El perverso sistema de préstamos de Icetex

Foto: @Wikimedia

El perverso sistema de préstamos de Icetex

13 de diciembre del 2017

Cientos de colombianos viven hoy en día una pesadilla por haber deseado estudiar y formarse profesionalmente. Acudieron a un préstamo del Icetex y se encuentran endeudados, reportados como deudores morosos y para muchos, este sistema solo ha supuesto el primer paso para fracasar en la vida.

Algo no funciona en este sistema y exige una revisión inmediata y su reforma o desaparición. Como ocurrió con el maldito UPAC en su momento, que fue una práctica que llevó a la ruina a miles de familias colombianas. Porque la manera en que presta para estudios el Icetex es la más parecida al sistema de préstamos para vivienda que fue el UPAC.

Una persona pedía en la década de 1990, un crédito de 15 millones de pesos para hacerse una casa. Pagaba durante siete años una cuota mensual de medio millón y al cabo de ese tiempo le estaba debiendo a la entidad bancaria que le había hecho el préstamo 30 millones o más. Así se endeudó mucha gente en Colombia, así perdieron su dinero y su casa soñada quedó en manos de los bancos.

Periódicamente la prensa denuncia este sistema perverso del Icetex y no pasa nada. Al final del Gobierno de Juan Manuel Santos, tres entidades destinadas a cubrir carencias de los más necesitados terminarán tremendamente desprestigiadas: el SENA, Bienestar Familiar e Icetex.

Aunque las denuncias son recurrentes y ya no parece importar a nadie, esta semana me ha llamado la atención el caso de una estudiante llamada Yuliana. El Espectador, que es el periódico que cuenta sus circunstancias, no aporta más datos pero aporta lo suficiente para ilustrar su drama y el de muchos que como ella, viven una tragedia personal por cuenta de un préstamo de Icetex.

Esta chica recibió un préstamo cercano a los 42 millones de pesos para financiar estudios universitarios. Ya pagó esa cantidad pero le sigue debiendo a la entidad 62 millones. Son cifras que no meceren muchas explicaciones ni comentarios.

En un gobierno que estuviera preocupado por algo más que conseguir apoyos en el Congreso para superar las angustias del proceso de paz, asuntos como éste requerirían atención. El Icetex demanda a gritos una reforma estructural para que deje de funcionar como la clásica entidad bancaria chupasangre colombiana y se convierta en una institución social que apoye la educación.

Con este sistema no se está consiguiendo formar profesionales sino deudores y fracasados. Piense en lo importante que es para un joven su primer trabajo a la hora de presentar una hoja de vida. Muchos, habiéndose formado en una carrera de cualquiera de las especialidades de ingeniería que existen, para poner un ejemplo, se emplean en lo primero que encuentran para empezar a pagar una deuda que a veces se multiplica sin justificación alguna. Y ese empleo es el que aparece en primer lugar en su hoja de vida.

He leído alguna réplica de responsables de la entidad justificando la situación como resultado de “la cultura del impago” o diciendo que simplemente se trata de morosos que no calcularon sus posiblidades a la hora de pedir el crédito, o de gente que simplemente no quiere pagar lo que se le ha prestado. Así nos encontramos antre el dilema de saber qué fue antes, si el huevo o la gallina.

Tiendo a inclinarme por lo que decía al principio, que esto se parece mucho al UPAC y que hay que reformarlo o acabarlo.

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