Las crisis económicas, tanto la del 29 como la del 2008, son fáciles de entender hasta cierto punto. Determinada gente comienza a ganar dinero de manera fácil (en la bolsa o especulando con bienes raíces). Sin relativo esfuerzo van cosechando un nivel de vida alto que se hace deseable para sus familiares y amigos. Estas personas, que van a la oficina todos los días y ganan poco, se endeudarán para aspirar a ese nivel de vida alto y se meterán en el mismo juego especulativo. Si ellos consiguen dinero especulando en la bolsa, yo también lo puedo hacer, piensan. Este deseo se va reproduciendo en cadena hasta que se llega a un punto en que es preferible, para los estándares de una sociedad, estudiar administración de empresas y ser corredor de bolsa a ser productor de bienes tangibles. Producir no es tan rentable como especular con las acciones de las empresas que sí producen. Los precios de las acciones suben desmedidamente (todo el mundo está comprado acciones y endéudense para comprarlas) y no valen por su producción sino por lo que el juego de la bolsa a dictado. Acá es cuando las burbujas económicas se producen. Nadie trabaja sino que todos especulan, pero ¿de dónde sale el dinero para toda esa especulación? No sale de la nada, así que en un momento dado éste se acaba dando comienzo a la crisis. Hasta acá la caricatura (perdón a los economistas).
Este modelo, a pesar del claro sin sentido que implica, es bastante tentador. No por nada se expande a terrenos que no son directamente económicos, pero que sí implican ganancias en este sector. El periodismo se ha vuelto a ver en uno de los tan sonados aprietos derivados de la llegada de internet al medio. Al hecho de que el periodismo impreso está en extinción se le ha sumado la crisis provocada por los agregadores de contenido. En 2005 Arianna Huffington abrió el The Huffington Post, un blog en que ponía links de noticias, escritas por otro medios, que su creadora consideraba relevantes. Mezclaba noticias serias con noticias de farándula dándole en el gusto a gran parte de la población norteamericana (republicana y con doble moral). El éxito de este blog fue tal que en 2011, año que fue vendido a AOL, contaba con 22 millones de visitantes únicos al mes. La venta fue hecha por 315 millones de dólares sin contar lo que Huffington se había embolsado gracias a la publicidad. Las replicas de este tipo de blog no se hicieron esperar. Agregadores de contenido en moda, música, deportes, etc., hay hoy en día pululando por la web.
La comparación es obvia. Hacer dinero fácil especulando con la producción de otros tiene su merito. Ese ingenio para saber lucrarse en el momento oportuno haciendo poco esfuerzo. Sin embargo, no se tienen en cuenta las consecuencias (o poco importan). Tal como ocurre en la economía, si todos quieren hacer agregadores de contenido y nadie producir, el circulo vicioso será imparable. Llegará el momento en los administradores de estos blogs se queden sin links para poner cuando los medios tradicionales haya quebrado o su calidad se vea reducida.
Por estos días estuvo rondando en la web la noticia de que algunos blogeros (los que sí producen y no agregan) habían perdido una demanda contra el The Huffington Post (habían demando al agregador de contenido por no haberles reconocido económicamente). Parece obvio que la solución está en la protección que las leyes deben dar a estos contenidos. Sin embargo, la solución no es ACTA ni SOPA. La solución es una verdadera ley que entienda la forma en que se están produciendo contenidos en internet y cómo se están distribuyendo. Lastimosamente los creadores de las leyes son copartidarios, y amigos de coctel, de Huffington y de los ejecutivos exiliados de Lehman Brothers. Y acá, en el tercer o segundo mundo, copiamos tal cual lo que esos republicanos de coctel dicen o hacen.
La crisis parece llegar, sea como sea, a los productores de bienes culturales. Éstos parecen no saber muy bien cómo producir y cobrar lo que producen (sin evitar a tanto Huffington que hay por ahí). La gente aprende de las crisis y eso es lo que suele quedar de ellas. Lo malo es que se tiene que escarmentar en carne propia y el proceso viene con un poco de dolor.
De burbujas económicas a burbujas periodísticas (o del Huffington Post)
Dom, 08/04/2012 - 13:47
Las crisis económicas, tanto la del 29 como la del 2008, son fáciles de entender hasta cierto punto. Determinada gente comienza a ganar dinero de manera fácil (en la bolsa o especulando con bienes
