La estafadora de la DIAN

La estafadora de la DIAN

28 de julio del 2011

Blanca Jazmín Becerra, identificada por las autoridades como el cerebro del millonario robo a la DIAN, está confinada en la celda 14 del pasillo tres del patio ocho de la cárcel El Buen Pastor de Bogotá. Allí ya no puede exigir que la llamen doctora, como lo hizo durante años. Ya no grita ni da órdenes, ahora sólo aguanta los reproches de cinco de sus antiguas subalternas detenidas con ella, que le reclaman por haberlas involucrado en este escandaloso fraude que denunció el propio presidente Juan Manuel Santos.

Jazmín no tiene comodidades ni lujos. Su celda tan solo tiene un colchón, sus artículos personales y su ropa. Atrás, por ahora, quedaron las excentricidades que la acompañaron desde 2003, cuando comenzó su carrera delincuencial montando empresas ficticias con las que cobró miles de millones de pesos a la DIAN  por concepto de devolución al IVA.

Se estima que Blanca Jazmín, su mamá, María Delia Segura, y su esposo, Guillermo León Rodríguez, llegaron a tener un patrimonio cercano a los 20.000 millones de pesos en los últimos años, con lo que pudieron adquirir ocho casas, tres apartamentos, cinco parqueaderos, siete lotes, tres oficinas, un local comercial, doce vehículos y una finca en Anapoima, Cundinamarca, donde se deleitaban cabalgando caballos de paso.

Los 20.000 millones de Blanca Jazmín provienen de una gran estafa que, según las autoridades, sobrepasa los 100.000 millones de pesos.

Blanca Jazmín Becerra trabajó en la DIAN tan solo 20 meses. En los últimos años acumuló 20 mil millones de pesos.

Según han identificado las autoridades, hasta el momento de su captura, Blanca Jazmín tenía 10 empresas, entre ellas R&M y otras que al parecer hacían exportaciones ficticias como exportadoras de chatarra Metales y Recicling, Aluminios y Desperdicios Muñoz SAU, Internacional de Metales Arboleda SAU, Renovadora Ramón SAU y Aluminios y Metales Valencia, entre otras.

Manejaba 100 cuentas bancarias, dos acciones y siete CDT. Ahora las pesquisas de la Policía se han extendido a Panamá, Estados Unidos y Costa Rica, donde posiblemente ‘la reina de la estafa’ como hoy la llaman, realizó movimientos económicos y adquirió propiedades.

Es probable que Blanca Jazmín no esté tan angustiada en la cárcel porque para ella no son nuevos los líos judiciales. El 15 de junio de 2005, según los archivos del Inpec, fue reseñada con el número 12962681 luego de ser capturada bajo el delito de estafa. En esa oportunidad, quizá porque ese delito en Colombia se considera menor, la Fiscalía 41 de Bogotá le dio la posibilidad de un arresto domiciliario, que cumplió en una casa del Barrio Modelia, al occidente de la capital.

Pero ¿de dónde salió la ‘reina de la estafa’? Según su hoja de vida, nació en Bogotá el 30 de mayo de 1974. Cursó el bachillerato comercial en el Colegio Nuestra Señora del Rosario hasta noviembre de 1993, cuando ingresó a la Universidad Central a estudiar Contaduría Pública. Culminó sus estudios profesionales en 1998. Allí pocos la recuerdan. Kien&Ke indagó con José Humberto Gutiérrez, presidente de Asociación de Egresados, quien aseguró que, aunque el nombre le sonaba, no sabía que era graduada de esa institución.

Según los registros del Inpec, Blanca Jazmín fue procesada en 2005 por el delito de estafa.

Otros tampoco recuerdan su paso por la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN). Los datos indican que ingresó a la entidad el 10 de mayo de 1999 como supernumeraria de la División de Fiscalización Tributaria. Fue vinculada a la División de Recaudación desde el 2 de enero de 2001 hasta el 10 de octubre de aquel año, cuando finalizó el contrato. Siempre estuvo radicada con el número laboral 522266838, cargo 18, nivel 30.

Quizá en esos dos escasos años aprendió la fórmula para desfalcar al Estado. Y quizá también dejó gente de su confianza que le ayudó a cometer el ilícito. Hablar de Jazmín en el interior de la DIAN es lo mismo que pecar. Allí algunos hablan en voz baja sobre su caso y entregan información oficial bajo la más estricta reserva. No era una alta funcionaria sino una empleada de bajo rango que aprendió rápido la manera de quebrantar la ley.

La ambición por el dinero movía a Blanca Jazmín, quien vivía en medio de excentricidades. Sobre ella se han tejido historias que indican que transitaba en medio de un grupo de escoltas y que en sus casas y fincas siempre la esperaban chefs profesionales, quienes le preparaban exquisitos platos. También se dijo que esta contadora pública les habría ayudado a las Farc a lavar dinero del narcotráfico. Sin embargo, esta versión fue desmentida por un alto oficial de la Policía que habló con Kien&Ke.

Blanca Jazmín involucró a por lo menos quince personas en sus actividades delictivas contra la DIAN.

Ahora Blanca Jazmín, su mamá, su esposo y sus excolaboradores deberán pasar buen tiempo en la cárcel contando sus historias tejidas en la ilegalidad. Algunos apuestan que estará poco tiempo tras las rejas. Otros consideran que le espera una larga condena, porque la cadena de delitos que cometieron son muy graves: concierto para delinquir, falsedad en documento privado en concurso homogéneo y sucesivo, falsedad en documento público en concurso homogéneo y sucesivo, fraude procesal en concurso homogéneo y sucesivo enriquecimiento ilícito en particulares, exportación e importación ficticia en concurso homogéneo, cohecho por dar u ofrecer, peculado por apropiación y lavado de activos.

Las autoridades creen que el caso de esta mujer es tan sólo la punta del iceberg. Hasta ahora se han identificado 196 empresas que presumiblemente se dedican a realizar transacciones ficticias para estafar al Estado, tanto o más, que Blanca Jazmín. Hoy muchos se hacen la misma pregunta: ¿Contó ella con el apoyo de antiguos directores de la DIAN?