La indígena que defiende el Amazonas en Congreso de Brasil

10 de septiembre del 2019

La primera mujer indígena elegida como diputada en su país.

La indígena que defiende el Amazonas en Congreso de Brasil

Era la noche del 27 de agosto de 2019. Joenia Wapichana, la primera mujer indígena elegida para ocupar una silla en el Congreso brasileño, se dirigía a los demás diputados en la Cámara. No podía creer en las declaraciones del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, que intentaba minimizar los impactos del fuego en la Amazonía y le atribuía la responsabilidad del desastre a las ONG que actúan en la región.

“¿Están todos equivocados? ¿Están equivocados nuestros científicos, expertos, ecologistas e indígenas que están conteniendo el fuego en el sur de la Amazonía?”, preguntaba la diputada indígena. Wapichana, que se ha convertido en la principal voz por la defensa de la Amazonía, les suplicaba a los demás parlamentarios que se unieran para defender la selva tropical más grande del mundo, aunque tuvieran posiciones políticas distintas a las suyas.

Wapichana, del partido de centroizquierda Rede Sustentabilidad, asumió su cargo el mismo día que el ultraderechista Jair Bolsonaro se convirtió en presidente de Brasil. Ella lleva poco más de ocho meses denunciando lo que considera un gran retroceso en las políticas ambientales de su país. Suele quejarse de la amenaza de extinción del Ministerio de Medio Ambiente, de la promesa de revisión de las 334 unidades de conservación ambiental en la Amazonía y, principalmente, de los ataques del presidente contra las comunidades indígenas.

Bolsonaro ha dicho que no va a demarcar ningún centímetro más de tierra para los indígenas, un derecho previsto en la Constitución brasileña, pero cuyos trámites suelen tardar mucho y dependen de la aprobación del Gobierno.

“Esto no tiene que ser solo una preocupación de derecha o de izquierda, debe ser una política estatal, una política que debe reaccionar ante esta catástrofe que estamos experimentando aquí en Brasil”, afirma la diputada.

Ahora, en medio de la crisis por los incendios en la Amazonía y con la idea del presidente de autorizar la explotación minera en tierras indígenas para impulsar la economía, Wapichana y otros congresistas de su partido le han pedido al Supremo Tribunal Federal de Brasil que se le haga un ‘impeachment’ (proceso de revocatoria del mandato) al ministro de Medio Ambiente, Ricardo Salles.

En los últimos días, Wapichana ha intentado llamar la atención sobre su lucha, por lo que además de los discursos en el Congreso ha participado de audiencias y reuniones en búsqueda de apoyo de los políticos y de la sociedad.

Pese a su esfuerzo, Wapichana no se ve como una política, al menos en el sentido tradicional de la palabra. “Nunca entré en política ni me uní a un partido político”, dice. Pero desde que tenía 20 años –hoy tiene 44–, ha estado trabajando en el movimiento social directamente con las comunidades indígenas y está orgullosa de decir que conoce bien las dificultades de su gente.

Nacida en una comunidad indígena de la Amazonía, llamada Truaru da Cabeceira y ubicada a 65 km de la ciudad de Boa Vista, Joenia Wapichana vio cómo sus abuelos eran obligados a aprender portugués cuando empezaron a trabajar en las haciendas de la región. En la niñez ya escuchaba muy a menudo sobre la interminable lucha para asegurar la tierra de su pueblo.

Los parientes, como ella llama a los miembros de su comunidad, habían decidido que ella sería maestra, pero la muerte de su hermana por una supuesta negligencia médica la convirtió en la primera abogada indígena brasileña. Quería luchar por la justicia y, más precisamente, por los derechos de los indígenas.

Desde que se graduó, Joenia visita las comunidades de la región amazónica y actúa en defensa de los derechos territoriales. Se ha acostumbrado, con mucho dolor, a denunciar las muchas invasiones en las tierras de los indígenas.

Año tras año ha defendido estas causas en entrevistas a la prensa y en una serie de campañas que realiza para enseñar a las personas sobre sus derechos legales. Por ello, en la Amazonía es conocida como la “doctora Joenia” por simpatizantes, colegas y votantes. En 2004 recibió el Premio Reebok de Derechos Humanos en reconocimiento por sus esfuerzos.

“He estado siguiendo la lucha indígena por más de 22 años, pero todavía no hay discusión sobre política en las comunidades indígenas. Muchas aldeas ni siquiera tienen la energía, por lo que es difícil obtener más información y debate”, dice la diputada.

Esta es una realidad que Joenia quiere cambiar. Su silla en el Congreso es el primer paso para que los indígenas puedan tener voz propia en Brasilia. Joenia lucha por los 800.000 indígenas, un 0,6% de los brasileños, que ocupan el 14% del territorio nacional, y contradice la postura de Bolsonaro, quien considera que se trata de demasiada tierra para pocos indígenas.

Según Joenia, el modo de vida indígena es lo que garantiza la preservación de la selva. “Este no es un tema que interese solo a algunos, sino a todos los que quieren mejores condiciones y calidad ambiental en el planeta”, concluye.

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