dijo Favio Chávez. “Pero no por eso dejan de sonar muy bien”.

La música salvó a los niños

El proyecto de la Orquesta de Instrumentos Reciclados de Cateura viene desde 2007. La mayor motivación de Favio Chávez para mantener esta propuesta son los niños, a los que la música ha rescatado de la depresión y marginación. “Encontré chicos cuyos padres consumían drogas, y las pocas veces que dejaban de drogarse era cuando iban a nuestros conciertos a escuchar a sus hijos tocar”.

Y la propuesta ha llegado muy lejos. Han sido invitados a presentaciones en Brasil, Panamá y Colombia. Algunos de sus instrumentos reposan en museos de Estados Unidos y con sus éxitos esperan convertir algún día en una banda sinfónica completa.

Musica con reciclaje
Favio Chávez, fundador y director de la Orquesta de Instrumentos Musicales Reciclados de Cateura.

“Los giros que va dando nuestro trabajo son asombrosos. Ya nos dimos cuenta de que esto pasó de ser una actividad local, a ser una proceso que cambió la vida de los niños. Soy sincero: cuando inicié la orquesta, no tenía idea de que llegaríamos a donde estamos. Ahora debemos formalizarnos para intentar grabar un disco o compartir nuestra propuesta a países que nos han llamado para que les compartamos nuestro modelo”.

Actualmente son 30 músicos, todos jóvenes y vecinos de Cateura. Cuando son llamados a presentaciones obtienen alojamiento, alimentación y un aporte para la familia de cada niño. “Con ese dinero los padres ven que lo que están haciendo sus hijos les trae algo de dinero y es trabajo digno”, explicó Favio Chávez.

La principal petición que hace la orquesta al gobierno del su país es ayuda social para Cateura. Les falta luz, agua potable, garantías de educación, seguridad, atención y oportunidad para la juventud. “Nuestro objetivo no es exactamente hacer un producto para exportar, sino lograr un proceso que sirva a los niños, enseñarles a crear un proyecto de vida a partir de su talento”.