“Esto es el mundo al revés” pensaría uno si le hablan de que los líderes de un grupo narcoterrorista están en un hotel 5 estrellas hablando de un proceso de paz.
Y claro: da rabia ver a personas responsables de la muerte de millones de colombianos sentados en frente del mar de la Habana como si fueran Robin Hood, negociando con un gobierno que afirma día y noche por cuanto medio bogotano existe, que la paz llega en cuestión de meses.
Lo primero que hay que dimensionar es que la firma de la paz no significa que se vaya a acabar con la violencia en Colombia. Un gran número de guerrilleros no sabe hacer nada distinto a infringir violencia y tienen en el negocio de las drogas un mercado tremendamente lucrativo que los va a recibir con los brazos abiertos tal como ocurrió con los paramilitares.
¿Aceptar que la guerrilla nos vuelva mamar gallo?. Ya han pasado meses desde que reventó esto de hablar de paz, a las espaldas del colombiano de a pie, y los ataques en el Cauca, el bloqueo al Chocó con el paro armado, son claros indicadores de que no se va a ningún lado. ¿Hace falta mano dura para cancelarlo? Si, de eso estoy convencido.
Hablar de paz exige claridad y objetividad. Claridad alrededor de qué puntos son negociables y qué puntos no. Objetividad alrededor de las realidades de las cosas.
¿Qué la guerrilla no tiene nada que ver con el narcotráfico y que no tienen secuestrados? Con qué franqueza se está llevando esto.
¿Pretender absurdos como acabar con la economía de mercado, suprimir instituciones de control o comprometer al gobierno con gastos públicos descontrolados? tal vez, la idea de hacer otra “Cumbre de las Américas para firmar la paz”, si suene bien en Palacio, pero por favor señores, díganlo de frente y no emocionen al país con la paz que hoy resulta mas embolatada que nunca.
Hablar de paz hoy, es en suma, para el ciudadano de a pie, a ese que desconoce la filigrana del poder y al que los más avispados le ven la cara de idiota útil, una mentira que se revela cada día más. La realidad que no se puede esconder se mezcla con la impotencia ciudadana al ver el campo nuevamente a merced de la delincuencia campante, y la vía libre en las ciudades, pues de paz solo se escucha hablar en la TV.
@josiasfiesco
La paz de a pie
Lun, 19/11/2012 - 12:50
“Esto es el mundo al revés” pensaría uno si le hablan de que los líderes de un grupo narcoterrorista están en un hotel 5 estrellas hablando de un proceso de paz.
Y claro: da rabia ver a per
Y claro: da rabia ver a per
