Desde que conozco la leyenda siempre me he preguntado muchas cosas sobre «el tiempo del ruido o los años del ruido». Expresiones colombianas usadas para hablar de algo viejísimo o inmemorable: ¿cómo sonaría el estruendo?, ¿fue un teatro orquestado por los curas del siglo XVII en Bogotá para asustar y mover a un comportamiento piadoso y obtener más limosna; un temblor, un fantasma demoníaco, una señal de lo peor por venir u obra de algo extraterrestre?
Lo del temblor se puede descartar o considerar si creemos que el tiempo del ruido tuvo réplicas de sus causas en una época más reciente, por ejemplo, el 26 de agosto de 1883, cuando un tsunami en el Océano Pacífico en la extinta isla de Krakatoa tuvo su caja de resonancia, la liberación de su energía en Bogotá, con siete enviones que causaron un gran zafarrancho en la ciudad, pero sin la duración de varios minutos del ruido oído el 9 de marzo de 1687 al que se atribuye el nacimiento de las frases hechas para hablar de algo antiquísimo.
La relación entre Krakatoa y el tiempo del ruido no ha sido aún una apuesta de nadie, o el trabajo de algún científico, y tal vez se pueda formular una explicación a lo de 1687 uniendo los dos eventos. ¿Quién puede negar hasta ahora que un temblor anterior en Krakatoa ocasionó lo del tiempo del ruido en 1687? Al fin y al cabo, son hechos nada inexplicables si se les despoja de la superstición.Bien puede uno repetir, con gran soberbia, la frase del célebre entrenador de baloncesto Al McGuire: «El único misterio en la vida es porqué los pilotos kamikazes llevaban casco.» De todas formas, Bogotá se palpa a ratos como un lugar colmado de presagios siniestros contenidos en su pasado. Es como una ciudad acechada por amenazas confusas a las que unos pocos prestan atención o enrarecen. Dicen que el cura Francisco Margallo dijo alguna vez :«El 31 de agosto de un año que no diré, sucesivos terremotos destruirán a Santa Fe.» Su vaticinio casi coincide con el terrible terremoto del 16 de noviembre de 1827. Por la inexactitud hay quienes todavía esperan un hecho en el futuro. Más vale que no pase nada. Sin embargo, no se deben olvidar las causas naturales al hablar de estos asuntos.Tampoco es para volverse un fanático alarmista, pero no se puede pasar por alto que varios fenómenos naturales y extraños se han dado en la capital de Colombia. Si bien todo va a acabar algún día, eso está claro, hay espacios, cosas y personas que parecen ir adelantadas como un viento negro hacia el final general.
El tiempo - los años del ruido
Mié, 24/10/2012 - 15:09
Desde que conozco la leyenda siempre me he preguntado muchas cosas sobre «el tiempo del ruido o los años del ruido». Expresiones colombianas usadas para hablar de algo viejísimo o inmemorable: ¿c
