La carrera que hay que estudiar

17 de mayo del 2017

Biociencias, Energía o Inteligencia Artificial son las carreras que recomienda estudiar Bill Gates

La carrera que hay que estudiar

Leo en unas declaraciones a la prensa esta semana, que Bill Gates recomienda las carreras que en su concepto deben estudiar los jóvenes que se aprestan a ingresar a la universidad. Curiosamente, el hombre más rico del mundo no recomienda ni informática ni empresariales ni ingeniería, tres de los campos en los que él ha triunfado. El fundador de Microsoft, como se sabe, para llegar a donde llegó no necesitó un título, pues abandonó la Universidad de Harvard en 1975 para dedicarse a la compañía que le ha dado fama y riqueza.

Treinta y dos años después y con 58.000 millones de dólares en su cuenta bancaria, Gates –dice la noticia— se ha vuelto a matricular para tener su cartón. El magnate es un firme defensor de la educación universitaria y se supone —pues la nota no especifica en qué se matriculó— que querrá tener su título de ingeniero de sistemas. A ver cuál es el guapo profesor que lo suspende en la materia.

Pero lo que me parece interesante de esta noticia es que, junto a su nueva condición de universitario, Bill Gates recomienda en su cuenta de Twitter a los jóvenes de 18 años estudiar lo que él estudiaría si hoy tuviese la misma edad: Biociencias, Energía o Inteligencia Artificial.

Coincidiendo con esta información, aparece en estos días un estudio según el cual investigadores de la Universidad de Oxford han dejado muy claro en un trabajo titulado The Future of Employment que los médicos los bomberos y los sacerdotes están a salvo de los robots, y pueden descansar tranquilos. El riesgo de ser sustituidos por ellos se encuentra por debajo del 20% en la clasificación del estudio, mientras que profesiones como la de árbitro, o vendedor telefónico, alcanzan el 90% de riesgo. El informe no dice nada de los periodistas pero a lo mejor el futuro de la profesión tampoco está para hacer fiestas.

Este asunto de la inteligencia artificial y los robots me trae a la memoria una experiencia vivida hace unos años, al final de una conferencia del filósofo español Fernando Savater en el colegio bogotano Reyes Católicos.

Savater, dio una charla sobre educación en dicho centro una de esas tardes lluviosas, frías y desapacibles de la capital colombiana. Cuando terminó, se sometió a las preguntas del público que son de rigor en estos actos. Ya parecía haber terminado todo cuando, en mitad de la sala, un chico de unos 18 años levantó la mano aparentemente para preguntar algo.

No quería preguntar. Lo que quería era polemizar con Savater por lo que allí había dicho. Sus palabras fueron más o menos estas: “Sí, muy interesante lo que le hemos oído pero tengo que decirle dos cosas. La primera, que usted es una persona del siglo pasado y todo eso estaba muy bien en el siglo XX, no en este que ahora vivimos. La segunda, que los jóvenes debemos pensar fundamentalmente en cómo tratar con los robots y con la inteligencia artificial”.

Savater, que lo oyó pacientemente y que acababa de dar una lección magistral sobre la importancia de la educación, le respondió lo siguiente: “Tiene usted razón en las dos cosas que ha dicho. En primer lugar, por la edad que tengo es muy probable que me corresponda, cuando termine mi ciclo vital en esta mundo, haber vivido más tiempo en el siglo pasado que en este siglo XXI que acabamos de empezar (aquello fue, creo recordar, en 2003).”

“Y en segundo lugar –agregó el filósofo– efectivamente harán bien los jóvenes de hoy en preocuparse por cómo convivir con los robots y con la inteligencia artificial. Pero quiero decirle algo sobre lo cual asimismo, harían bien en reflexionar los jóvenes de hoy en día, y es que los robots y la inteligencia artificial no tienen ni tendrán nunca infancia ni conciencia de la muerte, dos huellas de identidad de los seres humanos.”

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