Aún me pregunto por qué se fue, por qué me abandonó, por qué se marchó sin decir ni una sola palabra.
Recuerdo perfectamente esa mañana. Me desperté creyendo que todo era una pesadilla, que todo había sido simplemente un mal sueño y que Guille iba a estar en el lado derecho de la cama, desgarbado, metido entre las almohadas y las cobijas como cada madrugada durante los años que vivimos juntos. Pero no, no era un mal sueño, era la realidad, no estaba en la cama, ni en el baño, ni en la cocina, no estaba en ninguna parte del apartamento. Se había ido, sin explicación, sin decirme nada, ni siquiera una pelea, un reclamo, una queja.
No sabía qué hacer, no sabía dónde buscarlo, llamaba a su celular y sonaba desconectado, busqué en el armario y no había nada, toda la ropa, los zapatos, todo había desaparecido. Era como si nunca hubiera existido. En el apartamento, no había rastró de él. En el viejo escritorio que nos había regalado su abuelo y que vivía lleno de sus papeles mezclados con mis notas, no había nada. Recuerdo como si fuera ayer que corrí al depósito a buscar su maletín de recuerdos de infancia y tampoco estaba. Pareciera que en esa noche hubiera querido borrar su paso por mi vida y se había encargado de desaparecer cada detalle que lo pudiera traer a mi memoria o que me hiciera recordarlo.
No sabía qué hacer, qué pensar, dónde buscarlo, a dónde ir, a dónde llamar, era como si de un momento a otro hubiera desaparecido completamente, como si no existiera. Su única familia era el abuelo que lo educó, quien siempre me adoró hasta su muerte un año atrás de la marchada de Guille.
Nunca supe qué pasó. Todo parecía estar calculado, se fue de mi vida y desapareció del mundo que compartíamos. Los amigos que teníamos nunca volvieron a saber de él
Han pasado varios años desde que se fue…. Ni si quiera sé si esté vivo.
Guille si estás ahí leyéndome quiero que sepas que a pesar de tu extraña manera de partir no te tengo rencor, ni rabia. El tiempo lo cura todo
El memorial de agravios de un marido
Mié, 02/10/2013 - 06:56
Aún me pregunto por qué se fue, por qué me abandonó, por qué se marchó sin decir ni una sola palabra.
Recuerdo perfectamente esa mañana. Me desperté creyendo que todo era una pesadilla, que
Recuerdo perfectamente esa mañana. Me desperté creyendo que todo era una pesadilla, que
