El presidente Gustavo Petro aseguró que conversó con Delcy Rodríguez, a quien se refirió como presidenta encargada de Venezuela, y que le propuso abrir un diálogo tripartito con Estados Unidos. Según su relato, la idea busca contener el deterioro interno venezolano y evitar que la tensión termine en violencia con impacto regional.
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Un contacto directo y una propuesta de mesa
Petro hizo pública la conversación en un discurso en la Plaza de Bolívar. Allí mencionó dos puntos: la invitación a Rodríguez para que viaje a Colombia y la exploración de un canal de interlocución con Washington, con la posibilidad de ampliar el formato si hubiera condiciones. Por ahora, lo que existe es el anuncio del contacto y de la propuesta. No se conocen fechas, compromisos específicos ni una hoja de ruta acordada.
¿Por qué Colombia habla de contención regional?
El énfasis del Gobierno está en el efecto de la crisis venezolana sobre frontera, migración y seguridad. Petro presentó el diálogo como una herramienta de prevención: reducir el riesgo de escalamiento interno en Venezuela y evitar que ese conflicto se desborde hacia los países vecinos. En ese mismo mensaje, vinculó el riesgo de violencia con la presencia de actores armados que operan a ambos lados de la línea limítrofe, en especial el ELN, y sugirió que una estabilización del escenario venezolano también tendría efectos sobre la seguridad en la frontera.
El contexto que Petro puso sobre la mesa
En su intervención, el presidente ubicó la propuesta en un momento de alta volatilidad política. Habló de un escenario de transición tras la captura de Nicolás Maduro y señaló que, en ese nuevo cuadro, Rodríguez asumió como autoridad encargada. Ese telón de fondo no es menor para cualquier intento de mediación: un cambio abrupto de mando, presiones externas y reacomodos internos suelen reducir márgenes y aumentar el costo de sentarse a negociar.
¿Qué tendría que pasar para que la idea avance?
El siguiente paso es pasar del anuncio a una arquitectura verificable: definir quiénes se sientan, con qué agenda, bajo qué garantías y en qué formato. También será clave si el canal con Estados Unidos se mantiene abierto y si Caracas acepta formalizar un espacio de conversación. Por ahora, la iniciativa queda en el terreno de lo dicho; su alcance real dependerá de si se convierte en una mesa con reglas claras y mínimos de confianza entre las partes.
