Cuando la vida vale tan poco

6 de mayo del 2015

Triste noticia con la que esta semana nos recibe. Para absolutamente nadie debe ser agradable levantarse  y enterarse de la muerte de seres humanos, que así fuesen militares, han sido brutalmente asesinados. Sin embargo ¿Qué tiene de diferente este hecho con  muchos otros que a lo largo de décadas de conflicto han surgido, inclusive sobre […]

Triste noticia con la que esta semana nos recibe. Para absolutamente nadie debe ser agradable levantarse  y enterarse de la muerte de seres humanos, que así fuesen militares, han sido brutalmente asesinados. Sin embargo ¿Qué tiene de diferente este hecho con  muchos otros que a lo largo de décadas de conflicto han surgido, inclusive sobre población civil? A mi parecer y como opinión personal, no tiene absolutamente nada de diferente, han sido muertes que como país nos deben doler y más sabiendo que es a causa del conflicto que por medio siglo hemos mantenido entre colombianos. Sin embargo, este caso es una muestra triste del poco valor que se le da a la vida humana y de la hipocresía que a ratos nos caracteriza como nación.

Lo sucedido con estos soldados ha dolido y ha sido controversia, no por la muerte de ellos (Que debería ser lo verdaderamente importante) sino por el contexto en el que estos hechos se dan. Como ya dije antes, hechos como estos e incluso aún más salvajes y que van en contra de cualquier principio de Derecho Internacional, se han dado a lo largo de todo el conflicto: Tomas a pueblos, emboscadas, masacres…. distintos hechos en donde de lado y lado se ponen muertos (de lado de los armados y de lado de los desarmados). Muchos de estos hechos han sido callados, han pasado por las hojas traseras de las agendas mediáticas, han quedado en la impunidad y en su momento fueron tan normales que no indignaron a muchos. Sin embargo el caso de los soldados al darse en un contexto de extrema polarización política, de un proceso de paz que ha generado controversia, ha caído como anillo al dedo a aquellos que tanto han criticado el actual proceso de paz con las FARC. Lo anterior es donde se evidencia los despreciable e hipócrita de la naturaleza humana, tan capaz de usar la muerte de seres humanos con fines políticos y/o para desprestigiar un proceso o a una persona en especifico.

Más allá de lo obvio (que es un crimen que debe ser repudiado), tiene que tenerse en cuenta que jamas se ha declarado un cese bi lateral al fuego o un cese de hostilidades, por lo cual “la guerra continua”. Es decir, seguirán habiendo muchos más si se pone por encima el lenguaje de las armas que el de las palabras. Con este caso se evidencia la necesidad de seguir impulsando otro tipo de salidas que eviten muchas más muertes (que muy posiblemente algunas quedaran en el olvido como nombres en las letras pequeñas de los relatos de historia). Sin embargo, esta no es la discusión a la que quiero llegar, a lo que quiero llegar es al hecho de indignarse  porque este tipo de hechos existan y reaccionar diciendo: Esa paz es de mentiras” “Esa tal paz no existe” “Queremos paz de verdad… Es decir, la vida de esas personas no importan, lo que importa en realidad es responder a unos ideales de “paz verdadera” que determinados sectores políticos quieren promover, señores la paz es un asunto de todos, no de colores partidistas o “ideológicos”.

Si en verdad importara no solo la vida de estos soldados sino de todas las personas que han muerto a raíz del conflicto, hace bastante tiempo se hubiera podido llegar a una solución, pero se prefiere enfrascarse en intereses personales, en promover “una paz de verdad, osea la mía”, en indignarse del conflicto solo para desprestigiarse con los otros y por lo que estos hacen, en imponer categorías para los contrarios… y otro tipo de actitudes que muestran que acá lo que menos vale es la vida humana, y que por encima está la fidelidad a una persona, a una forma de pensar o a un ideal de cómo solucionar las cosas (Y no a solucionarlas). Si usted es de esas personas que se indigno con la muerte de estos soldados, hágase el favor de rasgarse las vestiduras también  por aquellos que no han salido en los medios y cuyos casos quedaron en el silencio, acallados por el sonido de las balas que aún suenan… Más doloroso que las balas, es la indiferencia y la hipocresía, en ultimas todas las vidas tienen un valor.

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