Las falsas promesas de la paz

6 de agosto del 2017

ningún corrupto tiene la más mínima intención de desmovilizarse

Las falsas promesas de la paz

Como se dice en mi tierra, “descubrieron el agua tibia” en el gobierno al darse cuenta que la ‘cacareada’ paz con las Farc no ha tenido los inmensos impactos económicos que extrañamente previeron nuestros particulares visionarios gobernantes.

Si bien, el sector más beneficiado por el proceso de paz es el campo y sus habitantes, las vidas humanas que se han dejado de perder a razón del conflicto y la incorporación a la vida civil de los exmilitantes de las Farc.

No había nada más que esperar de este proceso, el cuento que el narcotráfico y la violencia se iban a acabar en el país, y que la economía colombiana prosperaría en el “posconflicto” solo se atrevían a contarlo e incluso creerlo, los fanáticos de la paz.

Algo parecido ocurrió cuando el M-19 se desmovilizó o cuando el cartel de Medellín terminó, los ingenuos gobernantes de la época también vaticinaron un futuro que nunca llegó, libre de violencia, narcotráfico y prosperidad económica.

Quien no recuerda su historia está condenado a repetirla y es así como hoy, después del proceso de paz, los cultivos ilícitos se han quintuplicado, el precio de la cocaína a granel ha disminuido-al parecer la “narco-guerrilla” de las FARC no eran ni tan Narco ni tan guerrilla-, lo cual indica que las Farc ejercían más un control sobre el cultivo y la producción actuando más como un grupo de fiscalización del narcotráfico que como productor.

Y ni que hablar del prometido crecimiento económico del país, que hoy amanece con una alarmante desaceleración económica donde el mismo gobierno ha bajado su expectativa para el 2017 a un 2% y para el 2018 a un 3%, el sector bancario y la ANDI son más pesimistas aún.

Fenómenos como la caída del precio del petróleo, el ELN, las Bandas Criminales, el IPC y el Salario Mínimo; son situaciones que al parecer nuestros “avezados” gobernantes y sus asesores omitieron a la hora de prometer tantos ríos de miel y leche para el posconflicto.

Ni que hablar de la reforma tributaria la que impactó agrestemente la economía familiar y ciudadana y que hoy salen a decir muchos representantes del gobierno que no ha sido suficiente para tapar el hueco fiscal que dejó el petróleo.

La inflación es otra aliada incondicional de esta desaceleración de la cual jamás nos hablaron los gurús de la economía del posconflicto, lo más curioso de todo es que estas variables que hoy tienen al país ad portas de una profunda crisis económica y social, hubiesen estado presente con o sin Farc, con o sin proceso de paz, ya que en nada tienen que ver con el conflicto que se sostenía con esta guerrilla, ahora bien, si están relacionadas con el fenómeno más preocupante de toda la historia de Colombia, al lado del cual las FARC son simples novatas, la corrupción, que cada día es más fuerte, se legitima más, incluso se legaliza e institucionaliza contando con el respaldo incondicional de las armas del Estado y lo peor, ningún corrupto tiene la más mínima intención de desmovilizarse.

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