La erosión está por echar a perder 19 millones de hectáreas de tierra en Colombia

La erosión está por echar a perder 19 millones de hectáreas de tierra en Colombia

22 de agosto del 2015

Más de 19 millones de hectáreas, ricas para la agricultura y ganadería, están a punto de echarse a perder por el deterioro de los suelos. 45 millones de hectáreas, de las 114 millones que conforman el territorio continental colombiano, sufren algún grado de erosión.

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En otras palabras, el 73% de los suelos aprovechados para la agricultura o la ganadería están resultando afectados por malas prácticas de su uso, lo que podría volverlos inviables para futuros aprovechamientos.

Así lo alerta un estudio del Ideam y la universidad Udca, el cual advierte también que la pérdida de la calidad en los suelos aprovechables para la economía y generación de alimentos podría costarle al país más de 25 mil millones de pesos.

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“El 40% de la superficie continental de Colombia presenta algún grado de erosión. En el 3% la erosión es severa y muy severa, en el 17% es moderada y en el 20% es ligera”, explica Imelda Montáñez, investigadora de la facultad de Ingeniería de la Udca y coordinadora de la investigación.

De acuerdo a su investigación, en “más de la mitad de los departamentos de Colombia los grados de erosión son mayores al 40%”.

Las regiones más afectadas son Cesar, La Guajira, Magdalena y Huila, que tienen un grado de erosión entre el 73 y el 82%. El fenómeno también enciende alertas en departamentos como Antioquia, Boyacá, Casanare, Cauca, Chocó, Córdoba, Cundinamarca, Meta, Nariño, Norte de Santander, Risaralda, Santander, Tolima y Valle del Cauca, donde la erosión del suelo supera el 40%.

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“En las regiones restantes, como por ejemplo Caldas, Quindío, Atlántico o Boyacá, aunque no se detectan todos los grados de erosión, por lo menos es posible encontrar que cerca del 30 por ciento de sus áreas están afectadas”, afirma.

Se avecina “emergencia alimentaria” por el mal estado de suelos

La investigación alerta que el daño en los suelos provocaría un efecto severo sobre la producción agrícola y seguridad alimentaria del país. “También preocupa la condición de los cuerpos de agua (lagos, lagunas, represas, ríos y embalses) que se están contaminando y sedimentando”.

Además habría consecuencias en la producción de agua para el consumo humano en páramos y bosques. “La erosión está presente en el 33 por ciento de los suelos que sirven para conservar los bosques naturales. Se calcula que hay 3’453.000 hectáreas donde se ubican cuencas abastecedoras de embalses con fines energéticos, agropecuarios y acueductos municipales que están seriamente comprometidas”, indican.

Las causas de esos daños en la tierra apta para la producción agropecuaria y que sirve de reservas de agua son, entre otros, sequías, fogatas, quemas en los montes, la deforestación con la que se busca nuevas tierras productivas y que implica tala masiva de árboles, la ganadería descontrolada, la agricultura en zonas de ladera, y la minería (legal o ilegal) por la remoción del suelo.

“Las principales consecuencias se evidencian en la desertificación, la sedimentación, la pobreza, la contaminación de cuerpos de agua, la alteración en ciclo hidrológico, la pérdida de la biodiversidad y la variabilidad climática”.

En Suramérica una emergencia similar afrontan Bolivia, Argentina, Perú, Ecuador y Chile, cuyos niveles de erosión varían del 49 al 60% de sus territorios.

“En Ecuador, por ejemplo, la erosión es un problema que afecta el 50 por ciento de su territorio de acuerdo con el INIAP. En Perú, el INEI afirma que el 58 por ciento del país tiene algún grado de erosión. Para el caso de Bolivia, la OEI reporta que la erosión es superior al 60 por ciento. En Chile este fenómeno afecta al 49 por ciento de su territorio. Para Argentina la situación es compleja, pues el 75 por ciento de su superficie tiene procesos de degradación de suelos y la erosión contribuye con el 21 por ciento”, concluyen.