Vergonzosa la petición que Marco Fidel Ramírez, concejal del PIN y pastor evangélico de la Iglesia Familiar Internacional de Bogotá, hizo a Canal Capital solicitando la información de sus empleados pertenecientes a la comunidad LGBTI. La reacción de los medios, de los miembros de la comunidad, de los políticos y de las redes sociales es la muestra de un consenso mayoritario que considera esta petición como una clara violación al derecho de la privacidad e igualdad de los ciudadanos, y que así el concejal se refugie en su derecho a la libre expresión, con su ofensivo cuestionario viola los derechos fundamentales de una comunidad, con una clara intención acusatoria, discriminatoria y persecutoria.
Pero más preocupante es su defensa.
Lo primero es que el concejal se ha declarado víctima de persecución religiosa. Se queja de que sus colegas le dicen “esto no es una parroquia”, y que siente que ya no puede hablar desde su concepción religiosa. Pero el concejal no puede quejarse de persecución o discriminación porque nadie le está prohibiendo que celebre su religión. Lo único que se le pide es que la saque del cabildo, lugar al que no pertenece. Sus sermones, sus argumentos religiosos y sus creencias no tienen cabida ahí, gústele o no, y así está consignado en la constitución. Menos aún si la usa para discriminar legislativamente a otras minorías.
Peor aún es su supuesta indignación por ser tildado de homofóbico – a pesar de pertenecer a una iglesia abiertamente homofóbica como la evangélica – y su intento de convencer a la opinión pública de que “ama a la comunidad LGBTI”. Es imposible creerle, entre otras porque no hay cosa más hipócrita y cínica que decir “amo a los negros”, “amo a los gordos” o “amo a los gais”. Esta frase muestra que el concejal no sabe qué significa la igualdad y la tolerancia, y que en el fondo entiende que está discriminando pero ni siquiera la vergüenza lo va a detener. Cree que refugiarse en esa frase, generalizando una comunidad, lo rescata del calificativo de homofóbico, pero en realidad lo certifica como tal. Cree que la igualdad es una cuestión de “amor” y no de derechos fundamentales.
No me sorprende que Ramírez no entienda de qué se trata la igualdad porque es un legislador fanático que hasta plagió con descaro una ponencia en el Concejo, sacando párrafos enteros de la revista Geografía y Ciencias Sociales de la Universidad de Barcelona, y en el fondo no lo culpo porque la copialina no es pecado. Y no es el único que no entiende. Que le pregunte a su amigo el Procurador la diferencia entre amar y no discriminar, pues Ordoñez ama a las mujeres – al menos se casó con una – pero eso no lo hace un misógino que restringe sus derechos. Incluso pidió la lista de mujeres que han solicitado abortos vía tutela, unos dicen que para montar una segunda inquisición, otros que para enviarla a los brasileños del Canal Uno que llevan oraciones por una módica suma al Monte Sinaí. Para acabar la discriminación lo que se necesita es defender los derechos civiles de todos los ciudadanos, no se trata de ir a una peluquería donde trabajan homosexuales o tener un amigo negro y decir que se la lleva bien con ellos.
El concejal tiene razón en que tiene derecho a expresar sus opiniones, y también tiene todo el derecho a ejercer el cargo que ocupa, representando a las personas que, por una u otra razón, votaron por él. Pero lo preocupante de este asunto es la pobrísima calidad de legisladores que tenemos. Es vergonzoso ver a un servidor público que no entiende la constitución, que viola y niega derechos fundamentales mientras se queja de persecución y discriminación, que hizo copia en una ponencia sin siquiera darse cuenta de que Bogotá no tiene Mar Mediterráneo ni problema de inmigrantes latinos, que miente descaradamente a ciudadanos y periodistas, un pastor que aboga por la moral mientras milita en el PIN, que piensa poquito y se esfuerza menos. Algo de calidad hay que exigirle a estos servidores públicos, y si es necesario hay que dictarles una introducción a la constitución y luego hacerles un examen para asegurar que comprenden aquello que juran defender. Eso sí, en el examen hay que ponerle ojos encima, no sea que en un descuido nos haga copialina.
@viboramistica
Calidad de Concejal
Jue, 01/11/2012 - 06:47
Vergonzosa la petición que Marco Fidel Ramírez, concejal del PIN y pastor evangélico de la Iglesia Familiar Internacional de Bogotá, hizo a Canal Capital solicitando la información de sus emplead
