Me encanta mi iPad, es una herramienta que se me ha vuelto en una necesidad, también alguna vez tuve un Kindle, es más todavía creo que debe estar por algún lado en mi casa, pero no sé dónde. Y eso es lo que pasa con esas tecnologías, con el paso del tiempo se olvidan o se dañan. Pero cuándo pasa eso con un libro? Cuándo un libro es olvidado?
No sé si solamente me pase a mi o es algo que todo el mundo experimenta, pero el iPad con tantas cosas que hace no termina siendo el mejor instrumento para leer. Tantas notificaciones, tantas aplicaciones abiertas que interrumpen una lectura. Podrán decir lo que quieran, que puedo cerrar todo y concentrarme realmente en la lectura o lo que sea, pero existen otras razones por las cuales también prefiero de los libros. Por muy perdido que esté un libro, cuando se es encontrado nuevamente tendrá más de una historia por contar, entre sus hojas estarán olores impregnados, la textura del papel al pasar cada página, o qué decir de esas notas, pétalos o bobadas que guardamos en los libros. Sí, puede que sea una cursi, incluso ridícula pero la melancolía me invade de vez en cuando.
Disfruto leer entre los árboles de mi finca, me encantan las sombras que se reflejan sobre las páginas, forman figuras increíbles y eso es algo que con el iPad jamás podré tener. No existirá nada mejor que prestar un libro y al momento de recibirlo encontrar una sorpresa. Otra cosa que no se puede hacer con los lectores de libros digitales.
Para mi los libros siempre van a ser apasionantes, románticos y personales. Y mi iPad, siempre será mi iPad hasta que salga una nueva versión.

Síganme en Twitter: @Des_empleada
