Hasta las cenizas Venezuela

10 de octubre del 2012

Hablar de Venezuela es hablar de Chávez. De alguna manera para muchos, Venezuela es Chávez. El domingo terminó y comenzó otro capítulo de Hugo Rafaél Chávez Frías, el osado coronel  que el 2 de febrero de 1992 se dió a conocer en el mundo, liderando el fallido golpe de Estado contra el Presidente Carlos Andrés Pérez.

Los problemas de Venezuela no son responsabilidad exclusiva de Chávez; él es uno más de los responsables que durante décadas han mantenido a Venezuela en estado de hipnosis. Los Venezolanos desde que saben que viven sobre una mina de oro negro,  perdieron el concepto del Estado moderno. Los Venezolanos no les importa si pertenecen a un Estado centralista, federalista, social, unitario o comunista, para ellos solo existe uno: El Estado Petrolero.

El petróleo brotó de la tierra en 1914 gracias a las exploraciones realizadas por la Cariben Petroleum Company en el gobierno del dictador, General Juan Vicente Gómez Chacón, quien llevó a Venezuela en 1928 a ser el primer exportador de petróleo del mundo.

Esta lotería transformó la vida económica, política, cultural y social de los venezolanos hasta hoy. Las obras de infraestructura y modernización del Estado iniciadas por el dictador Gómez Chacón (108-1935) , sirvieron de aliento en las fuerzas militares para regresar al poder en 1945 con la “Junta Revolucionaria de Gobierno”que en 1953 ungió como Presidente al inolvidable General Marcos Pérez Jiménez, quien dinamizó la economía con grandes obras faraónicas de cemento en todos los estados venezolanos.Vive en la memoria colectiva la frase: “en cinco años de dictadura se ha hecho más por el país, que  en cuarenta años de democracia.”

Los políticos arrinconados, derrotados y sin respaldo popular, comienzan a estructurar la retoma del poder empuñando luchas nacionalistas, cristianas, sociales, proteccionistas y  recuperación de la democracia por los partidos Acción Democrática y COPEI, quienes firman en  1958 el “pacto de punto fijo”,para alternar el poder. Este acuerdo bipartidista y de unidad nacional permitió arrebatar el poder a los militares para comenzar una etapa de milimétrica política en la repartición de los beneficios económicos generados por la bonanza petrolera.

Con aciertos y descalabros  COPEI y ADECO gobiernan Venezuela durante 40 años, bajo las directrices de los experimentados políticos, Rafael  Antonio Caldera y Carlos Andrés Pérez. Los dos fueron presidentes en dos ocasiones, que suman 24 años, los dos decidían en sus partidos quien ocupaba la casa de Miraflores cuando a ellos no les correspondía.

Los precios del petróleo a nivel internacional comenzaron a bajar en el segundo periodo de Carlos Andrés Pérez (1989-1993) generando una fuerte devaluación en el Bolívar, la inflación se elevó, y la deuda externa creció de manera descomunal, lo que obligó al gobierno a tomar medidas extremas en el manejo de la economía.

Reducción de los subsidios, liberación de las importaciones, privatizaciones, eliminación de los controles de precios, congelación de salarios, aumento del precio de la gasolina, reducción del gasto público, fueron detonantes para que en los sectores populares principales beneficiarios del asistencialismo Estatal, organizaran la movilización popular conocida como el “caracazo” que derivó en anarquismo, asalto de supermercados,  centros comerciales y tiendas, a tiempo reprimidos por los militares.

El aumento de la miseria, la crisis social y económica, genero el descontento dentro de las fuerzas militares y la malquerencia contra la clase política. Uno de los militares que liderólas revueltas en las fuerzas militares fue el teniente coronel Chávez, que después de fracasar en el golpe de Estado y permanecer en la cárcel por  dos años, inicia la cruzada mesiánica y política con el Movimiento Quinta República MVR. Recorre camino a camino todo el país aglutinando el descontento popular, la impopularidad de los partidos políticos tradicionales y prometiendo la nueva Venezuela a partir de una asamblea constituyente. Chávez gana por primera vez las elecciones presidenciales el 6 de Diciembre de 1998.

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Como presidente y con nueva constitución, discurso socialista – nacionalista, de lucha de clases, logró mantener y consolidar el apoyo en las masas populares que durante años fueron abandonadas por el Estado. Con el programa “Misiones Bolivarianas”en medicina, educación, alimento, vivienda, construyó un tejido social soportado en el derecho que tiene todo ciudadano a ser beneficiado en todo por el Estado.

Su estilo de gobierno mediático y absolutista, destruyó la economía, la producción interna, la generación de empleo en el sector privado. Arremetiendo contra la propiedad privada comienza la absurda política de expropiación de empresas y de tierras, generando inseguridad jurídica y espantando la inversión extranjera. Hizo a un lado la inversión en infraestructura y servicios, concentró los ingresos del petróleo en mantener el cordón umbilical asistencialista con sus seguidores y a financiar la expansión internacional del “socialismo del siglo XXI”.

La Venezuela de hoy esta divida en dos: La Venezuela de Chávez, la Venezuela que vive de Chávez, la Venezuela que cree que el mundo es Chávez y, la otra Venezuela,  aglutinada el pasado domingo entorno a Henrique Capriles Radonski. La Venezuela que sabe que el meridiano del desarrollo mundial no está pasando por Venezuela, la que sabe que se están rezagando en todos los niveles de la productividad, de la competitividad, del desarrollo tecnológico, la que no se resiste a claudicar en el sueño colectivo de esa otra Venezuela  que plantea el desgastado libreto de luchas revolucionarias, con asistencia y aplausos de parte de la moribunda Cuba. 

La nueva Venezuela que representa Capriles Radonski, es la que se niega a vivir en medio de la inseguridad, a que maten la gente en las calles, a humillar al ciudadano con reparto de mercados y mercancía barata para sostener  un Estado holgazán, clientelista y derrochador.

Capriles de manera inteligente y visionaria, acepto la derrota, legitimó las elecciones y convocó a Chávez a  que gobernara para la otra mitad de Venezuela. Él sabe que tiene el camino por delante, su mejor aliado es la locura frenética de Chávez que terminará por asfixiar a Venezuela, cuando ese monstruso gestado en la insensatez de Chávez y alimentado por el petróleo,  no sea capaz de mantener una revolución absurda, que de no terminar dejará a Venezuela hecha cenizas.

@laureanotirado.

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