La suerte de los 19 uniformados secuestrados

La suerte de los 19 uniformados secuestrados

9 de noviembre del 2010

Algunos de los 19 secuestrados de este grupo llevan hasta doce años en poder de las Farc. El más antiguo es Libio José Martínez Estrada, cabo segundo, quien completará trece años secuestrado. Está en la selva desde el 21 de diciembre de 1997 y su hijo, Johan Steven, no lo conoce. Su voz en los medios ya es común: le  pide a las Farc que lo regresen.

De igual manera pasa con los papás del mayor del ejército Elkin Hernández Rivas, que no lo ven desde que tenía 22 años. Su papá, Silvio, como en un ritual de desesperanza, se hace presente en la Plaza de Bolivar todos los martes junto a otros familiares. Luchan con arengas contra el olvido del Gobierno a sus hijos. Junto a su esposa, Magdalena, cargan pendones elaborados en su casa con las últimas imágenes del joven cuando estaba en libertad. Su domicilio, de igual manera, se ha convertido en un altar de recuerdos. Las pruebas de supervivencia de marzo pasado, traídas por la senadora Piedad Córdoba, confirman las palabras del Mono Jojoy en el video.

El drama de Patricia Trujillo es doble. Su hermano Jorge Trujillo, intendente, lleva once años y cuatro meses secuestrado. Cayó en la toma de Puerto Rico, Meta, el 11 de julio de 1999, junto al sargento de la policía José Libardo Forero. Otro de sus hermanos, José Fernando Trujillo, un soldado retirado del Ejército, fue asesinado frente a sus ojos y a los de su mamá en Gamarra, Cesar. Patricia debe soportar la ausencia con los dolores de sus limitaciones físicas por la polio.

Los papás de los hermanos Trujillo viven en Gamarra, donde asisten a las ceremonias que realizan las fuerzas militares en honor a los uniformados. A las 3 a. m. se levantan a rezar el rosario. Cada semana forman una cadena de voces de apoyo que le envían al intendente Jorge Trujillo a través del programa Las Voces del Secuestro, de la emisora Antena 2 de Cali. Hace un año y seis meses no reciben ninguna prueba de supervivencia.

Esta es la realidad. Los familiares de los 19 secuestrados pasan los días, los meses y los años sin respuesta. Cada quien se las arregla, en su soledad, para seguir viviendo. La guerrilla, esta vez en boca del Mono Jojoy, sigue sin dar ninguna solución distinta al canje, una alternativa que el Gobierno rechaza hace  años. La opinión pública parece haberlos olvidado, como si la manigua se los hubiera tragado.


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