70 años de fútbol y violencia

70 años de fútbol y violencia

21 de agosto del 2018

Un 15 de agosto de 1948 nació el fútbol profesional colombiano, con un primer partido entre Atlético Municipal y el equipo Universidad Nacional, como parte de un fugaz campeonato en el que participaron 10 equipos y de los cuales sobreviven: Junior, América, Cali, Millonarios y Santa Fe, quien finalmente se alzó con ese primer título.

Sin embargo, este primer campeonato, más allá de las felicidades que trajo, ha estado siempre cubierto por una sombra de duda frente a las razones que gestaron su origen, ya que coincidencialmente fue ese mismo año en el que también nació la violencia en el país, cuando cuatro meses antes, se había producido el magnicidio de Jorge Eliécer Gaitán y dando origen con este hecho al periodo más largo de violencia social y política de nuestro país, periodo del que esperamos pronto librarnos finalmente y de una vez por todas.

Pero esta no ha sido la única ocasión en la que el fútbol ha servido como pretexto para soslayar lo que el conflicto, el narcotráfico y otros factores de violencia han hecho en nuestra sociedad.

Recordemos como ese fatídico 6 de noviembre de 1985, mientras el fuego cruzado nos mostraba la crudeza de la guerra y el alcance de las balas en contra de la democracia y el Palacio de Justicia caía en el caos, paralelamente se daba inicio al octogonal de fútbol colombiano de ese año y quien fuera Ministra de Comunicaciones para la época, Noemi Sanin, inexplicablemente ordenó que se interrumpiera la señal de los canales públicos que transmitían en vivo la toma y retoma del palacio, para transmitir el encuentro entre Millonario y el Unión Magdalena en El Campín.

Mientras el equipo embajador reclamaba su triunfo, el fútbol había vuelto a ser utilizado como herramienta para disimular la guerra y que nos olvidaramos del daño que el conflicto y el narcotráfico nos ha generado.

Son muchos más los ejemplos de la relación entre fútbol y violencia en estos setenta años y cómo este deporte ha sido utilizado tanto por los violentos como también por el Estado como estrategia para disimular la violencia, quizá por eso es que las elecciones presidenciales coinciden con el mundial de fútbol.

Un par de años antes de la toma del palacio, el entonces Ministro de Justicia Rodrigo Lara Bonilla, y quien  posteriormente fuera asesinado por orden del cartel de Medellín, había denunciado la entrada del narcotráfico en el fútbol, fue ese mismo año cuando Hernán Botero, presidente de Nacional fue extraditado a los EE.UU. y todos los partidos de la fecha fueron suspendidos como protesta simbólica.

Otros incidentes importantes han cubierto el fútbol de violencia, nuestro recordado Andrés Escobar, muerto por las balas ordenadas por el narcotráfico rampante de la época, quienes además, eran quienes dominaban el torneo rentado durante gran parte de la década de los ochenta y eran dueños de los equipos más fuertes y representativos del deporte colombiano.

Que el fútbol se sanee y que no sea utilizado como caballo de troya de la violencia, depende de todos, depende de la voluntad de los empresarios del fútbol, de los patrocinadores, de los medios de comunicación y de los hinchas para que la distancia que existe entre la violencia y el fútbol sea cada vez mayor, que siga siendo la sana entretención con la que fue concebida y que pueda ser nuestra herramienta para crecer como sociedad.

Con todo y esto, feliz cumpleaños al fútbol colombiano y que sean muchos más dando felicidad ¡sin violencia!

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