La catástrofe que está matando a la Ciénaga Grande de Santa Marta

Publicado por: admin el Mar, 22/09/2015 - 14:04
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A la Ciénaga Grande de Santa Marta la bautizaron santuario. Está protegida por la nación y por la ONU como área estratégica natural, hidrográfica, hogar de numerosas especies de flora y fauna, y
A la Ciénaga Grande de Santa Marta la bautizaron santuario. Está protegida por la nación y por la ONU como área estratégica natural, hidrográfica, hogar de numerosas especies de flora y fauna, y productora de aire y estabilidad climática para el norte colombiano. Los títulos que exaltan su valor ecológico suenan tan importantes, que la realidad que enfrenta resulta vergonzosa. Lea también: Nadando entre la mugre, la contaminación de las playas de Santa Marta La Ciénaga Grande de Santa Marta está amenazada. Como un silencioso cáncer, hacendados de la región están extendiendo una incontenible y devastadora actividad de explotación y modificación de las áreas protegidas del santuario. De forma silenciosa han construido carreteras y diques que fracturaron la armonía de la red de humedales, ciénagas, caños, ríos, lagos y quebradas en gran parte de la reserva. También han quemado cientos de hectáreas de bosque nativo y manglar para explayar sus cultivos, zonas de ganadería y producción de carbón vegetal. Lea también: ¿Qué hay detrás de la masacre ambiental en Santa Marta? Hay zonas en las que su metástasis ha consumido pantanos y nacimientos del agua que abastecen a las poblaciones cercanas, incluyendo a Santa Marta. Además, como comprobó KienyKe.com, los criminales ambientales que allí acechan han provocado una mortandad de peces y manatíes, destruyeron sus hogares al bloquear el flujo de agua. La masacre fue por asfixia. Hecatombe verde La Ciénaga Grande de Santa Marta, en su área protegida, comprende 158.125 hectáreas. En ella hay manglares, bosques secos y tropicales. En su espesura viven chigüiros, zorros, monos aulladores, micos cariblancos, ratones silvestres, tigres y nutrias. También manatíes, babillas, caimanes, iguanas, serpientes en decenas de clases y tortugas. Desde luego, debido a su abundancia de agua, viven múltiples clases de peces y anfibios, y suele ser refugio de paso para aves migratorias procedentes del norte, como el pato barraquete. A este universo natural también ha llegado el hombre, y no con muy buenas intenciones. Una investigación realizada en recientes semanas por el periodista Alejandro Arias*, colaborador de KienyKe.com, constató el grave daño que se estaba produciendo en la Ciénaga Grande de Santa Marta. Entre manglares y pantanos se han atravesado al menos 30 kilómetros de diques o terraplenes que han sido levantados con buldózers, retroexcavadoras y bombas de succión que secan los espejos de agua. A menudo estos diques son usados como carreteras o separatas para delimitar zonas de explotación agropecuaria. Cienaga-grande-Santa-Marta-3 Desde el aire se evidencia la construcción de diques que fracturaron la Ciénaga, anegando sus riachuelos y manglares. La mayoría de estos daños se producen en el noroccidente de la Ciénaga Grande. Por la zona también se encuentran excavaciones y desviaciones de los ríos y arroyos para que sus aguas solo sirvan para uso productivo, dichas alteraciones están dañando pantanos y ecosistemas vivos. La investigación, que contó con verificación aérea, también pudo establecer la tala y quema de vegetación en terrenos del humedal cuyas aguas han sido drenadas. Aunque las autoridades ambientales creen que los incendios, calificados de criminales, solo tienen la intención de ampliar terrenos para el cultivo y la ganadería, la Fiscalía y testigos del sector denuncian que algunos manglares son quemados para la explotación de carbón vegetal. Pero uno de los episodios más desgarradores se evidenció a finales de junio pasado cuando investigadores de Parques Nacionales y la Corporación Autónoma del Magdalena (Corpamag) encontraron una mortandad estimada en más de tres toneladas de peces y varios manatíes, especie en vía de extinción. Aunque en principio se estimó que la mortandad de peces correspondía a un fenómeno relacionado con el cambio climático, lo cierto es que la zona afectada por la hecatombe había resultado alterada por la construcción de diques que disminuyeron los niveles de agua en los que sobrevivían los peces y manatíes, según confirmaron autoridades a KienyKe.com La bióloga Mónica Echavarría, docente de Ingeniería Ambiental de la Universidad Manuela Beltrán, explicó que las especies animales que viven en el agua requieren un determinado caudal ecológico para sobrevivir. “Si se disminuye el agua de ese caudal, la especie se presiona y estresa, lo que produce su extinción”. Para el momento de la denuncia ambiental, el director general de Ordenamiento Territorial en el Ministerio de Ambiente, Luis Alberto Giraldo, dijo que “la zona de daños, que es inmensamente grande, se vienen atendiendo de manera insuficiente por toda la institucionalidad, porque allí ha habido complejidad para acceder, por problemas de orden público, y no es un territorio donde no hay mucha presencia institucional”. La alerta se extendió al Parque Isla Salamanca, donde en los últimos meses se han reportado incendios que consumieron cientos de hectáreas por parte de manos criminales, allí sí con el perverso propósito de producir carbón vegetal. KienyKe.com conoció la más reciente alerta del sistema de Parques Nacionales Naturales de Colombia, fechado el 18 de septiembre, en el que vuelve a condenar la obstrucción de las corrientes hídricas por causa de esos diques, y la devastación de numerosas hectáreas con maquinaria pesada, para convertirlas en zonas productivas por algunos hacendados. “… han sido evidentes los cambios observados en el territorio a través del tiempo y que han venido afectando las conectividades naturales que se constituyen en condición necesaria para garantizar la integridad ecológica de la Ecorregión Ciénaga Grande de Santa Marta”, advierten. Cienaga grande de Santa Marta-09 Alertan ante la muerte de manatíes en la Ciénaga Grande. “Los bosques pasaron de 42 hectáreas en el 2009 a 19 en el 2012. Los espejos de agua constituidos por lagunas, lagos y ciénagas pasaron de 3.109 hectáreas en el 2002 a tan solo 739 en el 2012. Los pastos enmalezados que en el 2009 alcanzaban un área de 4.844 hectáreas en el 2009 apenas alcanzan a cubrir 850 en el 2012 y las tierras desnudas y degradadas que en el 2002 tan solo alcanzaban 67 hectáreas para el 2012 ya alcanzaban las 12.567 hectáreas”, alertan. La experta Mónica Echavarría explicó a KienyKe.com la gravedad de la devastación en la Ciénaga Grande. “Es una zona de recarga natural, y allí vive una gran cantidad de biodiversidad que permite la existencia de especies incluso en el océano. Contaminar la Ciénaga Grande o acabarla implicaría una inminente extinción de especies animales”. En la zona también se ha identificado un ascenso de las áreas cultivadas con palma de aceite, que en 2002 estaban contabilizadas en 858 hectáreas, y en 2012 pasaron a más de 2.350. “Es toda una industria criminal” Según pudo establecer este medio digital, el 28 de enero pasado la Corporación Autónoma Regional del Magdalena, Corpamag, elevó denuncias ante la Fiscalía 47 de Barranquilla sobre los crímenes ambientales que se estaban produciendo en la Ciénaga Grande de Santa Marta. Desde entonces el ente acusador, en su Unidad de Delitos contra el Medio Ambiente, comenzó una tarea por descubrir la estructura que estaba detrás de los daños sobre la Ciénaga. Lo encontrado fue que hacendados, a veces en presunta complicidad u omisión de autoridades locales, estaban adelantado las quemas, construcción de diques y devastación de bosques nativos. Una fuente dentro de la Fiscalía detalló a KienyKe.com pormenores de la investigación, que han calificado como “macroproceso” cuyos alcances aún, ni ellos mismos, han podido dimensionar. Según relató la fuente, lo que comenzó como denuncias de campesinos que estarían invadiendo terrenos protegidos para extender sus unidades productivas, terminó en la identificación de una “industria criminal en la que había gente poderosa financiando estas actividades de devastación ambiental”. Una de las cabezas de esta “industria criminal” estaba en la prestigiosa hacienda Los Patos, ubicada en jurisdicción del municipio de Remolino (Magdalena). Resulta que el dueño de Los Patos es también propietario de la Agropecuaria RHC, muy reconocida en la región. Se trata de Rafael Ignacio Hoyos Cañavera, a quien la Fiscalía imputó cargos por delitos ambientales el pasado 12 de agosto. Él los aceptó y está a la espera de condena por un juez, que podría darse en un par de meses. “Además el 27 de mayo se imputaron cargos a dos financiadores que están detrás de la comercialización de carbón de mangle, y se espera el reinicio del juicio. Son más que todo personas hacendadas, adineradas, que hacen aprovechamiento ilícito de los recursos”, agregó la fuente. Cabe aclarar que ni la Fiscalía ni el CTI han conseguido establecer que las actuaciones del hacendado de Las Pavas y sus financiadores estén relacionadas con alguna banda criminal organizada, “aunque se puede inferir razonablemente que algunos de los vinculados sean testaferros del paramilitarismo que tuvo influencia en el lugar”. Las investigaciones de las autoridades van más allá y vinculan al director de Corpomag, Orlando Enrique Cabrera, y al alcalde de Remolino, Virgilio Antonio Torres. Sobre ellos solo pesan investigaciones preliminares, no procesos judiciales. “Cabrera, como director de la Corpamag, tenía obligación de evitar todo este tipo de daños ambientales, que es su competencia. Se ha evidenciado su total abandono de la zona a pesar de que ellos hicieron inspecciones y trabajos, donde debieron haberse dado cuenta de las alteraciones al ambiente. Ellos nunca iniciaron proceso sancionatorio ambiental. Todas esas omisiones pueden ingresar al campo penal. Se está investigando si hay elementos materiales probatorios que indique que su omisión fue con dolo”. Cienaga-grande-Santa-Marta-2 Los incendios y quemas se mantienen aún y las autoridades no han conseguido restaurar las zonas afectadas por los diques. KienyKe.com buscó, infructuosamente, a Orlando Cabrera, quien no contestó sus teléfonos. En su lugar Corpamag delegó a Alfredo Martínez, subdirector de la entidad, como vocero ante estas denuncias. Martínez argumentó que fue gracias a su entidad que se iniciaron los procesos penales para quienes producen los daños sobre la Ciénaga Grande. “Nosotros fuimos los primeros en llevar las denuncias ante la Fiscalía desde el 6 de enero. Además hemos estado con la Policía haciendo labores de control del área. Ya hay mayor presencia de las autoridades, no solo policía, y hoy ya hay más control”, inició. “Hay afectaciones generadas por unas obras y diques que se han hecho por mucho tiempo. Los alcaldes, en su momento, debieron informar a las autoridades de esas estructuras, que están trancando las aguas y afectan los ríos. Contra los alcaldes también hay proceso administrativo”, indicó. De acuerdo a sus cifras, hay 15 procesos administrativos iniciados por Corpamag. Cuatro de ellos están listos para emitir sanción. Sobre las demoras en obtener resultados, el funcionario aclaró: “Muchos quisieran sanciones exprés, pero nuestra legislación no lo permitiría. Sin embargo, tenga la seguridad que nosotros pronto emitiremos sanciones administrativas ejemplarizantes, que incluyen reparaciones económicas”. Martínez desmintió que su entidad no haya actuado con celeridad, y compartió como balance de gestión la recuperación de unas 16 mil hectáreas de bosque natural en la Ciénaga. Pero los daños continúan produciéndose. La Fiscalía advierte que han recibido más alteraciones ambientales en la Ciénaga Grande de Santa Marta, por eso su ‘macroproceso’ seguirá abierto. Habrá una comisión interinstitucional que tiene el poder de realizar verificaciones en terreno, donde se han denunciado las atrocidades ecológicas, y con la intención de “judicializar a cualquier responsable. Porque hasta que no encontremos a todos los que dañan la Ciénaga Grande de Santa Marta, el macroproceso no se cerrará”. La profesora Echavarría, quien también es doctora en Manejo y Conservación de Recursos Naturales de la Universidad de Salamanca, advierte que de continuar las presiones y alteraciones sobre la Ciénaga, en unos diez años la reserva desaparecerá. La Ciénaga Grande de Santa Marta es una reserva estratégica que conserva el equilibrio no sólo de la región, sino del planeta. La vegetación de los manglares, concluye Echavarría, tienen la especialidad de ser depuradoras que limpian no solo el aire, sino el agua. Acabar con ese ecosistema provocaría no solo una emergencia por desabastecimiento de agua limpia, sino por el incremento de CO2 en el ambiente, lo cual es claramente un bombazo a favor del calentamiento global. *Esta investigación fue realizada con colaboración de Alejandro Arias, periodista samario y premio Simón Bolívar.