Dime con quién andas y te diré quién eres.

22 de abril del 2011

  ¿Sabía que un vecino feliz puede tener más impacto en su felicidad que su misma pareja? Está demostrado que las emociones son contagiosas, y aun mas, las conductas se esparcen. Lo cierto es que hoy en día Internet y las redes sociales están siendo la nueva vitrina en donde podemos observar las distintas facetas […]

¿Sabía que un vecino feliz puede tener más impacto en su felicidad que su misma pareja? Está demostrado que las emociones son contagiosas, y aun mas, las conductas se esparcen. Lo cierto es que hoy en día Internet y las redes sociales están siendo la nueva vitrina en donde podemos observar las distintas facetas del quehacer humano, y como nunca antes en la historia, se ha visto el poder que pueden tener las acciones de unas personas sobre otras, incluso hasta convertirse en todo un movimiento de masas.

Fenómenos como Facebook, Twitter, MySpace y otras redes sociales en la web, están dando de qué hablar, pues a través de éstas se logra alcanzar a miles de personas en cuestión de minutos y por lo tanto, su influencia en las emociones, ideas, relaciones, inclinaciones políticas, y en general, en las vidas de quienes participan es innegable.

Y es que en realidad no vivimos en grupos, vivimos en redes. Aunque la investigación en redes sociales no es nada nuevo, Internet (que es el mejor ejemplo de una red social), ha servido para inspirar recientes investigaciones. ¿Pero que nos lleva estar unidos?

Al respecto, hace poco estuve leyendo varios artículos, entre ellos uno de James Fowler (profesor de la Universidad de California), que hace parte de su libro “Connected”, donde pude encontrar algunas reflexiones interesantes acerca de las redes, como por ejemplo, que nuestros amigos influyen en nosotros más de lo que imaginamos y que podemos estar influenciados incluso hasta por los amigos de nuestros amigos.

Básicamente, somos afectados fuertemente por nuestras relaciones interpersonales hasta en tres niveles de cercanía y todo esto sin saberlo; son muchos los ejemplos en el día a día, uno de ellos lo pudimos observar en las anteriores elecciones a la presidencia, gran parte del proceso electoral se realizó en Facebook, el famoso fenómeno del “voz a voz”, solo que en un nuevo espacio, el “ciberespacio”. Pero aunque estamos sujetos a ser influenciados, también nosotros somos capaces de influir en nuestra red.

Como colombiano, ante esta nueva tendencia encuentro muy positivo (y lejos de ser una conspiración), que una persona feliz es capaz de contagiar ese sentimiento a su entorno y esto tiene cada vez mayor alcance gracias a la tecnología, ¿será por ello que este país del sagrado corazón, en donde somos fanáticos de las redes sociales, es considerado uno de los más felices del mundo?, ya que, como diría Andrés López, sí estamos tristes, no es sino inventar un paseo de olla o comerse una frutica picada y ahora, !tomarse una fotico para el Facebook!

Y algo aún mejor, podemos cambiar nuestros hábitos de salud. Cuántas veces hemos querido dejar de fumar y no lo hemos conseguido. Pero tranquilo hágase algún amigo que ya lo haya conseguido y con seguridad lo logrará. O caso contrario, el que usted esté pasado de kilos, hace que aumente la probabilidad de que las personas de su entorno también engorden.

Existe un sin número de datos interesantes que posiblemente desconozcamos, sin embargo encontré algunos en la investigación del profesor californiano, que vale la pena resaltar y quiero compartirlos con ustedes:

“Si se es más feliz o más rico o más saludable que otros, puede tener mucho que ver con el lugar que se esté en la red”.

“Una persona tiene un 15% más probabilidad de ser feliz si está conectada directamente con alguien que es feliz”.

“Cada amigo feliz que una persona tiene aumenta la probabilidad que dicha persona sea feliz en un 9%. Cada amigo infeliz la disminuye en un 7%”.

“Las personas que se sienten solas todo el tiempo, pierden alrededor de un 8% de sus amigos, en promedio, cada dos a cuatro años.”

Como conclusión he de decir que la red tiene vida propia y nosotros somos pequeños entes que pertenecen a este gran macro organismo. Donde:

1. Nuestra red nos moldea.
2. Somos capaces de moldear a nuestra red.
3. Nuestros amigos nos afectan.
4. Los amigos de nuestros amigos nos afectan.

Y finalmente, como diría mi madre acerca de mis amigos. “Dime con quién andas y te diré quién eres”.

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