De la crisis y los retos de Japón

31 de agosto del 2011

El 11 de marzo de 2011 se convirtió en un día decisivo para la vida del entonces primer ministro japonés Naoto Kan. El terremoto que azotó a Japón ese día se convirtió en la prueba de fuego para uno de los políticos menos carismáticos del país, pero a la vez uno de los mejor preparados. […]

El 11 de marzo de 2011 se convirtió en un día decisivo para la vida del entonces primer ministro japonés Naoto Kan. El terremoto que azotó a Japón ese día se convirtió en la prueba de fuego para uno de los políticos menos carismáticos del país, pero a la vez uno de los mejor preparados.

Kan, físico e hijo del gerente de una fábrica, nunca perteneció a las élites políticas japonesas, algo que no se acostumbra en la cultura del país. Sin embargo, esto no le impidió que en 1980 lograra una curul en el parlamento, lejos del gobernante Partido Liberal Democrático (PLD). A mediados de los años 90, Kan se desempeñó como ministro de salud del país y reveló un gran escándalo (relacionado con productos para transfusiones de sangre y el VIH) que le dio reconocimiento frente a la población. Finalmente, en junio de 2010 Naoto Kan lanzó su candidatura para convertirse en Primer Ministro japonés mientras ejercía el cargo de ministro de finanzas.

La lluvia de críticas a Naoto Kan empezaron cuando la situación de Fukushima Daiichi se volvió inmanejable. El gobierno intentaba controlar el desperdicio de material nuclear mientras anunciaba a los medios que todo estaba bajo control. Kan intentaba por todos los medios de evitar que Fukushima se convirtiera en un nombre similar al de Chernóbil. Pero finalmente los medios y los organismos internacionales conocieron la verdad del desastre y empezaron a destruir a Kan por su falta de acción en los momentos más críticos. Por otro lad o, sus opositores encontraron en Fukushima la excusa perfecta para justificar la salida del Primer Ministro.

El día en que el mundo supo que Naoto Kan se iba de su cargo fue en el que sobrevivió un voto de no confianza por parte de su partido con la condición de que dejara el cargo en una fecha próxima. Y esa fecha llegó el lunes de esta semana. Ahora, el cargo pasa a manos de Yoshihiko Noda, un hombre con un humilde pasado (al igual que Kan) que deja a muchos con la duda sobre si durará más de 1 año en el cargo, dando paso a las séptimas elecciones en un muy corto periodo de tiempo (hasta el momento Japón ha visto 6 diferentes primeros ministros en 5 años).

A Noda se le presentan varios retos: la reconstrucción de Japón y el regreso de los afectados por el accidente de Fukushima a sus hogares; la reanimación de una economía seriamente afectada por la deuda (Japón es el país con mayor deuda pública en el mundo y el sexto en deuda externa); la reanimación de un parlamento que no se atreve a tomar decisiones radicales y envenenado por una burocracia milenaria; y finalmente el envejecimiento de la población que exige reformas profundas para mantener al país a flote.

No será fácil. Y muchos dudan que Yoshihiko Noda (hasta hace unos días Ministro de Finanzas) sea el hombre indicado. Pero al menos Noda ya empieza a moverse y propone una gran coalición de partidos para, al menos, intentar poner de acuerdo el dividido parlamento en cuestiones fundamentales y así, intentar sacar adelante a la tercera economía más grande del planeta.

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO