Instrucción

25 de enero del 2016

Planee el viaje que siempre soñó. Revise el precio de los tiquetes de avión compulsivamente todos los días y en todo momento. Haga un presupuesto en cada hoja que encuentre y acumúlelas hasta que no sepa qué es qué. Piense en todo lo que hay en contra y diga que no le importa, aunque por […]

Planee el viaje que siempre soñó. Revise el precio de los tiquetes de avión compulsivamente todos los días y en todo momento.

Haga un presupuesto en cada hoja que encuentre y acumúlelas hasta que no sepa qué es qué. Piense en todo lo que hay en contra y diga que no le importa, aunque por dentro esté petrificado por el miedo.

Escuche todo tipo de comentarios pero no preste atención a ninguno. El viaje que está a punto de comenzar es suyo y no puede permitir que nadie lo acompañe. Deje atrás a su familia, amigos, pareja, mascotas y una habitación llena de libros y cosas que ha guardado.

Seleccione los 23 kg más esenciales de su vida y haga que le quepan en una maleta. Intente que nadie lo lleve al aeropuerto, aunque usted y yo sabemos que alguien lo hará. Acepte la ayuda pero nunca llore durante las despedidas.

Dese la vuelta y entre a su avión, quiera mirar atrás pero no lo haga. Intente repasar toda su vida en un minuto pero déjelo para cuando la desesperación se acumule en usted. Suba al avión y piense si volverá algún día. No se responda.

Tome una foto por la ventanilla y consérvela para siempre. El verdadero viaje es interior. Llegue a su destino en una madrugada con mucho frío y no sepa qué hacer. Siéntase feliz y solo. Llore. Escriba.

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