La muerte de Kevin Arley Acosta Picó, un niño de siete años diagnosticado con hemofilia tipo A severa, fue atribuida a fallas en la atención por parte de la Nueva EPS, según una investigación de la Procuraduría General de la Nación.
De acuerdo con el informe, el menor falleció el pasado 13 de febrero luego de no recibir oportunamente el medicamento Emicizumab, esencial para el manejo de su enfermedad. La entidad concluyó que la falta de suministro lo llevó a una situación clínica crítica.
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Dos meses sin tratamiento y fallas en la red
La Procuraduría estableció que Kevin permaneció cerca de dos meses sin recibir el medicamento, debido a problemas en la red de atención.
La IPS Medicarte suspendió la entrega del fármaco por falta de pagos de la Nueva EPS, mientras que la IPS Integral no pudo asumir la atención porque tampoco recibía recursos.
Al momento de su fallecimiento, el menor no tenía una IPS asignada, lo que agravó su condición y dejó sin continuidad su tratamiento.
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Alertas por otros pacientes y acciones legales
El organismo de control advirtió que al menos 2.000 pacientes que estaban adscritos a estas instituciones podrían estar en riesgo por no tener garantizada la atención médica.
Ante estos hallazgos, la Procuraduría anunció que compulsará copias a la Fiscalía General de la Nación para que se investiguen posibles responsabilidades penales, y abrirá investigación disciplinaria contra Óscar Galvis, interventor de la Nueva EPS.
El caso ha generado conmoción y reabre el debate sobre la atención a pacientes con hemofilia, una enfermedad que requiere tratamiento continuo para evitar complicaciones graves.
