Gustavo Castro Caycedo “sentencia” sobre el periodismo de hoy

Gustavo Castro Caycedo “sentencia” sobre el periodismo de hoy

14 de octubre del 2014

Siempre ha sido activo y creativo, frentero y hasta mordaz. Lo hizo en la televisión y la radio. En los últimos años ha desatado su producción periodística y literaria sobre otros temas: historias humanas de perros y gatos, Gabo cuatro años de soledad (sus tiempos en Zipaquirá), Su segunda oportunidad (sobre historias de lucha y vida). Gustavo no esquiva respuestas sobre el periodismo, pasado y presente:

Me acuerdo de los tiempos en que fue contratado para salvar RCN en 1984…

Llevé a Juan Gossaín, Antonio José Caballero, prácticamente la nómina que estuvo en los mejores tiempos de la cadena. Efectivamente salvamos a RCN.

¿Y cómo ve hoy a su antigua empresa?

Veo cosas simpáticas, veo una señora que supuestamente es periodista, que de una manera irreverente todas las noches en televisión habla de que ellos sí tienen “periodistas-periodistas”, y se le olvida que existen periodistas-periodistas de verdad, mejores que ella. Allá en esa emisora no he oído a periodistas-periodistas.

¿Usted qué piensa de Vicky Dávila, la persona que está hablando?

Que no es periodista, precisamente.

¿Y por qué no es periodista?

Porque el periodista tiene que ser una persona preparada, inteligente, que investigue, y no simplemente que tenga un plantel de personas a su servicio sin demostrar absolutamente nada de periodismo.

¿Se farandulizó el periodismo colombiano?

En el caso de Vicky se ha creído vedeette, sin serlo. Su famosa entrevista con el director de la Aeronátucia es una vergüenza.

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¿Y cómo ve la cadena básica, que dirige Yolanda Ruiz?

Creo que se han quedado un poco, no han innovado, no han respondido a las exigencias de la radio actual y de la audiencia actual.

¿Ante la posibilidad de que nombren a Gustavo Gómez en la dirección de La Luciérnaga, qué piensa del futuro de ese programa?

Ese programa lo hizo Hernán Peláez, tiene su personalidad. Será muy difícil reemplazarlo. En cuanto a Gustavo me parece uno de los mejores periodistas de Caracol. Tal vez el mejor.

¿Cómo entiende la supervivencia o la permanencia de un Darío Arizmendi por 25 años en 6 AM?

He llegado a pensar que la radio aguanta todo. Hay mucho conformismo.

¿Somos los mismos con las mismas?

Realmente figuras nuevas no hay muchas, hay muy pocas. Gustavo Gómez es una de las promociones que parece que están demostrando que tienen con qué.

¿Qué debería tener hoy un buen periodista de radio?

Talento, profesionalismo, audacia y ganas. Pero a la radio le falta activarse.

Gustavo Castro

¿Gossaín fue recíproco con usted, con su amabilidad, con haberlo llevado a RCN y convertirlo en hombre de radio que no lo era?

No, no fue grato.

¿De qué manera ha sido ingrato?

Cuando le han preguntado cómo llegó a RCN él ha dicho que lo llevó Carlos Julio Ardila, pero el que lo llevó fue Gustavo Castro. Eso empieza por describirlo. Él ha eludido mi nombre siempre y él sabe por qué.

¿Y por qué?

No. Tengo carácter pero soy prudente.

¿Cómo es su pelea con Gossaín o la de él con usted?

No tengo pelea, siempre lo respeté tanto que lo llevé a RCN.

¿Y lo sacó a él usted?

No, me retiré cuando la cadena superó a Caracol, en un año hice un contrato, tuve la suerte de dejar las cosas arriba. Recuerdo que el doctor Ardila, el día que salí, me dijo: “Gustavo, le tengo este regalo”, y me dio unas llaves, las llaves del carro que tenía yo en la presidencia.

¿Cómo ve al periodismo a nivel general en estos tiempos?

Hay una cosa que no solamente se presenta en la radio sino en la televisión y en la prensa, la inmediatez. La exigencia de la audiencia hace que no se investigue, que se lancen noticias que no tienen sustentación, que a veces en la televisión los chismes se convierten en noticia, la programación de las cadenas se convierte también en noticia, y la farándula tiene un 60 por ciento del tiempo y no hay tiempo para informar sobre temas internacionales y sí mucho de sangre.

Háblenos de “Su segunda oportunidad”

Es un libro que nace de una vivencia personal que me tuvo en una estación crítica, y después de eso comencé a ver a las personas que estaban con situaciones críticas, y decidí hacer un banco de información que llegó a 100 historias. De esas 100 historias seleccioné 20 con Ediciones B que hizo mis últimos libros, les gustó el tema.

¿Qué tienen en común esas 20 historias?

La fe, y hay una palabra que no repito mucho… la verraquera; es el superar con el corazón lo que la suerte ha dejado atrás.

¿Se trata de llegar a una situación límite y lograr salir de ella?

Sí. Y no solamente en lo que tiene que ver con las posibilidades de morir, sino de otras posibilidades como es morir económicamente luego de una quiebra. Es decir, son personas que por algún motivo estuvieron en lo más bajo de sus posibilidades y se levantaron.

Nómbrenos algunas de ellas que estén en su libro…

Hay un personaje muy importante que es Hernán Peláez Restrepo, de quien Edgar Artunduaga hizo un libro completo. Es una vida realmente para mostrar y que está muy de moda por estos días cuando Hernán ha anunciado la salida de Caracol.
Es de verdad una historia de fe que lo conmueve a uno, y no se entiende cómo una persona con los sufrimientos de Hernán ha tomado la vida como si fuera algo que no lo afecta.

Está Match Kliksberg, es un judío que vive en Bogotá, personaje con un fondo muy grande que estuvo de los 12 a los 16 años en el campo de concentración de Auschwitz. Su testimonio y su relato es sobrecogedor, y de una valentía muy grande.

Está Fernando Araújo, recordado porque se le voló a la guerrilla, pero para mí el fondo de la historia de Araújo no es que se le haya volado a la guerrilla, es que estuvo 2222 días cerca de la muerte. ¿Por qué? Como era un hombre tan importante, el Gobierno estableció un grupo de búsqueda especial que perseguía a la guerrilla que lo tenía, y él tuvo que estar bajo unos 30 bombardeos y en varios enfrentamientos.

¿Es autoayuda, “Su segunda oportunidad”?

No era la intención pero termina siéndolo.

¿Y el libro de García Márquez que se sigue vendiendo, el de sus tiempos en Zipaquirá?

Sí, la fortuna que tuve fue tocar un tema que nadie había tocado y que increíblemente sus biógrafos nunca visualizaron.

¿Qué opina de las redes sociales?

En este país los únicos que no se han dado cuenta de la importancia de las redes sociales son los políticos. No han entendido que las marchas campesinas, que la reacción de los cafeteros, que quienes se juntan para atacar a TransMilenio… todo ese poder está en las redes.

¿Si lo volvieran a llamar de RCN usted volvería?

Hipotéticamente sí, porque está todo por hacer en este momento. Realmente hay que poner un poquitico de iniciativa, de originalidad.

¿Ha vuelto a hablar con los Ardila?

Hace bastante tiempo que no hablo con ellos.

¿Hay resentimiento en su alma?

No, a mí me fue muy bien allá y me retiré cuando quise retirarme. Me fui porque me llamaron de una programadora de televisión con unas condiciones muy buenas.