“Los colombianos somos demasiado carceleros”: Ministro de Justicia

“Los colombianos somos demasiado carceleros”: Ministro de Justicia

9 de mayo del 2016

Quienes lo conocen de vieja data dicen de él que es un hombre químicamente bueno, ponderado pero firme en sus posiciones. Ni ruidoso ni ruinoso, le agrego  yo, disciplinado y paciente.

El nombramiento de ministro fue una sorpresa. Londoño ya se sentía retirado de la vida pública.

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Estaba en un entorno de confort que transcurría entre la academia, los libros, congresos y la vida simple y sencilla, algo que ya empieza a extrañar en estos pocos días en el alto cargo. Y en una ciudad tranquila y apacible como Tunja en donde como lo decía el cronista Juan de Castellanos: ” tierra fértil, tierra buena, tierra que hace olvidar las penas”.

Enamorado de su esposa, Gladys Constanza Medina Brando, “la muñeca”, como él la rebautizó y dieron en llamarla todos en familia, empezando por sus dos hijos. El abuelo materno de Gladys era Italiano, de Maratea, emigró después de la Segunda Guerra Mundial y llegó a Tunja, en una historia de lucha, trabajo y amor, como de novela.

Londono y esposa c

Filosofando sobre la existencia humana y con un vino en la mano, Londoño dice que no piensa en la muerte, pero cree que es un tránsito natural y obvio. -Como decía Mitterrand: cuando muera extrañaré el buen vino, una buena cena y los buenos amigos y yo agregaría: y a los seres que amo

El camino político recorrido

La mayor prueba de su humildad en el trabajo público es que después de haber derrotado a los “terratenientes” políticos de Boyacá (Jorge Perico Cárdenas, Ciro Ramírez Pinzón, Hernando Torres Barrera) acompañó y cargó los egos de Antanas Mockus, Enrique Peñalosa, Lucho Garzón, Antonio Navarro y Sergio Fajardo, las figuras más destacadas del Partido Verde, y todos con ambiciones presidenciales, resignados algunos a la alcaldía de Bogotá.

Jorge Eduardo Londoño (que fue gobernador y Senador de la República) “cargó ladrillo” por largo tiempo, sin pedir contraprestaciones ni disputar liderazgos, siempre con una sonrisa bonachona, la que tiene para todos –humildes y poderosos-, en Bogotá o en Tunja.

Disponía de “la bandeja servida” electoralmente para volver a dirigir los destinos de Boyacá, posición de la que salió en hombros, pero le cedió el paso a uno de sus pupilos, Carlos Andrés Amaya, mientras él optó por el regreso a la cátedra y se desempeñaba como decano de derecho de la Universidad Santo Tomás.

Jorge Eduardo Londoño Ulloa, es abogado de la Universidad Externado, especializado en derecho público comparado del Instituto Universitario de Estudios Europeos de Torino, Italia, y con una maestría en relaciones internacionales y derecho constitucional de la Universidad Alfonso X el Sabio de España.

Definiciones políticas

Se vinculó al partido verde porque se declara “una persona alternativa pero no fundamentalista” y piensa en la Alianza Verde caben todos. “Además lo ambiental es la reflexión y el desafío más grande para la humanidad”.

¿Cómo entiende e interpreta la política?

La política, como dice Habermas, debe recuperar la relación de verdad entre gobernantes y gobernados.

¿Qué palabras definen su trabajo?

Transparencia y sencillez, he ahí las virtudes de un buen hombre público.

¿Sus grandes personajes?

Norberto Bobbio y Sócrates

¿Le duele o le extraña que su partido no haya celebrado unido su nombramiento?

Era previsible. En realidad quienes no estaban de acuerdo fueron, en lo personal, considerados y respetuosos con la persona de Jorge Londoño.

¿Desde cuando es santista?

Más que santista soy convencido de la paz y le apuesto al proceso que valerosamente inició el Presidente Santos, aún a costa de su capital político.

Lonono c

Lo que viene en el Ministerio

¿Cuál es el hueso más duro de roer en el nuevo cargo?

La situación de las cárceles.

¿Cuándo y cómo habrá justicia para el ciudadano del común?

Cuando entendamos que la justicia es una vivencia personal, es la construcción de valores Republicanos en cada ciudadano y que la cárcel no es el único remedio que puede encontrar un sociedad para castigar a quienes transgreden la ley.

Los Colombianos somos demasiado carceleros. Así mismo los funcionarios de la rama judicial deben continuar entendiendo que la labor que ellos desarrollan es el apostolado más importante de cualquier sociedad y que de su labor depende la armonía y convivencia social. Es una apuesta de toda la sociedad por lograr que la justicia sea un valor inherente a ella.

La oposición denuncia que habrá total impunidad. ¿Cual es su opinión?

No es cierto. La justicia transicional establece que la para resolver conflictos se pueden y se deben establecer otro tipo de penas, incluso en espacios que no sean las cárceles. Los integrantes de las Farc tendrán penas, por los delitos cometidos.