“Por no entrar en un restaurante me atacaron con un machete”

“Por no entrar en un restaurante me atacaron con un machete”

1 de julio del 2014

“Por no entrar a La Verdad casi nos matan”, esto concluye el diseñador gráfico Carlos Sánchez, de 30 años, luego de que el pasado domingo hacia las nueve de la noche un empleado del restaurante mexicano La Verdad los atacara con un machete por decidir entrar a otro restaurante.

Ese día Carlos y su esposa, junto con otros familiares, habían decidido ir a cenar a La Hamburguesería, ubicado en el sector de La Macarena, en el centro de Bogotá, después de asistir al funeral de un familiar. En esa misma calle quedan ubicados varios restaurantes, entre esos, La Verdad. Al no encontrar un parqueadero, Carlos decidió dejar su vehículo parqueado frente al restaurante mexicano en plena vía pública.

“Se acercó uno de los empleados del restaurante La Verdad y con un tono muy entrometido, muy agresivo, empezó a insistirnos para que entráramos al restaurante (…). Se acercó y empezó a hablarle muy cerca a mi mujer y le dije muchas gracias no necesitamos su ayuda. Esta noche vamos para otro lugar.”

Carlos y sus acompañantes decidieron cenar en La Hamburguesería, al lado de La Verdad. Después de un hora, cuando se iban del lugar, fueron abordaron por el mismo hombre, de unos 40 años y baja estatura, quien antes portaba uniforme del mencionado restaurante y empezó a insultarlos.

“Empieza a insultarme con palabras descalificantes y decía que nadie lo despreciaba. No le presté atención y  me dispuse a subir al carro, cuando de un momento a otro, siento un golpe en el oído derecho. Aún siento el zumbido del golpe”.

Luego de forcejear, que duró algunos segundos, el agresor salió corriendo hacia un poste de luz, sacó un machete  y se devolvió para atacar a Carlos. “Este tipo tenía escondido en el poste un machete, entonces qué susto tan berraco. Mi hermano entonces trató de atarcarlo para quitarle el machete, pero este tipo empezó a ‘volear’ machete sin ninguna predeterminación. Le alcanzó a pegar a mi hermano, pero el abrigo por fortuna lo protegió”.

En ese momento Carlos quiso proteger a sus familiares, entre ellos su madre de avanzada edad, y llamó la atención del atacante. En efecto, el hombre corrió hasta donde Carlos y  lanzaba sin ningún remordimiento sus machetazos hacia la cabeza de Carlos, quien por fortuna resultó ileso. “Menos mal tengo buenos reflejos y empecé a alejarme. Lo que quería era alejarlo de las mujeres, quienes eran las que estaban en mayor riesgo”.

Restaurante la verdad c

Restaurante La Verdad, en el centro de Bogotá. 

¿Complicidad del restaurante?

Debido al escándalo que se presentó esa noche, varias personas que cuidan carros en la zona, trataron de calmar al agresor, quien después huyó del lugar. Mientras tanto Carlos llamó a la línea de emergencias 123 para poner en conocimiento los hechos.

Luego entró al restaurante La Verdad para pedir  los datos del supuesto empleado y así interponer la respectiva denuncia ante las autoridades. Sin embargo, se llevó una sorpresa cuando se acercó a la recepcionista y ésta le dijo: “Con mucho gusto le ayudaría, pero mi jefe me dio orden que no le prestara colaboración”.

Después de tratar de persuadir a la empleada por algunos minutos, insistió en que no podía hacer nada y solo atinó a reconocer que el agresor sí era funcionario de La Verdad. “Ella por su trabajo  no quiso darnos los datos. No la justifico pero la entiendo.”

En ese momento llegó la policía y un transeúnte informó la ubicación del agresor. Lo encontraron a unas dos cuadras del lugar. Carlos, al sentirse respaldado por los uniformados, se acercó, sin embargo, el agresor empezó a contar que él solo se defendió después de ser agredido por Carlos y sus familiares.

“No me quise quedar escuchando a ese tipo. Me preocupé por mi mamá, quien acababa de tener una pérdida familiar y estaba en un shock de nervios por semejante escena. Afortunadamente, esa actuación violenta y deliberada de ese tipo no pasó a mayores para nosotros”.

Carlos no busca una indemnización del restaurante. Aunque le parece inaudito que el dueño haya dado la orden de no dar los datos del agresor, según él, encubriendo a un criminal, incluso una posible tentativa de homicidio.

Este martes instauró la respectiva denuncia ante la Unidad de Reacción Inmediata (URI) en Paloqueamo. Pero esta demanda, sin contar si quiera con el nombre del supuesto agresor, no tiene esperanzas de éxito. “Nos queda este malestar y nuestra preocupación es que esto le pase a otra persona”, dijo la víctima a KienyKe.com.

Por su parte, la esposa de Carlos, Luisa Rubio, sostuvo que es inaudito este grado de violencia auspiciado y encubierto por un restaurante. “Hoy estamos interponiendo la acción penal, pero creo que esta historia no puede pasar inadvertida y que el restaurante La Verdad tiene que responder”.

KienyKe.com trató de comunicarse con el restaurante La Verdad en repetidas ocasiones al número telefónico que promociona en su fanpage de Facebook, pero no hubo ninguna respuesta.

*Nombre cambiado a petición de la fuente.