¿Por qué secuestran perros en Bogotá?

¿Por qué secuestran perros en Bogotá?

6 de mayo del 2013

Un día antes de desaparecer, Joaquín, un pug color negro de patas cortas, cumplió dos años de edad. Sus dueños le habían regalado una chaqueta y correa nueva. Además, le mandaron hacer una torta en una pastelería gourmet donde solo venden ponqués, galletas y muffins para perros. Pero Joaquín no alcanzó a celebrar. El pasado 25 de abril fue robado por dos hombres en moto en un momento de distracción de su paseadora. Durante esa semana, dos casos de robo de la perros de la misma raza se reportaron en las redes sociales.

En los últimos tres años, la tendencia del robo de perros en Bogotá, para sacarle cría o pedirle dinero a sus dueños, va en aumento. Según Santiago Giraldo, director de la institución Cédula Animal, los delincuentes prefieren razas cotizadas como Yorkei, Boston terrier, Bulldog francés, Bulldog inglés, Pug y en menor medida a los Golden Retriever. De manera legal, un cachorro de estos puede costar entre 800 mil y 3 millones de pesos. Pero en lugares como las tiendas de animales de la Avenida Caracas o la plaza de mercado del barrio Restrepo, el valor promedio es de 500 mil pesos. Las principales denuncias de robo provienen de en barrios como Colina Campestre, Chicó Norte y Ciudad Salitre.

Joaquín llegó a la familia Burbano cuando tenía tres meses de edad. 

Paula Burbano, dueña de Joaquín y quien lo recibió como regalo de su novio, dice que todo quedó grabado en las cámaras de seguridad de su edificio. “Al parecer, los ladrones sabían que la paseadora tenía esa conducta repetitiva. Se ve que esperan con la moto parqueada a que ella amarre a los perritos, pase la calle y entregue a algunos dentro del edificio. Ahí los ladrones cogen a Joaquín y se lo llevan”, comenta. Aquel día, el perro cumplía con la rutina de caminar desde las 7.30 hasta las 11.30 de la mañana.

La búsqueda de Joaquín ha estado relacionada con bromas y estafas. El primer día un señor contactó a la familia a través de mensajes de texto. Decía tener el perro y buscaba una recompensa. Luego de una corta negociación, acordaron que Paula le pagaría 300 mil pesos por Joaquín.  Se citaron cerca de su casa a las 7.00 de la noche, pero nadie llegó. “Llamé al celular de donde me mandaron los mensajes, un hombre con acento costeño me dijo que era amigo de alguien que me había estado escribiendo en el día. Pero que no le había visto ningún perro. Me advirtió que me cuidara porque quien me había contactado era malandro y marihuanero”.

Al día siguiente, luego de entregar algunos unos volantes, recibieron una segunda llamada. Se trata de un grupo de delincuentes que aseguran tener el perro fuera de la ciudad y cobran por el supuesto envío del animal. Sin embargo, las llamadas más extrañas las han hecho dos niñas que se comunican con ella los lunes y miércoles. “Se ríen mucho, me dicen ‘sabemos algo de tu perro’ y luego cuelgan. Yo he llamado varias veces y enviado mensajes ofreciendo recompensa, pero no ha pasado nada”, asegura Paula.

Yorkie, Boston Terrier, Bulldog Francés, Bulldog Inglés, Kienyke

Estás son unas algunas de las razas más robadas en Bogotá. 

Luego de ir al Gaula y la policía, Paula pudo poner la denuncia del robo en la Fiscalía. Está a la espera de que asignen un fiscal para que el caso sea investigado y pueda encontrar a su mascota. Hasta la fecha, la familia no ha tenido más noticias de Joaquín, un perro que toma medicamentos, alérgico a cierta comida y demasiado friolento. Mientras Paula pasa días de angustia y desespero, las autoridades consideran que el robo se trata de un delito menor, pues el precio de Joaquín es menor a cinco millones de pesos.

“Fábricas ilegales de perros”

Para Santiago Giraldo, el robo de perros está relacionado con criaderos ilegales. Desde su experiencia comenta que los delincuentes, quienes en ocasiones amenazan a las víctimas con armas blancas, se dedican a mantener: “fábricas ilegales de perros”. Allí, aunque los animales reciben buena comida y están en espacio amplios, las hembras son obligadas a tener cachorros cuantas veces sea posible en el año. Además, cuando ya están en condiciones de producir cachorros son sacrificados. Por información de la policía, se conoce que estos lugares están ubicados en los barrios de Engativá y el Restrepo.

Fábrica de animales, Kienyke

La plaza del barrio Restrepo es uno de los lugares donde se comercializan los cachorros de los animales robados.

Pero este fenómeno podría prevenirse. Giraldo asegura que el primer paso verificar los datos del paseador a quien le va a entregar su perro. Tener la dirección de donde vive, teléfonos, número de cédula y si es posible verificar los antecedentes. La segunda manera es identificar al perro a través de la cédula animal; es decir, ponerle un microchip para identificarlo. Hasta la fecha cerca de seis mil perros y gatos están registrados. Otra recomendación es no dejar al perro amarrado afuera de  los supermercados, ni en los árboles de los parques mientras se practica algún deportes.

“La pérdida de la mascota es un sufrimiento para la familia y el animal. Pues en esas condiciones no le van a dar el mismo cariño, los perros son tratados como un elemento productivo y suelen deprimirse. Es como estar secuestrado”, concluye Giraldo.