Orocué no tiene agua, pero sí internet

Orocué no tiene agua, pero sí internet

4 de enero del 2011

Fotos Álvaro Cardona

Una vez en Orocué, Casanare, es fácil llegar a la casa de su alcalde, Reynaldo Guío. Frente a la única vía del municipio que está pavimentada, el lugar es inconfundible: un patio con espacio suficiente para echar a andar el tractor con el arado y darse una vuelta en el mototriciclo, sin tropezar con las tres antenas de telecomunicaciones que han instalado, una de ellas para fortalecer la señal del internet inalámbrico gratuito que contrató para que todo el pueblo pudiera entrar a la web. La casa es una vivienda campesina vieja de adobe. Allí está sentado con su portátil en las piernas, sus botas texanas y el sombrero de cuero que le hace juego.

Guio nació en la familia ganadera más tradicional del municipio. Los Guio, con más de 30.000 hectáreas y cinco mil cabezas de ganado, no habían tenido a un político entre sus integrantes hasta Reynaldo. Pero tras la muerte de sus papás y la exaltación del mundo rural que se dio con la llegada de Álvaro Uribe Vélez a la Presidencia de la República, el sector ganadero orocuense vio en él la oportunidad de tener un líder político. Cuatrocientos ganaderos apoyaron su nombre y financiaron la campaña que lo llevó a ser elegido por el Partido de la U con un programa de gobierno que él mismo diseñó y bautizó como Guío a mi pueblo, que tiene como estrategia principal la Red Guío, el internet gratuito.

El alcalde cuenta que la red nació un día en que no pudo consultar la web para buscar información para su tesis de especialización en administración agropecuaria. Resolvió entonces contratar la infraestructura y el servicio para dar cobertura inalámbrica de internet a todo el municipio. De vez en cuando, hacia las 6 p. m., se ven niños sentados a la entrada de sus casas con computadores portátiles en las piernas. Nadie sabe cuántos son, cuántos computadores hay, cuántas horas se conectan o cuál es la demanda de internet de Orocué. Lo cierto es que cada año, con recursos propios del municipio y procedentes de regalías, se pagan $300’000.000 por el servicio de internet y otros $200’000.000 por el sostenimiento de la red.

Después de buscar varias veces la página web de su municipio y luego de intentar entrar a la página web del periódico El Tiempo, la más visitada del país, el alcalde se da por vencido. Le pasa el portátil a su ayudante y le pide haga la búsqueda. “Hermano, se me olvidó  ¿Cómo es que se entra aquí?”.

El alcalde afirma que la gente del municipio todavía no comprende el alcance de una herramienta como internet.  Él, zootecnista graduado de Unillanos, asesor de Corpoica y con una maestría en administración agropecuaria, tiene razón sobre la poca comprensión que tienen los orocuenses de sus prioridades de inversión. Cada vez que llueve, las calles del municipio se transforman en lodazales que sólo pueden transitarse con tractores. Los 71 kilómetros que separan a Orocué de Yopal jamás han sido pavimentados y el trayecto que debería hacerse en máximo dos horas se convierte en cinco días. El acueducto sólo funciona cuatro horas diarias y la luz eléctrica la regala la petrolera Perenco, porque de lo contrario habría racionamiento permanente. Desde 1991, han intentado construir un alcantarillado, pero ningún alcalde ha terminado la obra. Guío ya suscribió un contrato por 11.000 millones de pesos para hacerlo.

Después de Castilla la Nueva, Orocué es el segundo municipio con mayor ingreso per cápita de Colombia. Cada año recibe regalías de hasta 24.000 millones de pesos, pero no cumple con los indicadores mínimos de cobertura en agua y alcantarillado, salud, educación o saneamiento básico. Sin embargo, la única diferencia entre Orocué y un pueblo pobre y distante de categoría seis, como María La Baja, Bolívar, es que gracias a la Red Guío los habitantes con computador pueden navegar por internet gratis a cualquier hora del día o de la noche.