El sexismo en el lenguaje o el lenguaje de la inclusión

16 de diciembre del 2017

No basta con distinguir la O de la A para que haya una verdadera inclusión

El sexismo en el lenguaje o el lenguaje de la inclusión

Hablar de ellos y ellas o de todos y todas, más allá de la intensión incluyente de vincular en igualdad de derechos, se convierte en una norma lingüística innecesaria que trasciende la semántica y que no sirve para cumplir con el propósito verdadero de incluir, es decir; no basta con distinguir la O de la A para que haya una verdadera inclusión en la política pública, es necesario transformar la manera en la que comprendemos la participación de los unos y de los otros y el cómo se estabilizan las condiciones laborales, sociales y económicas.

La RAE ya se había pronunciado al respecto, en un informe titulado “Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer”, que intentaba en un esfuerzo importante para mediar en el creciente uso de latiguillos lingüísticos, popularizados en las últimas décadas en Latinoamérica, según este informe, existen condiciones en las que no se debe forzar el uso de estas expresiones y no abusar innecesariamente de esta forma lingüística.

Pero, en definitiva, el problema trasciende lo semántico, no es simplemente incluir el género en cada frase que se use u obligar a diferenciar lo masculino de lo femenino, sino incluir de verdad, creer que la inclusión es en la práctica y no solo en las palabras.

En el reciente fallo emitido por el juez 22 administrativo del circuito judicial de Bogotá, como respuesta a una acción de cumplimiento interpuesta por el representante Alirio Uribe, en el que se obliga a la Alcaldía de Bogotá a cambiar su eslogan y su lema de gobierno, se observa como efectivamente la inclusión se reduce al mero elemento semántico y al lenguaje y no en el impacto en las acciones, como realmente debería ser.

Ahora bien, que esto es un primer paso en el avance del reconocimiento de las igualdades de género que deben ser propias de la administración pública, sin embargo, no puede quedarse en la simple trasformación del lenguaje si esto no se trasforma en acciones concretas de inclusión.

Es entonces el tiempo en el que las acciones para la inclusión, no solo de hombres y mujeres, sino en general de toda la población en igualdad de derechos sean cada vez más visibles, no porque un fallo judicial así lo establezca, sino porque hemos entendido que estamos en el tiempo de todos, que la política pública debe ser incluyente en su esencia, esta invitación no es solo para la Alcaldía Distrital, debe ser para todos los administradores públicos, para la sociedad en general, para todos y todas por igual.

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